sábado, mayo 28, 2005

Club de Intercambio 4 (Las Crónicas de V)

Después de una larga espera, hoy he recibido el relato de V. de la segunda noche en el club de intercambio de parejas. Aunque somos personas de nuestro siglo XXI y vivimos inmersos en la era de la infomática, el "nivel de usuario" de V y mío es el mismo que el de dos extras de "Bienvenido Mr. Marshall", por lo que si hubiéramos utilizado palomas mensajeras en vez de supercomputadoras pesonales, hubiéramos acabado antes. Pero por fin le cedo la palabra a V:

"Hola, buenas a todos. Vaya sorpresa me he llevado cuando Micropene me dijo que al final lo había escrito y andaba por la red una de nuestras peripecias. Al principio pensé que era una de sus coñas marineras pero, finalmente, es cierto. Micropene le ha dado al teclado a base de bien. (Tendré que agradecerle el anonimato, que si me parezco a tal, que si soy modosita, que si soy monitora de aerobic, que si V, que si Alicante... Micropene sigue igual que siempre. Me refiero a metepatas no a otra cosa.) No obstante me alegro que tire de teclado, cla, cla, cla, porque me parece que lo hace muy bien.
Cuenta este hombre que una noche de cachondeo decidimos visitar un club de estos que a él tanta gracia le hacen. Aunque no lo recuerda estuvimos un par de veces. Sólo ha recordado la primera pero también estuvimos una segunda y los parámetros se repiten. Los cito a continuación.
1) Cena en restaurante. (Omito detalles pero Micropene siempre termina con café y coñac que le sienta fatal. La mayoría de veces hay que esperar a que salga descompuesto del aseo.)
2) Yo me pinto como una puerta, me arreglo, perfume, maquillaje... Y él aparece con su gama de forros polares oscuros -del azulón al negro-. Es decir, que no sabes si es un empleado de Iberdrola o un enterrador. Pantalón de instalador de linea de teléfono -gris o negro o oscuro... con muchos bolsillos o, en el peor de los casos, chandal. En fin, que la moda le importa un pepino.
3) Alcohol. Ingesta de excesiva a desmesurada.(Por su parte, claro está, no por la mía).

Desde la primera vez que fuimos hasta la segunda pasó más o menos un año. Esta vez fue mucho más corta que la anterior. La dueña ya no nos recordaba. Si la primera vez fue bastante simpática con nosotros, ésta estuvo seca. Vaya por delante que Micropene daba un poco de miedo. Tan oscurito él, tan de andar por casa, con sus zapatillas de deporte. Cómodo pero informal como decía aquella... Lo que si nos preguntó era si habíamos estado antes. Le dijimos que sí, que ya sabiamos como funcionaba. Asi que nos dejó a nuestro aire. Allí sentados, tomando la copa incluida en el precio -uh..., que detalle más garrulo- aparecieron un catalógo de personajes: una señora cincuentona, regordeta con liguero, medias de rejilla negra y sujetador. Se paseaba por allí. Hablaba con un chico jovencillo en la barra. No sé que lio se traerian entre manos. Una rubia alta con el pelo rizado, muy delgada, bebía y miraba. Buscaba. Un cuarentón solo, bebía a nuestro lado. La rubia y él se miraron, se sentaron juntos. Hablaron y se marcharon. Que yo recuerde no había nadie más. Micropene y yo estábamos allí, viendo. No ocurrió nada y dedicimos darnos una vuelta a ver como estaba el ambiente por dentro.
En aquella cama tan grande, la más grande de Europa según la dueña, había una chica joven, pequeña y delgada. Estaba tumbada y a su alrededor tenia a cuatro o cinco hombres que la sobaban y la tocaban. Y no deberian hacerlo mal a juzgar por lo que se oía. Micropene estaba encantado con el espectáculo y cuando se decidió a actuar, a meterse en harina, todo se acabó. Ella dio un grito monumental y todos se separaron y se fueron. Vaya careto se le quedó a Micropene.
Esta vez, el jacuzzi estuvo lleno todo el rato y no cabíamos. No nos pudimos meter en toda la noche. Pasamos por la sala de baile, por decirlo de alguna manera. Vimos una pareja ya cincuentona bailando desnudos. En ese momento apareció la regordeta de los ligueros y las medias de rejilla. Se unió a ellos y bailaban las tres juntos. Se abrazaban, se besaban y de tanto en tanto se magreaban pero muy suavemente, sin violencia. Después de un rato nos marchamos a inspeccionar el local.
(Mi acceso a la red está limitado. Ahora mismo tengo que dejar la historia aquí. Espero continuar pronto.) Saludos. V".

5 comentarios:

Micropene dijo...

V, eso no se hace. Después de una larga espera me dejas así... a medias. Espero que el final de la historia no tarde tanto, porque yo sigo sin recordar apenas nada de aquello y necesito descubrir de una vez por todas cuál fue el acontecimiento traumático que ha logrado encerrar bajo siete llaves en mi inconsciente cualquier recuerdo de aquella noche.

Cripema dijo...

Esto no se hace amigos...casi una semana esperando y ahora....que? Tendremos que seguir fantaseando...
Un saludo V. a ver si vuelves pronto.

J-vol dijo...

jejej..parece que esta excursión era en dia laborable..que poco ambiente...

J. dijo...

Vaya,¿hay fecha para la próxima entrega?

Micropene dijo...

Gratamente sorprendido, este pasado sábado descubrí que casualmente en la revista "Primera Línea" de este mes sale un reportaje escrito por una chica sobre su experiencia en un club swinger de Barcelona (el "6&9").
Por lo que he leido, estos clubs son y funcionan más o menos igual en todas partes.
Si alguien siente curiosidad por estos locales, es muy recomendable su lectura ya que la redactora, aparte de escribir muy bien y sin tapujos de su visita al club acompañada de su novio, aporta algunas observaciones sobre el fenómeno realmente interesantes.
Yo por mi parte espero que V no tarde en rematar su relato.