martes, mayo 24, 2005

Club de intercambio (¿y III?)

(Me había quedado en que salimos de los aseos).

Decidimos dejarnos de tonterías e ir directamente donde estaba la acción: el tatami. Y allí nos fuimos. (Aviso a los que nos conocéis personalmente a V y a mí: sabéis de sobra el tipo de relación que tuvimos, totalmente libre y permisiva, y os hemos contado alguna vez esta historia al calor de una de nuestras mágicas sobremesas etílicas, pero siempre habíamos contado una versión "light" de lo ocurrido; es decir, sabéis que hicimos locuras, pero nunca habíamos entrado en detalles. Pues bien esta es la versión "uncut" de aquella noche; por supuesto, con el beneplácito de V):

Llegamos al tatami en pleno auge de la orgía. El tatami mediría unos 10 m. de largo por 5 m. de ancho, y en ese momento calculo que habría más de 20 personas allí encima, enfrascadas en un monumental polvo colectivo. Todos contra todos en una sensacional amalgama de miembros sudorosos y cabezas gimoteantes. Cuando uno fantasea con una orgía, siempre cree que le será muy fácil y natural plantarse allí y unirse tranquilamente al mogollón. Pero aunque sorprenda, la cosa no es tan sencilla: cuando llegamos nosotros, los participantes estaban tan absortos en lo suyo que daba un poco de apuro insertarse en el barullo así por las buenas. Por lo que de momento nos sentamos en uno de los bordes de "la cama del amor" a observar y esperar que alguien nos invitara con algún gesto a unirnos a la fiesta. (Seguro que algún "machote" ya estará pensando que eso son mariconadas, y que si él estuviera ahí, entraba a saco y se las follaba a todas. Pero os aseguro que no es tan simple, y esa fue una de las mayores sorpresas de la noche: por muy liberal y salvaje que sea una orgía, tiene sus propias normas de cortesía y juego limpio; uno no puede meterse en la colchoneta y empezar restregarle la penca por la espalda a la primera que te encuentres porque te arriesgas a acabar de patitas en la calle). Así que nos tumbamos en un hueco y empezamos a jugar entre nosotros para entrar en calor; cuando por fin una mano masculina salió del amasijo y empezó a acariciar el muslo de V. Pero a V no le gustó esa mano ruda, peluda y llena de anillos y pulseras, que parecía la mano de M.A., así que le hizo el pertinente apretón en el antebarzo y la manaza educadamente se retiró. Habría que esperar otro intento. Es indescriptible la sensación de estar tumbado justo al lado de una orgía, escuchando los gemidos de los participantes, mientras esperas impaciente tu turno de unirte a la fiesta. Le pregunté a V si le había gustado alguien en especial, y me dijo que había unos cuantos ejemplares muy interesantes, y ella me preguntó si había alguna en concreto a la que me gustaría echarle el guante. Mi respuesta me sorprendió incluso a mí. De todas las chicas estupendas que había allí, la que más morbo me daba era "Teresa Rabal"; quizá porque su instinto maternal al apiadarse de nuestro desconcierto inicial, había despertado en mí un latente complejo de Edipo. V se descojonó: "Mira que eres rarito, cariño". Como aquello se estaba alargando y no había forma de hacerse hueco en la bacanal (insisto que no es porque estuviéramos cortados o no lo intentáramos, era simplemente una cuestión de lógica y urbanidad: aunque tengas a 20 cm. de tí a una chica recibiendo un morboso sandwich, si no te dan vela en ese entierro, tú no eres quien para quitar a nadie y ponerte tú, o para echarte encima como si fuera un melé de rugby), yo ya me estaba impacientando y le decía a V: "Pero no decían que a los novatos se los rifaban. Y más tú, una chica guapa. Creo que es por mi culpa: los espanto. Te ven conmigo y no se atreven a atacar. Vamos a hacer una cosa: nos vamos a separar, seguro que así nos será más fácil romper el hielo y unirnos a la fiesta". Y así lo hicimos: ella se fue por una lateral del tatami, y yo por el otro a buscar a mi freudiana "madre inconsciente del amor". ("Teresitaaa. ¿Dónde estás Teresitaaaa?").

Y por fin la encontré, ocupada en montar a horcajadas a un tipo tumbado, de espaldas a él, mientras otro, de cara a ella, la besuqueaba y le magreaba las tetas con ansia. Al mismo tiempo a este otro, una chica le "soplaba la gaita". Me acerqué a ella para que entendiera que me había apetecido y la había buscado, como me había propuesto ella al llegar. Pareció alegrarse de verme; me sonrió y tendió su mano hasta coger la mía y me acercó suavemente a ella. Pero en aquel cuadro nadie estaba dispuesto ceder un milímetro de su territorio; así que lo siento, pero se acabaron las tonterías; a tomar por culo la lógica, la urbanidad y el "fair play"; estoy ya como una mona y no pienso desaprovechar esta clarísima oportunidad. Tuve que emplearme con rudeza para desplazar al guarro que manoseaba a mi Teresita, y a aquello que llevaba pegado en la polla. El tipo se sorprendió de esa repentina tosquedad arrabalera que lo sacaba de su nube de amor libre y buen rollo y lo devolvía al mundo real de la lucha a codazos por la vida; pero en fin, así es la vida. Teresita me acogió en su seno maternal, pero había un problema con el que no había contado: llevaba tanto tiempo mareando la perdiz por allí, y viendo y oyendo tanto sexo que estaba como una moto, pero una moto muy revolucionada ya, por lo que sólo aguanté 9 ó 10 brazadas. No pude hacer nada por controlarme. No es que sufra de eyaculación precoz ni nada por el estilo, simplemente a esas alturas de la noche estaba ya hiper-recalentado. (Algo imprescindible para ir a un sitio de éstos es ir con la escopeta descargada, a poder ser pegar un par de tiros antes en casa, porque si no atente a las consecuencias; a no ser que seas un campeón y estés acostumbrado a participar en orgías multitudinarias con super-hembras que están de vuelta de todo, con cuentakilómetros en el coño. Yo no pude tomar esa precaución porque el ir allí fue algo que surgió espontáneamente, así que pagué la novatada). Aunque "Teresa" se mostró comprensiva, e incluso halagada de haberme causado tanta excitación, con la excusa de que tenía que mear me fui de ahí avergonzado y miserable.

Al cúmulo de desastres y disparates que había protagonizado esa noche, se unió un problema que tengo desde siempre. Y es que yo, justo después de copular no quiero ni oír, ni ver, ni oler nada relacionado con el sexo. En los momentos de máxima excitación puedo hacer auténticas locuras, estoy como poseso, como un animal desbocado, y en ese arrebato todo vale (y cuando digo todo, es todo), pero, ¡ay!, inmediatamente después del último manguerazo sólo pienso en salir corriendo de la cama, y a otra cosa mariposa. Es como estar totalmente embriagado en una nube de sensaciones placenteras y, de golpe y porrazo, bajar al frío y triste suelo, sin paracaídas. La sensación que me sobreviene es de "anfit" (palabra valenciana que define muy bien mi estado, y que en castellano vendría a significar "hartazgo" ). Sé que es un problema, pero no puedo hacer nada al respecto; es así y punto. Y allí estaba rodeado de sexo, por todas partes y en cada rincón. Sexo público y escandaloso. Sexo a troche y moche. Me sentía como cuando vas a un restaurante con mucha hambre: al principio, leyendo la carta y con los primeros bocados disfrutas enormemente, pero cuando ya has acabado y estás hinchado como un perro mojado, te repugna hasta la náusea ver llegar los platos rebosantes a la mesa de al lado que empieza a comer. Así que, para no cortarle el rollo a V, que seguía por ahí haciendo de las suyas, busqué a la francesa y fingí encontrarme mal para que me diera la llave de un reservado. (Cosa que no era del todo falsa, ya que la calefacción había pasado de resultarme molesta a provocarme una martilleante migraña). Me dijo que si quería una aspirina o algo, y le dije que no, que bastaría con echarme un rato en un reservado, si no era molestia. Me dio la llave, y le dije que si V preguntaba por mí le dijera dónde estaba, y que no se preocupara, que yo estaba bien. Me tumbé en la cama del reservado, en principio para recuperar un poco de fuerzas y de ánimos (que no andaban muy altos), para continuar la noche. Pero gracias a los efectos del alcohol me quedé dormido. Ignoro cuánto tiempo, pero me despertó el sonido de alguien tocando a la puerta. Era V, que venía con una envidiable cara de felicidad. Cerramos con llave y nos metimos en la cama, y mientras V me contaba todo lo que había visto, lo que había hecho y lo que le habían hecho, me puse otra vez como una moto, y lo hicimos allí mismo. Que razón tenía la francesa cuando nos dijo al principio de la noche, que disfrutásemos todo lo que pudiésemos, pero que el mejor polvo era siempre el que se echaba luego en casa recordando todo lo que se había visto y hecho. Chapeau!

Como V ya estaba saciada y yo, después de este segundo asalto, empezaba a encontrarme francamente mal, decidimos irnos con la certeza de que volveríamos allí. Nos duchamos, y justo después de llegar nosotros a las taquillas, llegó la chica sola del jacuzzi (la que se parecía a la del telediario). Mientras nos vestíamos los tres, empezó a hablarnos. Nos dijo que era de Alcoy (hmm, ¿de qué me suena a mí ese sitio?), que era bisexual y que como su marido era muy tradicional y puritano, tenía que hacer escapadas a sus espaldas para poder practicar el amor lésbico. Nos pidió disculpas por lo del jacuzzi, que la perdonáramos por haberse puesto tan nerviosa. Acepté sus disculpas sin saber exactamente a qué se refería, ya que no recordaba que hubiera pasado nada raro en el jacuzzi aparte de los desmanes que yo mismo provoqué. Era evidente que su llegada a las taquillas al mismo tiempo que nosotros no era una coincidencia, así que yo sabía que no tardaría en hacer la pregunta que hizo una vez vestidos: "¿Adónde vais vosotros ahora?". Visto ahora, no hubiera estado nada mal seguir la fiesta los tres, pero en aquel momento yo ya estaba hasta los cojones de ver coños, pollas y culos, y sólo quería llegar a mi casa y acostarme. Estaba entrando en barrena en uno de mis insufribles bajones apocalípticos, y lo último que me apetecía era meter en mi coche a aquella loca bollera alcoyana . Así que V declinó educadamente su proposición, sin descartarla para otra ocasión, por lo que nos dió su número de teléfono (que desgraciadamente después perdí). Nos despedimos de la francesa y nos fuimos a casa.

La cosa acabaría aquí, si no fuera por un giro inesperado que ha dado la historia esta misma noche, y que aún me tiene descolocado. Os cuento:
Casualidades de la vida, mientras hoy escribía esto he recibido la llamada de V para preguntar por un familiar cercano mío que está gravemente enfermo y al que V le tiene mucho cariño. Una vez zanjado ese asunto le he contado que, como ya le había comentado aquel fin de semana, había escrito un post sobre nuestra experiencia, y que, como me había salido muy largo, lo había tenido que hacer en tres partes, la tercera de las cuales estaba escribiendo precisamente en ese momento. Y ha sido cuando ella me ha hecho la desconcertante pregunta. Transcribo la conversación:
V -Pero, ¿cuál has contado de las dos?
M -He contado la vez que fuimos.
V -Ya. Pero, ¿cuál?, ¿la primera o la segunda vez que fuimos?
M - V, sólo hemos ido una vez.
V - ¿Estás tonto o qué, Micro? Fuimos una primera vez, que fue la que estuvimos recordando el fin de semana, pero después volvimos otra vez.
M - Yo sólo he ido una vez. Seguro. A ver si fuiste con otro...
V - No seas idiota. Fui contigo. ¿De verdad que no te acuerdas?
M - Pues no me acuerdo, y desde luego eso es algo de lo que me acordaría. ¿Seguro que no fuiste con otro?
V -Vete a la mierda. Fui contigo. Y me duele que me digas eso.
M - Pero, joder, V. Me acordaría. Eso es algo que no se olvida así como así.
V - Sí claro, ya lo veo. Aunque no me extraña, porque tú ibas fino. Llevábamos todo el día de traca, y tú ibas tan borracho y tan pasado que tuvimos que ir en taxi. (Y V me relata un lamentable incidente acaecido en el taxi, que prefiero no trancribir aquí).
M - ¡Hostias! Eso del taxi sí que me suena.
V - Pues fue esa misma noche.
M - ¡Qué fuerte! Pero, ¿entramos y todo?
V - Claro.
M - Pero, ¿y pasamos otra vez por todo el rollo de la francesa y las preguntas y todo?
V - Sí. No te quería dejar pasar.
M - ¿A quién? ¿A mí? ¿Por qué?
V- Porque según ella no ibas adecuadamente vestido. Y la verdad es que ibas vestido aún peor que la primera vez. (Coño, pues conociendo mis standards de elegancia, debía ir hecho un cromo).
M - Pero, ¿cómo iba?, ¿en chándal o algo así?
V - No. Pero ibas muy, muy macarra y además ibas totalmente pasado y no parabas de decirle gilipolleces a la francesa.
M - ¡Hostia puta! ¿Cómo puedo no acordarme? ¿Pero hicimos algo allí?
V - Ahora no puedo hablar.
M - ¿Cómo que no puedes hablar? Pero si eres tú la que me has llamado.
V - Ahora mismo no puedo hablar de ESO.
M - Ah. Entiendo. Sólo contéstame sí o no. ¿Hicimos algo?
V - Entre nosotros no. (Joder, ¿Cómo puedo olvidarme de algo así, coño? Por muy borracho que vaya uno, de algo así se tiene que acordar. Pero no, mi absurda memoria selectiva prefiere recordar el penoso incidente del taxi y borrar todo lo demás, que es realmente lo que me interesa. Si fuera Frank Sinatra que se olvida de alguna de las mil orgías en las que habrá estado, pues vale; pero para las pocas en las que he estado yo, como para ir olvidándolas. Seré desgraciado).
V - Oye ahora no puedo hablar, si acaso te llamo mañana con más calma.
M - Sí, sí, por favor. Y me cuentas todos los detalles.
V - Bueno, los que recuerde porque yo tampoco estaba muy fina. Oye, ¿y por qué no lo escribo yo?
M - Eso sería cojonudo. Escríbelo, me lo envías y lo pongo en el blog, sin cambiar ni una coma.
V - Vale, trato hecho. Ya te digo algo.

(Así que ahora yo también espero impaciente la siguiente entrega de esta saga que parece no tener fin. Y la verdad es que ese post promete, porque esta vez está escrito desde la perspectiva del otro sexo, que es mucho más interesante).

12 comentarios:

Gilito dijo...

Creo que deberiamos invitar a V. a unirse como "Contributor" pq Micropene tiene la memoria de un pez.

Cripema dijo...

Cuando una ya ha escuchado de primera mano las mil y una historias surrealistas de micropene y ya esta curada de espanto y creyendo que ya nada le va a sorprender....zas! Me dejas con la boca abierta.
Estoy deseando escuchar la version "olvidada" contada por V...conociendote...cómo sería aquel incidente para q tu raro cerebro llegara a olvidarlo....
Esto promete.

J. dijo...

Vaya, joder, me he quedado a cuadros..., en fin, menuda histoira micro...menuda historia.

Ismael dijo...

Comparto las anteriores opiniones, pero una cosa tío:

Tiene cojones, pero muchos cojones ir a una orgía y tirarse a una tía parecida a Teresa Rabal.
Si me pones a la Tacher y a la Duquesa de Alba en una cama y a Teresa Rabal, me entra la menopausia.

Pero la historia es cojonuda.

Gilito dijo...

Es más , no pienso postear nada hasta que V. lo haga. Para que toda la "Saga" este juntita...

Bo Peep dijo...

Jajajajajajajjajajjaa, ahora entiendo por qué estás tan cansado!!!!

Micropene dijo...

Ismael, lo de "Teresa Rabal" tiene una explicación muy sencilla: si leiste la historia entera, lo de T.R. era una referencia visual para que os hicieráis una idea aproximada; y especifiqué que se parecía a la Rabal de los buenos tiempos. Por lo que he leído en tu blog, creo que somos más o menos de la misma quinta por lo que no me negarás que cuando eras pequeño no te daba cierto morbillo la "amiga de los niños" (Teresa fue la Xuxa de nuestra generación). A parte, y esto es lo más importante, ella fue la única que me había hecho una proposición directa y clara, y a esas alturas ya no estaba para malentendidos.

Gilito, me consta que V ya está escribiendo el relato de la segunda visita, y miedo me da porque no quiere soltar prenda. Si todo va bien esta misma noche lo tendré, y creo que lo voy a poner sin leerlo antes, para evitar la tentación de censura.

Xaturriauu dijo...

Gracias..............................................................................................................................como todos............ impaciente..........v. queremos tu versión.

Alex dijo...

hola micro, no nos conocemos pero siento una terrible curiosidad por leer la parte de V ya que esta noche voy a probar con un "amigo" y quisiera saber todos los detalles posibles. me ha gustado mucho tu historia pero espero que a mi amigo no le pase lo de la "eunucacion espontanea" :-p. A ver que tal esta noche, tengo muchas ganas de ir y mas despues de saber lo bien que se lo paso tu ex. en fin, si no te molesta,ni a v tampoco, os pido por favor me envieis el post en el que habla de la 2ªvisita a bilitis. mi direccion es bettsypsylock@hotmail.com gracias, ya sea si me haceis el favor o no.

Alex dijo...

mierda, no es alex el que escribe ese mensaje!!! soy erika pero no me acuerdo de la contraseña de mi propio blog y he usado el de la tienda!

Alex dijo...

hola micro, no me conoces, pero es qu e me han pasado este post porque esta noche voy a ir yo a bilitis para probar por primera vez con un amigo,y querria saber si me harias el favor de pasarme el post de v para saber todo a lo que me voy a enfrentar alli. Me ha gustado mucho tu historia aunque espero que a mi amigo no le pase lo de la "eunucacion espontanea" :p . Lo dicho, me gustaria leer la otra historia. mi direccion es bettsypsylock@hotmail.com. Si eres tan amable de enviarme un enlace...si no lo haces no pasa nada, no nos conocemos y lo entiendo.Gracias por adelantado.

Leonel Melchor dijo...

bah . lei los tres capitulos y me parece que perdí mi tiempo. pinche gordo...