miércoles, septiembre 28, 2005

Blog Power

Como es por una buena causa me he permitido fusilar el post del blog del Teleoperador donde hablaba de un caso que quiza os suene. Aqui os lo dejo.

David Lozano Lucas es un programador que trabajaba para Axpe Consulting, una de tantas consultoras, y de la que se fue a finales de julio (creo). Tras una kafkiana entrevista de salida (sic) cuando se despedía, decidió contar sus quejas en su blog de programacion.com.

Seguramente la mayoría de programadores de Axpe Consulting visitan programacion.com, Barrapunto, etc., así que enseguida apareció un primer comentario de alguien que se decía trabajador de Axpe y que también se quejaba. Y un segundo, un tercero, etc.

Durante todo agosto se fueron sumando unas 50 personas, de las cuales sólo una hablaba bien de Axpe. Todas las demás fueron relatando espeluznantes casos de falta de organización, mobbing -perdón- puteo laboral, incumplimiento de contrato con trabajadores y clientes, negativa a los cursos prometidos, sueldos escasos, subidas por debajo del IRPF, cambios de destino usados como coacción, despidos improcedentes, presión para que renuncies a bajas médicas, amenazas laborales y físicas...

Creo que lo llaman bodyshopping, pero a mí me parece demasiado suave. Prefiero compraventa de informáticos, tráfico de tecnoesclavos, trituradora de trabajadores, no sé, algo más fiel a la realidad.

Por encima de los casos de mala praxis -perdón- práctica, resultan llamativas las llamadas de socorro de los trabajadores de Axpe. Gente de otras empresas que tuvieron que trabajar con alguien de Axpe, cuentan que éste les dió su currículo para que intentase sacarles de allí, exprogramadores de Axpe cuentan que al irse a otra empresa los compañeros les daban sus currículos por si había hueco para alguien más, gente de Axpe cuenta cómo negocian con el cliente donde están destinados para que éste les contrate directamente... Parece el hospicio de Annie, ¿verdad? Algunos comentaristas empezaron a hablar de organizarse, crear un foro, informar a los clientes de Axpe de cómo es esta empresa en realidad...

A finales de agosto llegó hasta oídos de Axpe la existencia de este post y decidieron llamar a sus abogados, J&A Garrigues, para que *Modo Oficial ON* restauraran su honor mancillado *Modo Oficial OFF* silenciaran a programacion.com y a David Lozano, que les venía mal lo que estaban diciendo. Y como J&A Garrigues son ante todo unos profesionales -y como ya sabemos cómo se combinan en abogacía la profesionalidad y la ética-, redactaron un burofax amenazando con acciones legales si no se eliminaba el post y se lo enviaron a programacion.com. Y estos lo retiraron a finales de agosto. O sea, que Axpe envió un dildo, J&A Garrigues la vaselina y programacion.com se lo aplicó solo.

David Lozano reaccionó publicando el post original y todos los comentarios que había hasta el momento en The House of Blogs, en un post titulado Axpe Consulting, adiós y al que enlazan todos los axpes que estoy poniendo en este post, como éste: Axpe. O este otro: Axpe. Si no saben por qué lo hago vean la defición de Google Bombing que da la Wikipedia.

En este nuevo post, la gente siguió sumando quejas, experiencias funestas e iniciativas. Y algún que otro insulto directo a determinados jefes de Axpe, incluyendo denuncias de consumo de cocaína, amenazas de agresiones y demás que David Lozano está teniendo el buen juicio de eliminar. Por su parte, un tal Axpeado -que también tiene un blog en programacion.com- se hizo eco de ese nuevo post de David Lozano y lo enlazó. Y David se fue al conocido diccionario satírico Bushcador, donde añadió una definición de Axpe completamente neutra, pero que enlazaba al blog del Axpeado. Como ven, todo muy recursivo, muy blogosférico.

El Bushcador lo dirige Carlos Rincón Sánchez, que también dirige Neurotic Web, donde tiene esta bitácora. A Carlos fue a quien apuntó esta vez J&A Garrigues, enviándole un e-mail primero y un burofax después para que retirase esa definición de su web. Carlos Rincón reaccionó con bastante más orgullo y decencia que programacion.com y no sólo no retiró nada sino que publicó en su blog el burofax de la vergüenza (o falta de la misma) de J&A Garrigues y Axpe Consulting, y luego añadió él mismo una segunda defición para Axpe en el Bushcador.

Y, bueno, ya sabéis cómo se movilizan los bloggers desde sus sillones. Son docenas las bitácoras que comentan el caso y que ponen de vuelta y media a Axpe y a J&A Garrigues. Y quiero pensar que habrá llegado a oídos de varios clientes de Axpe que preferirán que no se les relacione con esa banda. Y espero que, como parece presumible, pierdan las renovaciones de sus contratos ministeriales.

Lo último es esto que Carlos Rincón publica en su blog:

Me ha llamado el abogado de Garrigues que se encarga del caso. En resumen me ha dado la razón en que no tengo obligación legal de quitar los enlaces hasta que la autoridad competente así lo ordene, digamos que se ha “disculpado” de la manera que lo hacen los abogados. Yo por mi parte tengo ganas de zanjar el asunto, por lo menos me queda la satisfacción de no haber claudicado ante sus requerimientos y espero que se lo piensen más a la hora de enviar algo así y que la gente que reciba el próximo sepa que se puede afrontar con garantías. Aunque todavía hay otros, que no estando en el mismo caso que yo (no son links lo que tienen, sino el contenido directamente), deben ser apoyados.

También quiero agradecer a toda la comunidad por que su reacción ha sido ejemplar.

Desde luego, ni Axpe ni J&A Garrigues son una autoridad legal. Ni moral.



Blogografía (Teleoperador dixit) recomendada:

- Yo me enteré de la noticia por Escolar (primero y segundo)

- El post original de David Lozano Lucas, de imprescindible lectura para entender por qué Axpe ha montado este pollo, para saber dónde no debes enviar tu currículo y con quién no debes contratar nada si eres empresario.

- La parte de Carlos Rincón Sánchez en Neurotic Web, que demuestra el poco conocimiento que Axpe tiene de Internet, de la capacidad de comunicación que supone, de los blogs y de los foros. Imprescible para los clientes de Axpe.

- Web oficial de Axpe, que es www.axpe.com, y que curiosamente no dice nada al respecto en su sección de noticias.

martes, septiembre 27, 2005

Un domingo en el averno

"I’m not anti Reagan; Reagan’s anti me.
I’m not anti religion; religion’s anti me.
I’m not anti society; society’s anti me.
I’m not anti anything; everything’s anti me".
("Yo no estoy contra Reagan; Reagan está contra mí.
Yo no estoy contra la religión; la religión está contra mí.
Yo no estoy contra la sociedad; la sociedad está contra mí.
Yo no estoy contra nada; todo está contra mí").

Toda una declaración de principios del violento grupo Hardcore "Suicidal Tendencies", a la que yo personalmente añadiría: "I’m anti me (Yo estoy contra mí)". Porque este pasado fin de semana mis hábitos autodestructivos desbordaron toda mesura. El final de trayecto de mi desquiciado "non-stop weekend", fue un auténtico descenso a los infiernos:

(Exterior. Día). Domingo 12 del mediodía. Una "rave" ilegal en un ignoto páramo, a la que no sé cómo he llegado, ya que las instrucciones para llegar a estos saraos, para evitar visitas indeseadas, se dan con mucho secretismo y misterio; mediante el boca-oído, y mis oídos no estaban a esas alturas para procesar demasiada información.

Ya había asistido antes a otras "raves", pero digamos que eran de otro talante… como más civilizadas. Pero ésta era la mismísima puerta del infierno. Allí se había concentrado lo peorcito de cada casa. Parecía el casting de "Mad Max": festeros apocalípticos, carroña patibularia, canallas con un pie en la tumba, vigoréxicos barriobajeros, vaporosas mujeres cloróticas y otros infra-seres abisales, celebraban en farmacéutica comunión su particular aquelarre de excesos y despropósitos. Flotaba en el ambiente un enrarecido clima pre-bélico. Lo normal en estos casos es que la química surta su efecto, y a todos los asistentes les embargue una enorme (por artificial) empatía universal y un buen rollo cósmico; que todo el mundo esté en la misma onda: divertirse y dejarse llevar, para darle la espalda por unas horas al mundo real. Pero allí la cosa era bien distinta: bajo una finísima pátina de relativamente buenas vibraciones, palpitaba aletargada una violencia incalculable, una agresividad supervitaminada y mineralizada. Se podía sentir la adrenalina y la testosterona fluyendo a borbotones por las castigadas venas de aquellos "ravers destroyers". Sus alterados ojos de búhos furiosos irradiaban amenazadoras miradas que pedían a gritos romper en cualquier momento la quebradiza línea del "fair play". En vez de "tengamos la fiesta en paz", se respiraba un permanente "matémonos unos a otros". (Los temibles guerreros Berserker (deben su nombre a que iban cubiertos únicamente con pieles de oso), eran como el cuerpo de élite de los Vikingos. Eran ultraviolentos y brutales hasta el ensañamiento. Debido a su abrumadora presencia física y a su furia salvaje eran siempre los primeros en entrar en batalla, la punta de lanza. No contentos con esto, los druidas les preparaban mejunjes con propiedades psicotrópicas para infundirles aún más valor. Gracias al sentimiento de invulnerabilidad que les infundían estas drogas no portaban cascos, escudos ni armaduras; y eso que eran la vanguardia en todos los fregados. Según los historiadores, su sed de sangre era tan incontenible, que no los podían llevar en los drakkars para trayectos muy largos porque al poco tiempo, y a falta de enemigos reales, terminaban matándose entre ellos en el mismo barco).

Los apenas 50 despojos humanos allí reunidos, hubieran invadido Polonia esa misma mañana.

lunes, septiembre 26, 2005

Full metal jacket

Siempre que voy a casa de Almax (el guitarrista de mi grupo) y no está listo aún para partir (es decir, casi siempre), él ya sabe lo que tiene que hacer, sin que yo se lo diga, para hacerme la espera más llevadera: ponerme en el DVD los 7 primeros minutos de "La chaqueta metálica". ¡Insuperables!

Tras los títulos de crédito sobreimpresionados en imágenes de las cabezas de los reclutas siendo trasquiladas, llega mi parte preferida: ese colérico oficial de los marines repartiendo odio y mal rollo entre los acongojados novatos. Enorme mérito del actor que encarna al oficial, porque es un plano secuencia de varios minutos con un denso monólogo cuajado de tacos y mala leche (si no me falla la memoria fue en esta película donde Stanley Kubrick introdujo su revolucionaria steady-cam).

Mis perlas favoritas:
- (Dirigiéndose al recluta "Patoso"): "Espero que a tus padres les quede algún hijo vivo".

- (Al recluta "Bufón"): "¿Has sido tú, rata asquerosa?". (Este insulto lo he incorporado a mi repertorio).

- (Al recluta "Copo de nieve" –es negro-): "No te pienses que te vas a pasar el día en la cantina comiendo pollo frito y sandía".

El resto de la película es impecable también, aunque se le han hecho dos críticas; que curiosamente no proceden de los entendidos de cine, sino de los expertos en historia militar:

1.- Que como se rodó en decorados y exteriores en el Reino Unido (un descampado con cuatro palmeras de atrezzo) no reproduce fielmente las frondosas junglas vietnamitas (coño, si EE.UU. tuvo que emplear toneladas de agente naranja, un devastador defoliante, para pelar los árboles porque no encontraba a "Charlie" desde los helicópteros).

2.- Que nadie en la película suda apenas, y por lo visto los excombatientes comentan que no es un detalle nimio, ya que el bochornoso clima vietnamita le costó la vida a muchos soldados (sobre todo a los procedentes de los estados más fríos de la unión).

viernes, septiembre 23, 2005

El pararrayos

Hoy viniendo al trabajo, he visto desde el coche a la Sra. X. Aunque tenía prisa he parado y he bajado a saludarla efusivamente, porque le tengo mucho cariño. La Sra. X limpiaba las oficinas de una empresa en la que trabajé hace ya algunos años. Conocer a esa mujer me impactó mucho. Su vida era un auténtico drama: su marido murió de una enfermedad espantosa, dos hijos muertos por la droga, un tercero entrando y saliendo de centros de rehabilitación, un cuarto en la cárcel y el quinto nació con una minusvalía cerebral. Vamos, un paisaje desolador. Pero era una mujer luchadora, risueña y muy vital. Siempre andaba cantando coplas, contando chismes y riéndose (con una risa muy particular, cuyo sonido nunca olvidaré). Y eso era lo que la hacía tan especial: a pesar de la pena que tenía encima, no perdía la sonrisa, la ilusión ni la fe.

Por las tardes siempre me quedaba hablando con ella un buen rato, la invitaba a un café de la máquina, y alguna vez le llevé algún detalle tonto: una rosa, unos bombones,… que ella agradecía desproporcionadamente (se ve que la pobre no estaba acostumbrada a recibir regalos de nadie, más bien lo contrario).

Al conocer la terrible historia de X, se me ocurrió una de mis descabelladas teorías: La teoría del pararrayos. Es decir, por cada X habitantes del planeta , nace uno en el que el destino vuelca todas sus miserias. Gente que ha llevado una vida que no te la puedes creer (en Cuba conocí unos cuantos casos especialmente estremecedores), para que los demás, a los que no nos ha tocado la china del pararrayos, podamos llevar una vida más o menos digna; por supuesto, con nuestras miserias y desgracias también, pero no tan concentradas. Es decir, mientras a ellos los fulminan las centellas, lo nuestro sería (salvo dolorosas excepciones) mera electricidad estática.

Sólo una anécdota para que os hagáis una idea del peculiar modus vivendi de la Sra. X: tres días después del célebre 11 de Septiembre, yo estaba leyendo el periódico y X, al ver una enorme foto a todo color del segundo avión reventando contra el rascacielos, me preguntó qué había pasado (?!). Le dije que no me podía creer que no supiera lo que había pasado y me dijo: "Ay, hijo, yo no me entero de ná". Le pregunté si los tres últimos días había estado encerrada en una cámara de cobalto, porque era imposible que no hubiera oído algo, ya que no se hablaba de otra cosa por todas partes (joder, en algún momento tendría que haber ido en autobús, se habría cruzado con vecinos en la escalera, habría puesto la tele aunque sólo fuera un minuto (si es que tenía televisor y no se lo había levantado ya alguno de sus hijos yonquis)). Pues no, no sabía nada del asunto. Supongo que esta mujer no necesitaba más caos y entropía en su triste vida.

jueves, septiembre 22, 2005

Grazie mille, amici!

Este post es una oda a mis amigas/os. Un agradecimiento por estar siempre ahí, soportándome. Y no es moco de pavo, viniendo del miembro del clan que más veces convoca el "gabinete de crisis" de los Apartamentos Imperiales y al "Comando Alcoi"; donde se enmiendan hábilmente mis constantes salidas de tono, y donde se me asesora sabiamente sobre cualquier idiotez cotidiana que me desborda.
Por eso, y porque creo que nunca os lo he dicho con palabras: muchas gracias de corazón, amigas/os. Os quiero una "jartá".

martes, septiembre 20, 2005

Mi napalm verbal


Ludwig Wittgenstein trató de demostrar hasta que punto están relacionados el lenguaje y el pensamiento. Simplificando mucho, se podría decir que nuestra capacidad de lenguaje condiciona nuestros "hábitos de pensamiento". No existe un pensamiento puro, que luego se verbaliza; sino que ya pensamos con palabras: estamos inmersos en el lenguaje.

Si hacemos caso a Wittgenstein, podemos pensar que una lengua tan rica y complicada como el alemán (con declinaciones como el latín) quizás predispone a generar un pensamiento rico y complicado. Eso explicaría, en parte, que la mayoría de los grandes pensadores y creadores provengan de esa zona idiomática (el enrevesado vienés arriba mentado, incluido).

Pensemos ahora en los esquimales. Ese pueblo no tiene un lenguaje propiamente dicho, estructurado. Disponen de unos cientos de palabras para designar las cosas que les rodean (oso, foca, noche, día, anciano, comer, etc...), con las que se desenvuelven de sobra en su rutina diaria. Ahora bien, no es muy probable que un esquimal escriba algún día la continuación al "De la cuádruple raíz del principio de razón suficiente" de Schopenhauer. Dicho en bruto: sencillamente porque "no puede pensarla". No tiene la herramienta (el lenguaje) para construir esos pensamientos.
(La pandilla de "bakalaeros" que se reúne en el parque debajo de mi casa, no maneja mucho más léxico que nuestros amigos polares: "ya te digo", "como te pasas", "se sale", "te jiñas"...).

Es decir, pensamos (y por extensión, actuamos) condicionados por nuestro lenguaje.
En una de mis absurdas asociaciones mentales, me viene al recuerdo, la escena de la "Comunidad del anillo" en la que Legolas apenas da abasto asaeteando orcos. A una velocidad trepidante, el elfo se echa la mano al carcaj, coge la primera flecha que encuentra a mano, la monta, apunta y dispara; y así sucesivamente.
Pues para mí, el acto de pensar vendría a ser algo así: en la urgencia con que discurren las ideas, uno echa mano a su carcaj personal y coge la primera palabra que tenga a mano para pensar la idea. Si uno en el carcaj habitualmente tiene a mano abundancia de conceptos positivos, lo más probable es que el pensamiento (aún siendo la misma idea de base) nazca luminoso y feliz.
Pero, ¿qué pasa si, como en mi caso, en vez de un carcaj repleto de bellos conceptos, lo que llevas en la espalda es directamente un lanzallamas? Pues que sólo te salen ideas negras, chamuscadas, cenizas al fin.

Y mi lanzallamas debe tener el regulador averiado porque cada vez que abro la espita, lo abraso todo a mi paso. Como si mi cráneo fuera la cueva de un dragón epiléptico, cada vez que pienso, carbonizo. Sin mesura. Aquí dentro no se salvan mujeres, ni niños, ni ancianos; ni vivos, ni muertos... en fin, no se salva ni Dios (nunca mejor dicho). Y como eso incluye a la gente que aprecio y quiero, si alguien se ha sentido alguna vez ofendido por mis llameantes palabras, pronunciadas o escritas, vayan desde aquí mis más sinceras disculpas.

Para demostrar que no exagero con lo del lanzallamas, voy a hacer un ejercicio muy sencillo, pero ilustrativo: voy a crear algo, aquí, in situ. Como estamos hablando de generar ideas abstractas ¿qué mejor que crear un poema? No he escrito nunca ninguno, así que no os asustéis del cagarro que pueda salir.

Para hacer más llamativa la diferencia, primero le cedo el turno a un verdadero poeta. Don Antonio Machado amanece inspirado un día de Otoño, echa mano a su carcaj y escribe:

"Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río".

(Son sólo unas estrofas de su estupendo poema "Yo voy soñando caminos").

Ahora me toca a mí. Advierto que, como no tengo ni puta idea de poesía, abusaré de la métrica libre, la rima fácil y las repeticiones previsibles y cacofónicas. Allá va:

"Mi napalm verbal" (por el Micropene bardo)

De una malformación fetal
bajo el peor signo zodiacal
nace esa amenaza social
indigna del peor criminal.

Una jerga especial, mi napalm verbal.

Perenne insatisfacción vital
insania y confusión mental
insondable melancolía abismal
tristeza infinita y sin igual.

El desastre total, mi napalm verbal.

Misántropo, colérico y visceral,
fruto del más rabioso instinto animal
con los modales de un vil chacal
ladrando mordaz, iracundo y amoral.

Horno crematorio del rival, mi napalm verbal.

Arroja a los ojos puñados de sal
desprende del techo cascotes de cal.

Ese cóctel molotov colosal, mi napalm verbal.

Y allí regada con cloro y zotal
envenenada de clorofila amoniacal
se marchita lenta en su lodazal
la más negra de las flores del mal.

El peor pirómano forestal, mi napalm verbal.


Desde mi cámara de gas letal
exhalo Zyklon-B mortal
escupo trozos de cristal
salpico diarrea mental
catapulto materia fecal
vomito bilis intestinal
puro detritus estomacal
que pudre el más recio metal.

La mierda en caudal, mi napalm verbal.

Desde mi falta de tacto proverbial
y aunque este mundo me parezca irreal
cuando aterrizo de mi viaje espacial
creyéndome la envidia del esquimal
reconozco que voy a acabar fatal
pues demasiado tarde descubro al final
la gran cantidad de daño colateral
que produce mi napalm brutal, mi napalm verbal.
Puro fuego infernal.


Joder, sabía yo que la "Sinfonía Fúnebre" de Berlioz no era buena música de fondo para escribir un "poema". Este churro pomposo y deprimente recomiendo leerlo entre líneas, es decir, sólo los espacios en blanco, porque la parte escrita no hay por donde cogerla. Pero era sólo como ejercicio para reforzar mi planteamiento: ¿qué cuadros se pueden esperar de un pintor que sólo tenga en su paleta de colores el negro y el gris?.

"¿Se me ha comprendido?" (Dolorosa sentencia con la que finaliza Nietzsche su "Ecce Homo").

Epílogo:
"Me encanta el olor del napalm por la mañana. El olor, ya saben, ese olor a gasolina. Huele a victoria".
(Teniente Coronel Kilgore (Robert Duvall) en "Apocalypse Now").

Pues eso, ¿que si se me ha entendido? Porque ya no me entiendo ni yo.

Palabras clave

Estaba yo mirando las modestas estadísticas del blog y me he percatado de cierta intensidad en las visitas derivadas del Google. En algunas de ellas la palabra clave de búsqueda es rocambolesca: desde "vigorexicos desnudos" hasta "fascículos de septiembre", pero sin duda la keyword principal es "Micropene"...Resulta que el blog "Estoy Tannn cansado" sale en 6º lugar en Google cuando pones "micropene" en la casillita... además lo hace con un titular en mayúscula que dice: FELICIDADES MICROPENE!!!... Me imagino la cara de esperanza y posterior decepción a todo aquel estudioso del fenómeno o pichacorta anónimo que entra en el blog ante el llamativo titular.

PD. 1 Conseguir una 6ª plaza en Google para un concepto tan concreto no esta nada mal, lo dejo caer por si un avispado empresario de alargadores de pene se le ocurre esponsorizarnos ;-)

PD. 2. También tenemos muchas entradas desde los blogs amigos de La Crizti, Laceci, Jota, Dos Jerez..., gracias chat@s.

domingo, septiembre 18, 2005

El gato de Schrödinger

"Ilusionado dice que le choca la idiotez, pero tropieza todo el tiempo, desilusionado, consigo mismo". (Fernando Arrabal "¡Houellebecq!").


Schrödinger planteaba la siguiente hipótesis: imaginemos una caja cerrada con un gato, cianuro y un elemento radioactivo dentro. Según él, hasta que no se vuelva a abrir la caja no podemos saber si el gato ha muerto (por mucho que la "lógica" nos incline a pensar que así será).
Más de medio siglo después, la física actual le da la vuelta a esta idea y sentencia que en verdad dentro de la caja hay dos gatos: uno vivo y otro muerto (según los principios de la indeterminación cuántica).

Pues bien, ayer sábado por la noche desafié los principios de la indeterminación cuántica, a Schrödinger, y a la madre que los parió a todos. Experimento: metemos a otro mamífero, no mucho más inteligente que el gato (pongamos un Micropene), con una supermujer (por la que suspira desde que la conoció no hace mucho en una cena) en el marco incomparable de un fiestón al que estaban invitados en la zona VIP de un espectacular macro-pub de lujo. Según los sabiondos de las batas blancas, allí había dos Micropenes: uno vivo (triunfante) y otro muerto (fracasado). Pues no. El otro se debió quedar durmiendo la mona, porque sólo vino el Micropene muerto.

¡Que despropósito de noche, Virgen Santa! Que forma de malograr un ocasión de oro para haberle dicho cuatro cosas. Y cuando digo "decirle cuatro cosas", me refiero a cuatro cosas sensatas, sinceras y constructivas; porque decir dije mucho; y ése fue justo el problema. Me explico. Desde el día que la conocí, cada vez que estoy con ella me rondan por la mente todas las conjugaciones posibles del verbo inglés "overwhelm", que más o menos viene a significar "arrollar", "abrumar" o "aplastar" en castellano. Su presencia ejerce en mí el mismo influjo que la Criptonita en Superman: mis, ya de por sí escasas, virtudes (superpoderes) se esfuman y quedo hecho un pelele. Y, ojo, que no estoy hablando de amor (desde que leí los "Estudios sobre el amor" de Ortega y Gasset ya no creo en eso; ni puedo leer a Stendhal, al cual el sabio madrileño despelleja inmisericordemente. Bueno no a él personalmente, pero sí a su concepción romántica del amor, con la que el abuelo del presentador de "Días de Cine" (por cierto, tan vitriólico como su ascendiente) no podía estar más en desacuerdo).

Se trata simplemente de que es una persona... pues eso, "overwhelming". Dejando de lado la evidente atracción física, pues es una mujer espectacular, es una persona inteligente, creativa (vive de su ingenio), tremendamente culta y ("last but not least") muy simpática (imprescindible cualidad humana. Donde no hay sentido del humor, no hay vida; ya lo dijeron los sabios latinos: "Desconfía del que no ría").

Todas esas cualidades la convierten, según mi dislocada concepción del mundo, en una "Supermujer". Y para una "Überfrau" tiene que haber un "Übermensch" (superhombre), y yo no podría estar más alejado del ideal nietzscheano del hombre nuevo que ha de venir. Todo este cóctel de complejos de inferioridad, inseguridad lacerante, propensión al desánimo anticipatorio ("Intentarlo es el primer paso hacia el fracaso", Homer Simpson dixit), herencia del concepto de culpa judeocristiano, la perspectiva desplazada, y mil chorradas más; me lo bebí anoche de un trago en una de mis actuaciones más disparatada que recuerde, que ya es decir... (Tenía que haber estado allí, sentado a mi lado tomando notas, Ortega y Gasset; o, ya puestos, mejor el nieto despotricando).

Se supone que ella ha dado muestras inequívocas de estar interesada en mí (aunque lo de "inequívocas, habría que cogerlo con pinzas, porque tengo la misma sutileza en el cortejo al otro sexo que Conan el Bárbaro; además perdí mi diccionario de "Mujer-Español / Español-Mujer", y hace ya tiempo que despedí a mi impagable intérprete), por lo que se suponía que la pelota estaba en mi tejado. Añadir esas gotas de presión al cóctel arriba mencionado, tuvo consecuencias catastróficas: ¡Cuantas sandeces salieron por mi boca! ¡Que forma de desbarrar! ¡Que ridículo más bochornoso! Ser un alcohólico social tampoco ayuda mucho que digamos.

Estábamos conversando animadamente, y por una absurda fijación mía de querer "estar a la altura" (no sé aún a la altura de qué, porque hablábamos de asuntos cotidianos y triviales) no decía más que mamarrachadas. Pronto me di cuenta de esto y pretendí corregir: lo mejor sería cerrar el pico. Pero como soy abonado al "acto fallido" de Freud, cuanto más trataba de reprimirme, peor. Las palabras, no acababan de traspasar mis labios, y ya me abochornaban, pero no había forma de parar ese torrente de gilipolleces fallidas (era como si el Micropene cuántico vivo, sentado a mi espalda, escuchara avergonzado al Micropene muerto cavarse su propia tumba). Impotente ante la evidencia de que mi inconsciente se había amotinado y tenía secuestrado a mi cerebro, al que obligaba a lanzar golpes de aire desde mis pulmones, que luego modulaba en las cuerdas vocales a su puta bola; mi parte consciente se resignaba a observar los gestos de ella, que eran el indicador perfecto para calcular la magnitud del disparate recién emitido. La gama de gestos iba desde la sonrisa de quirófano a la incredulidad, pasando por el asco-pena, el desconcierto, la desazón, y, en algunos casos concretos, el puro horror. Dado que mi psique no estaba dispuesta a colaborar, procedería a acciones físicas. Ella me decía: "Si hablas con la mano en la boca, no te escucho", pero no sabía que se trataba justamente de eso, de atrapar esas horrísonas palabras en la palma de mi mano, para que no llegaran nunca a sus tímpanos; o al menos que llegaran amortiguadas e incompletas. Hay que decir que la música house del local atronaba a un volumen brutal, y como estábamos situados justo debajo de un altavoz, confío en que gran parte de mi discurso se diluyera en el "chunda-chunda".

Para no mortificarme demasiado pondré un ejemplo muy ilustrativo de esto que comento: como a toda mujer bella, no le faltó su legión de moscones (¿he dicho ya que es espectacular?), que venían constantemente a interrumpirnos para decirle cualquier cosa al oído. Estuve tentado de mear a su alrededor para marcar el territorio, pero llegó un punto en que llegué a agradecer aquellas interferencias, porque significaban preciosos segundos que me estaría calladito. El moscón más contumaz era uno de los dueños de la sala, que venía insistentemente y se pasaba un buen rato gritándole al oído.
El tipo es un guaperas triunfador, y tal y como había transcurrido la noche, yo ya daba la partida por perdida; hasta que ella me dijo que el chaval era majo pero que era un poco pesado y que siempre le decía las mismas tonterías ("¡Continuamos para Bingo!"). Crecido ante este inesperado comentario me escucho a mí mismo decirle que el chico (joven, guapo, sano, empresario, triunfador y rico) encarnaba lo que Einstein (cuyas observaciones filosóficas no desmerecen de sus hallazgos científicos) "el Ideal de la Piara". Pude escuchar perfectamente al Micropene vivo atragantarse a mis espaldas, pues inmediatamente (pero ya demasiado tarde, amigo) caí en la cuenta de que ella es joven, guapa, sana, empresaria, triunfadora y rica. (¡Por Dios! que venga ya el gato de Schrödinger (el vivo o el muerto, o mejor los dos) y se coma de una vez la lengua del cerdo más bocazas de la piara).

No contento con eso me empecinaba en lo que los psicoanalistas llaman "perpetuar el error", y en vez de correr un tupido velo, trataba de matizar mi comentario, enmerdándolo todo aún más. Salía de un jardín para meterme en otro mayor, sólo que al parecer estos jardines los habían regado con arenas movedizas y yo ya estaba con el barro al cuello. La pobre demostró tener un aguante a prueba de bombas, porque ya en pleno despiporre, como en una barra libre de meteduras de pata, impertinencias y faltas al respeto, me escuchaba a mí mismo (pero ya como ajeno, como muy lejano, como la cosa si ya no fuera conmigo porque ya no tenía arreglo) permitirme juzgar su trabajo como "frívolo y superficial" (?!), todo el arte abstracto (que ella admira) como "una mierda y una tomadura de pelo" (?!!), la música que ama como "música para tristes y amargados" (?!!!), y así "ad nauseam"... Probablemente estos comentarios escritos transmitan la sensación de un Micropene borracho, borde y faltón, puede que hasta chulesco y agresivo; pero nada más lejos de la realidad. Todas esas tonterías las emitía un ser empequeñecido en su sillón, encogido como un muñeco de lana lavado en agua hirviendo, "overwhelmed" por su sóla presencia.

A pesar de todo ella parecía estar pasándolo bien, ya que en un rapto de lucidez yo le pedí disculpas por la nochecita que le estaba dando, y ella me dijo que tuviera muy claro que ella no se hubiera pasado tantas horas hablando con una persona si no estuviera disfrutando. Ella no se anda por las ramas y cuando alguien le aburre, a los dos minutos se levanta y se va. (¡Minipunto para el Tabarra cuántico!).

Escuché una vez que a tus primeras citas no vas tú: van tu publicista y tu abogado.
A la mía no fui yo: fueron mi peor enemigo, Némesis y la Ruperta mala. Y así salió.

Al final nos despedimos y ella me dio un papel con su número de móvil. Me alegró mucho ese detalle y, conociendo mi mala cabeza, decidí conservar ese papel como oro en paño. Dicho y hecho: le pedí a una amiga que me explicara cómo volver desde allí a mi casa, y me hizo un croquis en un papel. No en un papel cualquiera, si no en EL PAPEL. Y si un papel tiene dos caras, según las leyes de la probabilidad había 50% de posibilidades de que dibujáramos en el lado en blanco (estaba bastante oscuro). Pues no. Así que, lo que puede que fuera un 6, ahora es la rotonda del Mercadona; y lo que parece ser un 7, ahora es el puente nuevo. Genial.

La vuelta a casa fue un martirio. Lamenté no tener un CD de house en el coche para ponerlo a todo trapo y no tener que oírme a mí mismo, porque sabía que no me iba a gustar lo que tenía que decirme. No llevaba ni dos minutos en el coche y ya tenía el veredicto: Castración. ¿Para qué quieres huevos si no los utilizas? (Los amigos y los cojones, para la ocasiones). Pasé junto a un coche de la Guardia Civil y en mis delirios ya los veía haciéndome parar: "Caballero, supongo que sabrá que ha excedido con creces el límite de majaderías que permite la ley decir en una sola noche. Ramírez, ponle el bozal". Dudé si despeñarme con el coche por el Barranco de La Batalla o irme de putas. Pero no a follar, que va; sino a pagar la tarifa plana (o como vaya eso) y coger a una bielorusa que no entienda apenas el español y contarle del tirón toda la triste historia para desahogarme. Pero eso sería demasiado cruel, quizá en un gabinete de Sadomaso sí que me aceptarían un servicio tan especial. O, tal vez mejor, mañana escribiré un post.

viernes, septiembre 16, 2005

Winny de Puh, Torrente y los filósofos

(Aviso a los navegantes: lo que sigue a continuación es una de mis típicas pajas mentales; es decir, larga, tediosa e incomprensible. Firmado: Micropene, Urbi et Orbi)

1.- En su atípico libro "Winny de Puh y los filósofos", John Tyerman Williams explicaba que lo que en apariencia eran simplemente las aventuras de un oso dirigidas al público infantil, en realidad ocultaban todo un complejo entramado de alta filosofía. El Sr. Williams (doctorado en Filosofía) se dedica a lo largo del libro a estudiar diálogos y comportamientos del oso y sus colegas y los compara con conceptos filosóficos, que van desde los clásicos griegos hasta los existencialistas franceses, pasando antes por Alemania: Kant, Hegel, Nietzsche. Bien es verdad que los personajes creados por Milne sueltan algunas parrafadas crípticas (enmascaradas en pretendida sencillez infantil), y protagonizan algunas situaciones totalmente absurdas (supongo que en el imaginario de los niños todo vale), que el autor pretende racionalizar, dando a entender que tras esa falsa apariencia de fábula fantasiosa e inocente, se esconde toda una lección magistral sobre los conceptos y corrientes filosóficas más universales. El libro me resultó curioso por lo original del planteamiento; como coña y poco más.

2.- Hace ya algunos años, Aitor (gran amigo mío y artista tatuador responsable de la mayoría de garabatos que cubren buena parte de mi piel) me dijo muy serio que la película "Torrente" era una absoluta obra maestra, injustamente infravalorada. Aitor (se te echa de menos, compadre) no la veía como una simple comedieta española, no; él creía ver toda una revelación en esa película, toda una epifanía ("Ni "Matrix" ni hostias. Aquí está todo", me decía a menudo). Parecía estar obsesionado con ella: las muchas noches que me acogió en su casa para pasar la noche, el ritual era invariable: comida china a domicilio y el puto "Torrente" en el DVD. Pero lo curioso es que él no se descojonaba con los gags, que -imagino- se sabría de memoria. Él se quedaba muy serio y tenso, con toda su atención puesta en la pantalla para no perder detalle de las grandes verdades metafísicas que al parecer se le revelaban en cada fotograma. Yo lo observaba de reojo y lo veía allí reconcentrado, absorto procesando toda esa valiosa información que se le brindaba a él en exclusiva desde las (en apariencia) cloacas del séptimo arte. Aitor era un personaje muy raro, pero supongo que los estados alterados de conciencia tendrían mucho que ver con todo aquello, y lo cierto es que nuestras conciencias estaban muy alteradas en aquel tiempo. La cuestión es que después de aquello, a la película en cuestión nunca más le presté demasiada atención; como coña y poco más.

3.- Ayer leyendo a Schopenhauer (sí, y además en verano, con la flama que está cayendo, pero uno es así de rarito y esnob), me encuentro con esto:

"Esto explica el curiosos fenómeno de que, mientras cualquier mujer querría morir de vergüenza si se la sorprendiera en el acto de engendrar, soporta, por el contrario, en público su embarazo sin rastro de pudor, y hasta con una especie de orgullo; pues siendo, como es, un hecho general que consideramos a todo lo que sea signo infalible de algo como equivalente a ese algo por él designado, cualquier signo del coito consumado avergüenza en sumo grado a la mujer, siendo de ello, sin embargo, excepción tan sólo el embarazo". (Arthur Schopenhauer "Parerga y Paralipomena").

Al terminar de leer esto, un escalofrío me recorrió la espalda porque instantáneamente me vino a la mente una asociación de ideas con la película "Torrente". Concretamente la escena en la que el protagonista está con su panda de freaks en un bar y les atiende una camarera embarazada: Torrente les comenta a los pajeros que las mujeres preñadas le dan mucho morbo porque le pone cachondo pensar que la prominente barriga es evidencia inequívoca de que no hace muchos meses esa hembra ha fornicado. Por supuesto él lo expresa de una forma mucho más poética: "A éstas putillas sabes que algún maromo les ha dejado el grumo dentro" (o alguna lindeza parecida).

¡Madre del amor hermoso! ¿Y si Aitor estaba en lo cierto? ¿Y si esa bochornosa película contiene revelaciones inimaginables, toneladas de verdades absolutas, los más refinados códigos morales y constantes guiños a los postulados más agudos de los gigantes de la filosofía? ¿Y si tras esa apariencia de humor zafio, estética chabacana y sal gorda se esconde, sabiamente cifrada y disfrazada, la más alta y pura poesía y un pensamiento de una profundidad insondable; sólo accesibles para mi amigo tatuador y unos cuantos elegidos para la gloria? Estoy convencido de que con este descubrimiento casual, acabo de poner la primera piedra para poder empezar a tirar del hilo y llegar, algún día lejano, a descodificar la enorme carga de sabiduría eterna que contiene ese film, en apariencia espantoso. Habrá que estudiar minuciosamente los extras del DVD, no sea que se encuentren sugeridos subliminalmente los "Protocolos de los Sabios de Sión" o el mismísimo "Necronomicón".

jueves, septiembre 15, 2005

Generacion T

Nintendo acaba de sacar un programa que se llama Nintendog, que es un programa de simulación de mascotas como Tamagochi pero en 3D y en alta resolución, para sus consolas portátiles. Espero que fracasen.

Recuerdo que en 1996 los primero tamagochis causaban furor entre los niños. Esos niños ahora tienen entre 15 y 17 años.

Todos sus tamagochis han muerto (alguien ha visto alguno en los ultimos años?) y ahora entiendo pq estos adolescentes de ahora me parecen tan descerebrados, malcriados y sin futuro. Son la generación T (T de Tamagochi).

Me odio a mi mismo cuando tengo estos pensamientos tan reaccionarios.

martes, septiembre 13, 2005

Datafagia


El 10 de agosto me doblaron la velocidad el ADSL a 1 mega. Y se notó. Las cosas que pedía al Emule bajaban a velocidades razonables y en pocos días. Ni siquiera necesitaba tener el pc conectado las 24 horas.

Pues bien. Ya he bajado todo lo que quería. No se qué pedirle al simpático burrito. Me he saciado de películas, músicas y programas.

Tengo un disco duro auxiliar con unos 100 Gb. compartidos, después de borrar unos 20 pasándolos a dvd y cd.

Pasada esta época de “datafagia” (no se si existe esta palabra) ahora tendré que empezar a ver pelis y oír música…

La gran evasión, El nombre de la rosa, Atraco perfecto, Inseparables… me acechan en el DVD.

Los Ramones, Cowboy Junkies, Inmaculated Fools, Iggy y Phil Collins me esperan en el CD.

Estoy ansioso por ir a la Fnac y comprarme el último de Jaime Urrutia.

¿Alguien quiere que le baje algo?

sábado, septiembre 10, 2005

¿Quién hizo Alicante?

Me contaba ayer Cripema que la célebre frase "¿Quién hizo Alicante?" había llegado a Barxell. En agradecimiento al clan Xaturriau voy a contar la historia.

Hace muchos años yo no tenía trabajo, y me enteré de que iban a inaugurar un parque acuático en la alicantina Playa de San Juan. Pensando que a lo mejor buscaban gente para trabajar de lo que fuera, me presenté allí. Pregunté por el encargado y me dijeron que si venía de no sé qué empresa, y que me estaban esperando. Como tengo la mala costumbre de meterme en follones, contesté que sí. Me recibieron en un despacho y empezaron a hablar de que había que empezar lo antes posible, ya que el parque estaba a punto de abrir sus puertas. Lo gracioso es que yo no sabía de qué trabajo estábamos hablando y, claro, no era cuestión de preguntar: "Perdonen caballeros, ¿de qué se supone que es mi empresa?" Yo asentía a todo, hasta que por fin descubrí que se trataba de repartir la publicidad del parque. Me dijeron que formara un equipo de cuatro personas (yo incluido) y que volviéramos unos días después, que ya tendrían los folletos listos para empezar a trabajar.

Así que entré allí en paro y salí media hora después con trabajo para mí y otras 3 personas. Que fueron mi buen amigo Delrieu y dos de mis hermanos. (¡Que cuatro patas para un banco!, que diría mi madre). Desconozco lo que pasó con la empresa real de publicidad, porque nunca me dijeron nada del asunto, y estuvimos cuatro veranos trabajando para el parque.

Empezamos a trabajar, pero como es un oficio muy duro y mal pagado, nos lo tomábamos con mucha, pero muuucha, calma. De hecho al poco tiempo de empezar ya habíamos instaurado el "comodín". El "comodín" consistía en que si un día a alguno de los cuatro no le apetecía trabajar, sólo tenía que alzar la mano/comodín y si los demás le secundaban (que era siempre), y se juntaban la cuatro manos en alto (como los Caballeros del Zodiaco), ese día no se trabajaba. Así de sencillo. No se hacía absolutamente nada, no se repartía ni un folleto, y daba igual donde nos hubieran enviado ese día, o que hubiera riesgo de que nos descubrieran: se había hecho un pacto y había que cumplirlo. El "comodín" era sagrado.

Y ciertamente era un riesgo muy alto, porque teníamos una persona cuya única misión era supervisar nuestro trabajo. Pero tuvimos la suerte de que esa persona era un asturiano borrachín, que pasaba de trabajar tanto o más que nosotros. Lo suyo era un "comodín" permanente. Porque si no, no se explica que no nos pillara nunca. Joder, si sólo tenía que darse un garbeo con el coche por la zona donde nos había mandado ese día a repartir, para comprobar que no había ni un puto folleto.

Pero llegó el día fatídico. Ese día, como tantos otros, habíamos hecho "comodín". Y ese "comodín" era muy arriesgado porque teníamos que repartir por Alicante capital y alrededores, con lo que nos la jugamos de mala manera; porque cuando íbamos a repartir a Murcia o a Cartagena sabíamos que rea muy improbable que el borracho se pegara dos horas de coche para controlarnos, pero, coño, ¡Alicante! Si simplemente con que cogieran el coche para irse a casa a comer, tenían que ver por cojones que no había ni un puñetero limpiaparabrisas con el papelito de marras. Y eso es justo lo que pasó.

Como hacíamos habitualmente los días de "comodín", en vez de trabajar nos fuimos de parranda, para hacer tiempo hasta que llegara la hora de volver al parque, poniendo cara de agotamiento por la pateada virtual, a contar como había ido la jornada y a planificar el reparto del día siguiente. Nada más llegar, el asturiano, con cara de pocos amigos, se acerca a mí (yo era el portavoz del equipo) y me hace, en un tono muy hostil, la mítica pregunta:

- Asturiano: ¿Quién hizo Alicante? - (Léase con acento asturiano).

- Micropene: ¿Qué? - (Por supuesto había escuchado y entendido la pregunta perfectamente, pero es el típico recurso para ganar tiempo cuando te hacen una pregunta que no quieres contestar, o para la que no tienes respuesta; como en este caso, porque nadie había hecho Alicante, pero no era plan de decir: "No, mira, es que hoy era "día comodín". Este recurso lo utilizan mucho los políticos -"Me alegra que me haga esta pregunta"- para ganar unos valiosos segundos que les sirven para organizar un poco las ideas y medir mucho sus palabras en la respuesta).

- Asturiano (agriando aún más su tono): ¿Quién hizo Alicante?

- Micropene: ¿Cómo? - (Aún no había ingeniado nada para salir de aquel marrón. Necesitaba ganar más tiempo).

- Asturiano: ¿Estás sordo o qué, muchacho? ¿Que quién hizo Alicante hoy?

- Micropene: Ginés, ¿quién ha hecho Alicante hoy? - (Sentía mucho pasarle el muerto a mi hermano, pero es que no había otra solución. Un tercer "¿qué?" hubiera enfurecido al borracho. Pues lo hubo...)

- Ginés: ¿Qué? - (Aquello ya parecía un disparatado diálogo de los Hermanos Marx).

- Micropene: ¿Que quién ha repartido hoy en Alicante?

- Ginés: ¿Cómo? -(¡Jodeeeer!, sólo nos faltaba la bocina).

- Asturiano (ya fuera de sus casillas): Pero bueno, ¿qué os pasa a vosotros? ¿Estáis sordos o qué? ¿Que quién hizo Alicante? - (Su cara habitualmente estaba colorada por los efectos vasodilatadores del néctar de los dioses, pero es que a estas alturas del hilarante diálogo para besugos su cara había alcanzado unos tonos de morado nazareno que parecía que le fuera a estallar la cabeza en cualquier momento).

- Ginés (dirigiéndose a mí con tono dubitativo): Yo... ¿no?

- Micropene (con cargo de conciencia por endosarle el marrón): ¿Tú?

- Ginés: Sí... ¿no? -(¡Vamos a ver! La conversación era totalmente absurda, porque se suponía que volvíamos en ese preciso momento del reparto; y si te acabas de pasar cuatro horas pateándote una ciudad, mochila en ristre, eso es algo que no se te puede olvidar media hora después, coño).

- Micropene (la suerte estaba echada, no se podía prolongar aquel sindiós ni un minuto más): Sí, ha sido Ginés. ¿Por qué? ¿Pasa algo? -(Pasé al tono agresivo. Haríamos como los escorpiones cuando están acorralados: morir matando).

- Asturiano: Pasé hace un rato y no vi ni un folleto puesto.

Y entonces le metí una rocambolesca excusa de las mías, sobre unos niños muy malos que nos puteaban, siguiéndonos toda la mañana para quitar los folletos que íbamos poniendo, sólo por joder, y bla, bla, bla... y todo quedó en un sencillo: "Pues dadles dos hostias y se acabó. Tened más cuidado con eso porque si no mirad hoy, todo el trabajo que os pegasteis tirado a la basura".

La cuestión es que esta anécdota causó mucha risa cuando la contamos a los amigos, y desde entonces en nuestro entorno cuando alguien quiere hacerse el loco y no contestar a un pregunta inoportuna dice: ¿Qué?... ¿Cómo?... ¿Quién hizo Alicante?.

viernes, septiembre 09, 2005

El Tábano

Ayer estuve con mi amigo Juanma Agulles, escritor alicantino de enorme talento, e imbatible propiciador de tertulias eternas y mágicas sobre lo humano y lo divino. El encuentro tuvo lugar en la "Tetería El Tábano", lugar entrañable y acogedor como pocos, provisto de una envidiable biblioteca, disponible para sus clientes. En el altillo de la tetería tienen montado el estudio donde Juanma y un grupo de irreductibles soñadores coordinan "Los Cuadernos del Tábano. Revista trimestral de literatura".

Allí no sólo producen la revista: también organizan exposiciones, conciertos, lecturas de poemas, y cualquier cosa relacionada con la cultura. Las reuniones se realizan los viernes por la noche y acaban invariablemente en desparrame etílico/nicotínico/psicotrópico. ¿Qué menos se puede esperar de una panda de poetas malditos, escritores decadentes y artistas marginales? Es lo que tienen las almas sensibles y torturadas.

Aquél es un foro abierto para todo el que tenga algo que aportar, donde no se prejuzga a nadie; por lo que si alguno de los que leéis esto pasa por Alicante algún viernes noche, ya sabe donde tiene su casa: Tetería El Tábano. C/ El Pozo, 95. Barrio de San Antón – Alicante (detrás del cuartel "Todo por la Patria").

miércoles, septiembre 07, 2005

12 + 1

Advertía Marco Tulio Cicerón en "De Devinatione" que "El hombre supersticioso lleva consigo el sufrimiento en todas las situaciones y episodios de la vida; incluso el sueño mismo, que anula todas las demás preocupaciones de los infelices mortales, ofrece al supersticioso materia para nuevos terrores, pues, cuando analiza sus sueños, encuentra en esas visiones nocturnas presagios de calamidades futuras".

Más de dos mil años después de que se pronunciaran esas sabias palabras, concretamente la noche del pasado domingo, contemplé estupefacto la entrevista que Manel Fuentes realizó a Ángel Nieto. Este hombre, todo un multicampeón del mundo de motociclismo, un deporte que requiere grandes dosis de inteligencia kinésica (del movimiento) y sangre fría, resulta que vive atormentado por sus supersticiones; especialmente por su fobia al número 13 (por supuesto él no pronunció la palabra "trece" en ningún momento: usaba ridículos sustitutos como "doce más uno", "catorce menos uno" ó "el uno y el tres").

Contaba disparates como que si había trece comensales en la mesa, él comía solo en una mesa apartada. O que si estaba en un aeropuerto esperando para tomar un vuelo y llamaban a embarque por la puerta 13, tenía que buscarse la vida para convencer al personal de la compañía aérea para que le hicieran el favor de dejarle acceder al avión por cualquier otro sitio porque era incapaz de atravesar una puerta con ese número. Supongo que en los aeropuertos españoles, donde es más o menos conocido (él y sus manías), no tendrá muchos problemas en salirse con la suya, aunque tal como se está poniendo el tema de la seguridad aérea, no sé yo; pero es que no me puedo imaginar la escena de este hombre chapurreándole en inglés al jefe de seguridad del aeropuerto J.F.K. de Nueva York que le deje embarcar por la puerta falsa porque le tiene pánico a un simple número.

Resultaba patético verle contorsionarse para tocar la mesa de madera del presentador, cada vez que éste decidía putear a su invitado mentando el numerito de marras. Y juraría que los muy cabrones, aprovechando que el Sr. Nieto no es muy alto, le habían colocado el sillón más alejado de la mesa de lo normal, para que no tuviera la tranquilizadora madera al alcance de la mano; y así, cada vez que tuviera que hacer su absurdo ritual, no tuviera más remedio que levantar el culo de la silla, con el consiguiente recochineo del "respetable". Y no fueron pocas las ocasiones: durante el breve rato que aguanté viendo el programita, le conté no menos de siete alzadas, ansioso, con la mano cornuda extendida hacia la mesa de su torturador. Fue un espectáculo desasosegante. Comentó que, para evitar esas penurias, llevaba en su coche un trozo de madera colocado sobre el salpicadero para poder tocarlo cada vez que se cruzaba con el número maldito. Y que lo pasaba francamente mal cuando conducía por no sé cuál región de Francia, en la que todas las matrículas empezaban por el número en cuestión: se pasaba todo el viaje con una mano en el volante y la otra en el tarugo de madera.

La verdad es que el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Yo he hecho examen de conciencia y reconozco que tengo ciertas manías que bien podrían rozar la superstición, pero la más cercana es la siguiente: cuando recojo la mesa tras una comida y tiro los restos a la basura, no arrojo un mendrugo de pan sin darle antes un beso. Ridículo, pero cierto. No es algo que me conste que haga siempre, y por supuesto no lo hago conscientemente, sino que me sorprendo a mí mismo justo después de haberlo hecho mecánicamente. Y me desconcierta mucho porque no sé de dónde, ni desde cuándo me viene a mí semejante tontería, ya que estudié en colegios laicos, y mi familia no es muy religiosa que digamos (de hecho, nunca he observado a ningún otro miembro de la familia haciendo esta gilipollez).
(Aunque mi manía con las pinzas cuando tiendo la ropa tampoco se queda atrás. Y esa sí que es consciente. Pero ya lo contaré otro día que esto -como siempre- me ha salido muy largo).

jueves, septiembre 01, 2005

PRINCESAS

Desde hace ya algunos días, he observado que en los "breves espacios publicitarios" que las cadenas de televisión tienen a bién mostrarnos, se ha producido un verdadero aluvión de promoción de fascículos coleccionables de todo tipo.

La cosa empezó hará una semana. Creo que en el primer anuncio que ví intentaban colocarte una casita de muñecas andaluza por un módico precio (un poco más de las antiguas mil pesetas) para la primera entrega.

En el transcurso de los días he podido ver cómo anunciaban desde un CD-ROM en el que los famosos Lunnies prometen enseñarles Matemáticas a los niños, hasta una colección de libros sobre la Guerra Civil Española (eso sí con las versiones de los dos bandos), o el famoso "Érase una vez el cuerpo humano", anuncio éste en el que un niño repelente martillea a su padre con preguntas, mientras éste se afeita. (En éste anuncio, el mensaje que yo entiendo es: "Comprale a tu hijo el puto fasciculo y te dejara en paz". Eso es paternidad responsable ¡sí señor!)

Pero el mejor anuncio de fascículos coleccionables lo vi ayer por la tarde mientras dormitaba a la hora de la siesta tirada en el sofá.

Un plano de una chica, morena ella, que saluda con la mano al más puro estilo "Miss". Es decir, mano en vertical, palma de la mano hacia el frente con los dedos juntos en inmóviles y suave giro de muñeca de derecha a izquierda. Todo ello acompañado con una gran sonrisa y una voz en Off diciendo algo así como:

"Tu también puedes ser una Princesa, pero necesitas un Palacio. Colecciona "El Palacio de Muñecas" por 7.99 Eur la entrega".

En fin, a mí como diría una vieja amiga, estas cosas me hacen daño psicológico, pero estoy segura que venden más de un fascículo y seguro que más de una se compra la colección entera (de 100 entregas por cierto, hagan cálculos señores) con el sueño de llegar a convertirse en Princesa (!!!) por un día…

El caso, es que todos los años pasa lo mismo y en esto de los coleccionables por fascículos, los psicólogos consideran que el final de las vacaciones, es decir, Septiembre, es un mes perfecto para captar clientes porque más que en fin de año, la gente de a pie, consideramos que es ahora cuando en realidad empieza una nueva etapa, un nuevo ciclo de nuestras vidas, en el que aparte de apuntarnos al gimnasio, dejar de fumar o adelgazar lo que hemos engordado durante el verano, nos proponemos (y esta vez sí que va en serio, te lo juro Mari) montar, semana tras semana y fascículo tras fascículo nuestro Palacio de Muñecas para así llegar a convertirnos en Princesas.

Al igual que la primavera no empieza hasta que no lo anuncia el Corte Ingles, el verano no acaba hasta que no empiezan a aparecer los primeros anuncios de coleccionables en la televisión.

Y así nos va.