martes, septiembre 20, 2005

Mi napalm verbal


Ludwig Wittgenstein trató de demostrar hasta que punto están relacionados el lenguaje y el pensamiento. Simplificando mucho, se podría decir que nuestra capacidad de lenguaje condiciona nuestros "hábitos de pensamiento". No existe un pensamiento puro, que luego se verbaliza; sino que ya pensamos con palabras: estamos inmersos en el lenguaje.

Si hacemos caso a Wittgenstein, podemos pensar que una lengua tan rica y complicada como el alemán (con declinaciones como el latín) quizás predispone a generar un pensamiento rico y complicado. Eso explicaría, en parte, que la mayoría de los grandes pensadores y creadores provengan de esa zona idiomática (el enrevesado vienés arriba mentado, incluido).

Pensemos ahora en los esquimales. Ese pueblo no tiene un lenguaje propiamente dicho, estructurado. Disponen de unos cientos de palabras para designar las cosas que les rodean (oso, foca, noche, día, anciano, comer, etc...), con las que se desenvuelven de sobra en su rutina diaria. Ahora bien, no es muy probable que un esquimal escriba algún día la continuación al "De la cuádruple raíz del principio de razón suficiente" de Schopenhauer. Dicho en bruto: sencillamente porque "no puede pensarla". No tiene la herramienta (el lenguaje) para construir esos pensamientos.
(La pandilla de "bakalaeros" que se reúne en el parque debajo de mi casa, no maneja mucho más léxico que nuestros amigos polares: "ya te digo", "como te pasas", "se sale", "te jiñas"...).

Es decir, pensamos (y por extensión, actuamos) condicionados por nuestro lenguaje.
En una de mis absurdas asociaciones mentales, me viene al recuerdo, la escena de la "Comunidad del anillo" en la que Legolas apenas da abasto asaeteando orcos. A una velocidad trepidante, el elfo se echa la mano al carcaj, coge la primera flecha que encuentra a mano, la monta, apunta y dispara; y así sucesivamente.
Pues para mí, el acto de pensar vendría a ser algo así: en la urgencia con que discurren las ideas, uno echa mano a su carcaj personal y coge la primera palabra que tenga a mano para pensar la idea. Si uno en el carcaj habitualmente tiene a mano abundancia de conceptos positivos, lo más probable es que el pensamiento (aún siendo la misma idea de base) nazca luminoso y feliz.
Pero, ¿qué pasa si, como en mi caso, en vez de un carcaj repleto de bellos conceptos, lo que llevas en la espalda es directamente un lanzallamas? Pues que sólo te salen ideas negras, chamuscadas, cenizas al fin.

Y mi lanzallamas debe tener el regulador averiado porque cada vez que abro la espita, lo abraso todo a mi paso. Como si mi cráneo fuera la cueva de un dragón epiléptico, cada vez que pienso, carbonizo. Sin mesura. Aquí dentro no se salvan mujeres, ni niños, ni ancianos; ni vivos, ni muertos... en fin, no se salva ni Dios (nunca mejor dicho). Y como eso incluye a la gente que aprecio y quiero, si alguien se ha sentido alguna vez ofendido por mis llameantes palabras, pronunciadas o escritas, vayan desde aquí mis más sinceras disculpas.

Para demostrar que no exagero con lo del lanzallamas, voy a hacer un ejercicio muy sencillo, pero ilustrativo: voy a crear algo, aquí, in situ. Como estamos hablando de generar ideas abstractas ¿qué mejor que crear un poema? No he escrito nunca ninguno, así que no os asustéis del cagarro que pueda salir.

Para hacer más llamativa la diferencia, primero le cedo el turno a un verdadero poeta. Don Antonio Machado amanece inspirado un día de Otoño, echa mano a su carcaj y escribe:

"Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río".

(Son sólo unas estrofas de su estupendo poema "Yo voy soñando caminos").

Ahora me toca a mí. Advierto que, como no tengo ni puta idea de poesía, abusaré de la métrica libre, la rima fácil y las repeticiones previsibles y cacofónicas. Allá va:

"Mi napalm verbal" (por el Micropene bardo)

De una malformación fetal
bajo el peor signo zodiacal
nace esa amenaza social
indigna del peor criminal.

Una jerga especial, mi napalm verbal.

Perenne insatisfacción vital
insania y confusión mental
insondable melancolía abismal
tristeza infinita y sin igual.

El desastre total, mi napalm verbal.

Misántropo, colérico y visceral,
fruto del más rabioso instinto animal
con los modales de un vil chacal
ladrando mordaz, iracundo y amoral.

Horno crematorio del rival, mi napalm verbal.

Arroja a los ojos puñados de sal
desprende del techo cascotes de cal.

Ese cóctel molotov colosal, mi napalm verbal.

Y allí regada con cloro y zotal
envenenada de clorofila amoniacal
se marchita lenta en su lodazal
la más negra de las flores del mal.

El peor pirómano forestal, mi napalm verbal.


Desde mi cámara de gas letal
exhalo Zyklon-B mortal
escupo trozos de cristal
salpico diarrea mental
catapulto materia fecal
vomito bilis intestinal
puro detritus estomacal
que pudre el más recio metal.

La mierda en caudal, mi napalm verbal.

Desde mi falta de tacto proverbial
y aunque este mundo me parezca irreal
cuando aterrizo de mi viaje espacial
creyéndome la envidia del esquimal
reconozco que voy a acabar fatal
pues demasiado tarde descubro al final
la gran cantidad de daño colateral
que produce mi napalm brutal, mi napalm verbal.
Puro fuego infernal.


Joder, sabía yo que la "Sinfonía Fúnebre" de Berlioz no era buena música de fondo para escribir un "poema". Este churro pomposo y deprimente recomiendo leerlo entre líneas, es decir, sólo los espacios en blanco, porque la parte escrita no hay por donde cogerla. Pero era sólo como ejercicio para reforzar mi planteamiento: ¿qué cuadros se pueden esperar de un pintor que sólo tenga en su paleta de colores el negro y el gris?.

"¿Se me ha comprendido?" (Dolorosa sentencia con la que finaliza Nietzsche su "Ecce Homo").

Epílogo:
"Me encanta el olor del napalm por la mañana. El olor, ya saben, ese olor a gasolina. Huele a victoria".
(Teniente Coronel Kilgore (Robert Duvall) en "Apocalypse Now").

Pues eso, ¿que si se me ha entendido? Porque ya no me entiendo ni yo.

6 comentarios:

Gilito dijo...

A ritmo de Hip-Hop es una letra cojonuda ;-)

Cripema dijo...

Que siiiiii, que se te ha entendido....
Dale la letra a los "bakalas" de bajo de tu casa y si tenemos suerte y no utilizan el papel para liarse un porro igual te ponen un ritmo de esos que se hacen poniendose los puños en la boca (scratch callejero) y tu napalm verbal se convierte en un great hit y nos forramos!

laceci dijo...

A mi me pasa como a tí con el lanzallamas verbal, en el aspecto personal, no lo llevo mal, solo hay que acostumbrarse a mis declaraciones sin que me importen las consecuencias.

En el tema profesional, es peor, me gano algunos enemigos, alguna gente que me teme o me odia por las cosas que puedo llegar a soltar sin analizarlas primero.

Es un defecto de fábrica, no tiene solución, es como cuando te acercan bruscamente algo a la cara, que cierras los ojos. Me pasa lo mismo con el habla, es un acto reflejo soltar lo que me quema en la lengua en ese momento...si no reviento.

Una putada....

fdo: legolasa.

Dosjerez dijo...

Pero es que entonces partes del concepto de que al usar el mismo idioma ambos, el que emite y el que recibe, entienden los mismos significados, y eso no siempre es cierto, para eso mejor Vygotsky y otros que le siguieron la estela, de todos modos el lenguaje verbal no es el único viable, el lenguaje visual es mas holístico, el lenguaje verbal es secuencial, concreto y limitado, el lenguaje visual es mas rico en matices, mas abstracto, vease el lenguaje no verbal, en el seno de una conversación entre dos personas el lenguaje no verbal es decisivo, es mas importante incluso que el otro...

La Magdalena dijo...

Hay cuadros en blanco y negro que merecen mucho la pena. Y no me mientes a los alemanes como ejemplo de pensamiento complejo, que se me remueven los centros.

J-vol dijo...

yo estoy de acuerdo con gilito---rima y canción para los Violadores del verso a alguno de estos tipejos que van de antisitema.
Prefiero Gloria fuertes XDD