viernes, septiembre 16, 2005

Winny de Puh, Torrente y los filósofos

(Aviso a los navegantes: lo que sigue a continuación es una de mis típicas pajas mentales; es decir, larga, tediosa e incomprensible. Firmado: Micropene, Urbi et Orbi)

1.- En su atípico libro "Winny de Puh y los filósofos", John Tyerman Williams explicaba que lo que en apariencia eran simplemente las aventuras de un oso dirigidas al público infantil, en realidad ocultaban todo un complejo entramado de alta filosofía. El Sr. Williams (doctorado en Filosofía) se dedica a lo largo del libro a estudiar diálogos y comportamientos del oso y sus colegas y los compara con conceptos filosóficos, que van desde los clásicos griegos hasta los existencialistas franceses, pasando antes por Alemania: Kant, Hegel, Nietzsche. Bien es verdad que los personajes creados por Milne sueltan algunas parrafadas crípticas (enmascaradas en pretendida sencillez infantil), y protagonizan algunas situaciones totalmente absurdas (supongo que en el imaginario de los niños todo vale), que el autor pretende racionalizar, dando a entender que tras esa falsa apariencia de fábula fantasiosa e inocente, se esconde toda una lección magistral sobre los conceptos y corrientes filosóficas más universales. El libro me resultó curioso por lo original del planteamiento; como coña y poco más.

2.- Hace ya algunos años, Aitor (gran amigo mío y artista tatuador responsable de la mayoría de garabatos que cubren buena parte de mi piel) me dijo muy serio que la película "Torrente" era una absoluta obra maestra, injustamente infravalorada. Aitor (se te echa de menos, compadre) no la veía como una simple comedieta española, no; él creía ver toda una revelación en esa película, toda una epifanía ("Ni "Matrix" ni hostias. Aquí está todo", me decía a menudo). Parecía estar obsesionado con ella: las muchas noches que me acogió en su casa para pasar la noche, el ritual era invariable: comida china a domicilio y el puto "Torrente" en el DVD. Pero lo curioso es que él no se descojonaba con los gags, que -imagino- se sabría de memoria. Él se quedaba muy serio y tenso, con toda su atención puesta en la pantalla para no perder detalle de las grandes verdades metafísicas que al parecer se le revelaban en cada fotograma. Yo lo observaba de reojo y lo veía allí reconcentrado, absorto procesando toda esa valiosa información que se le brindaba a él en exclusiva desde las (en apariencia) cloacas del séptimo arte. Aitor era un personaje muy raro, pero supongo que los estados alterados de conciencia tendrían mucho que ver con todo aquello, y lo cierto es que nuestras conciencias estaban muy alteradas en aquel tiempo. La cuestión es que después de aquello, a la película en cuestión nunca más le presté demasiada atención; como coña y poco más.

3.- Ayer leyendo a Schopenhauer (sí, y además en verano, con la flama que está cayendo, pero uno es así de rarito y esnob), me encuentro con esto:

"Esto explica el curiosos fenómeno de que, mientras cualquier mujer querría morir de vergüenza si se la sorprendiera en el acto de engendrar, soporta, por el contrario, en público su embarazo sin rastro de pudor, y hasta con una especie de orgullo; pues siendo, como es, un hecho general que consideramos a todo lo que sea signo infalible de algo como equivalente a ese algo por él designado, cualquier signo del coito consumado avergüenza en sumo grado a la mujer, siendo de ello, sin embargo, excepción tan sólo el embarazo". (Arthur Schopenhauer "Parerga y Paralipomena").

Al terminar de leer esto, un escalofrío me recorrió la espalda porque instantáneamente me vino a la mente una asociación de ideas con la película "Torrente". Concretamente la escena en la que el protagonista está con su panda de freaks en un bar y les atiende una camarera embarazada: Torrente les comenta a los pajeros que las mujeres preñadas le dan mucho morbo porque le pone cachondo pensar que la prominente barriga es evidencia inequívoca de que no hace muchos meses esa hembra ha fornicado. Por supuesto él lo expresa de una forma mucho más poética: "A éstas putillas sabes que algún maromo les ha dejado el grumo dentro" (o alguna lindeza parecida).

¡Madre del amor hermoso! ¿Y si Aitor estaba en lo cierto? ¿Y si esa bochornosa película contiene revelaciones inimaginables, toneladas de verdades absolutas, los más refinados códigos morales y constantes guiños a los postulados más agudos de los gigantes de la filosofía? ¿Y si tras esa apariencia de humor zafio, estética chabacana y sal gorda se esconde, sabiamente cifrada y disfrazada, la más alta y pura poesía y un pensamiento de una profundidad insondable; sólo accesibles para mi amigo tatuador y unos cuantos elegidos para la gloria? Estoy convencido de que con este descubrimiento casual, acabo de poner la primera piedra para poder empezar a tirar del hilo y llegar, algún día lejano, a descodificar la enorme carga de sabiduría eterna que contiene ese film, en apariencia espantoso. Habrá que estudiar minuciosamente los extras del DVD, no sea que se encuentren sugeridos subliminalmente los "Protocolos de los Sabios de Sión" o el mismísimo "Necronomicón".

2 comentarios:

J-vol dijo...

¿Y quien dice que Chopped-nagüer tiene razón en lo que cuenta? ...;)

Dosjerez dijo...

Por hablar de filosofía que no quede, aunque podemos hablar del fenómeno inverso, Nieztsche (lo habré puesto bien) hablaba del superhombre como ser que se ha transcendido,de yunques y martillos, como metáfora, pero fijaté tu que se lo lee hitler (seguramente tras una noche de slamming) y se monta toda su parafernalia, caballeros teutones incluidos, es lo que tiene la filosofía real, que es la leche, o mejor era pitágoras que prohibía a sus discípulos comer habas...vete tu a saber porque...