martes, octubre 25, 2005

FICEB or not FICEB. II parte

"Nos sentíamos algo agotados, aplastados, asqueados después de esa noche en la que no poca energía habíamos derrochado". (Alex [Malcolm McDowell] en "La naranja mecánica").

Gracias a los contactos de Nieves, conseguimos unas invitaciones para la fiesta que la productora I.F.G ofrecía en la discoteca "Bora Bora", con la presencia de las grandes estrellas de la firma: Nacho Vidal, Celia Blanco, y un largo etcétera de excelencias del cine venéreo con nombres rimbombantes.

Al final del día, después de recoger el stand, Nieves y los suyos estaban cansados y decidieron retirase al hotel, por lo que al final nos fuimos solos Gilito y yo a la fiesta. Hay que tener en cuenta que mientras Gilito y yo nos pasábamos todo el día paseando tranquilamente por allí, viendo coños y bebiendo cerveza helada; la troupe de Nieves se pegaban la panzada a currar: montar, atender a los visitantes, hacer contactos, cerrar tratos y, cómo no, lidiar con los mareones y los pajeros. Téngase en cuenta que montar un stand en el FICEB (festival que ya va por su 13ª edición y que goza de un enorme prestigio internacional: se le considera el segundo en importancia a nivel mundial, ex aequo con el de Cannes, aunque ambos aún a años luz del galáctico festival de Las Vegas) supone un esfuerzo económico y material considerable, por lo que uno realmente va allí a hacer negocios.
(Digresión 1: Por las noches, al terminar, y cuando el público ya había sido desalojado, Gilito y yo les ayudábamos a recoger el stand, por lo que pudimos ser testigos afortunados de las bambalinas del porno, de la trastienda del glamour. Se acababa el boato y era todo mucho más desenfadado: te cruzabas a las strippers vestidas informalmente y con una actitud mucho más accesible y cachonda, y había muy buen rollo entre toda la gente del sector (al menos de la zona donde estábamos ubicados nosotros. Sin ir más lejos la actriz estrella de la productora de un stand contiguo [caballeros, ¡qué mujer!], que durante el día se comportaba amable pero muy profesionalmente, al cerrar las puertas el festival, se relajaba y era un encanto de chica, muy simpática y con una paciencia a prueba de Micropene porculero (a esas alturas de la noche, mi intoxicación ya era considerable. Con todo lo que eso acarrea...). Un detalle que me llamó mucho la atención del cierre, era que todos los expositores amurallaban sus stands con todo lo que encontraban a mano, para evitar saqueos. Y eso que cuando nos íbamos todos, sólo se quedaban los guardias jurados y el personal de limpieza, con lo cual si al abrir por la mañana a alguien le faltaban artículos, no hay que ser un genio para despejar esa "x", ¿no? Pues no, al parecer más vale prevenir que curar, y todas las santas nochecitas todo el mundo a blindar sus stands con rollos de plástico para embalaje, cintas adhesivas, cartones, precintos, y mil inventos más (a cual más pintoresco. Como se distinguía una legua a los veteranos de otras ediciones de los que improvisábamos sobre la marcha); todo para no llevarte un desagradable sorpresa por la mañana. (Después de precintar literalmente el stand de Nieves con cinta de embalar, Gilito hizo una aguda observación que causó la carcajada de medio pabellón: el precinto no va a impedir a alguien robar, porque solo necesitas algo afilado para rajarlo. Lo único que hará es, si llegas y está roto, delatar que te han robado; cosa que, sin precinto, ibas a descubrir tan solo unos minutos después cuando montaras y constataras que te faltan artículos (puesto que hacían inventario todas las noches); a no ser (y aquí viene lo bueno) que esperes encontrarte por la mañana al ladrón pegado como una mosca en la cinta adhesiva (jajajaja, ¿no te digo que estaba "sembrao"?). La cuestión es que en apenas una hora, el recinto pasaba de un bullicio hiperactivo y atronador que exudaba testosterona, a tener un aspecto desolador y desconfiado: parecía Isla Tortuga esperando atemorizada la llegada de Barba Negra. Este detalle tan cutre y fuera de lugar en un festival tan impecablemente organizado nos llevó a Gilito y a mí a desarrollar una de nuestras descabelladas teorías: "Todo lujo no deja de ser un decorado". Que venía a decir que hasta en la mansión Playboy o en el palacio del sultán de Brunei, tiene que haber por cojones un cuartito con fregonas y salfumán; y que aunque sus retretes sean de oro macizo, no muy lejos debe andar la infecta escobilla para despegar del noble metal los "lujosos" pegotes de sus "glamourosos" zurullos. Vamos, que en todas partes cuecen habas).

Joder, cómo divago. Al grano: que nos fuimos los dos a la fiesta. Sólo diré que "gracias" al G.P.S. (siglas que significan "Ganas de Perderse Seguro", y no "Global Position System" como la gente cree), "sólo" tardamos en llegar a las fiesta ¡dos horas y media! Entre las obras (que por supuesto el cacharro no puede conocer), y que la discoteca estaba en la calle Energía de un pueblo/barrio/dormitorio barcelonés (nosequé de Llobregat) y resultó haber otra calle Energía en el propio Barcelona (que también son cojones... dos calles "Energía" en apenas 6 kilómetros), estuvimos "apatrullando" la ciudad un buen rato.
(Digresión 2: Por favor que algún catalán que lea esto, más concretamente de la provincia de Barcelona (usted mismo, J-Vol, si es tan amable) me explique lo siguiente: ¿por qué los nombres de los pueblos allí son tan extraños, interminables e imposibles de memorizar? Lo digo sin acritud, pero es que aquí (en Alicante) los pueblos se llaman: Ibi, Elche, Alcoy, Sax, Onil, Elda, Calpe, Altea, Denia, etc, etc, etc... Por el amor de la Moreneta, ¿qué necesidad hay de llamar a los pueblos: Masíes de Sant Hipòlit de Voltregà, Castellfullit de Riubregós, Santa Perpetua de la Moguda, Santa Margarida i els Monjos, etc...? ¿Os podéis imaginar de copiloto a un Micropene resacoso dándole instrucciones a Gilito: "En la salida de Santa Maria de Palautordera..." Coño, si cuando he acabado de decir el nombre ya nos hemos pasado dos salidas).

Finalmente encontramos la discoteca gracias a la tenacidad de Gilito (yo ya había tirado la toalla hacía rato y me limitaba a ponerle más nervioso). (Digresión 3: Gilito es un "self made man", o sea, un hombre hecho a sí mismo, y eso conlleva que cuando viaja detesta preguntar a otros seres humanos cómo llegar a los sitios; prefiere ingeniárselas como sea para acabar localizándolos por sí mismo. Cosa que me parece muy respetable (siempre y cuando no me haga perder dos horas y media de precioso tiempo en una fiesta del mundillo del porno), pero yo soy justo lo contrario: yo abraso a todo Dios con preguntas sobre esto y aquello. "¡Que piensen ellos!" es mi leitmotiv. Y aunque interactuar con según que gente no es precisamente plato de mi gusto (otro día ya explicaré otra de mis tontísimas teorías, "La erosión", sobre el trato humano), probablemente me fíe más de las indicaciones de un vertebrado superior que de un invento que (como dirían en mi colegio) "progresa adecuadamente", pero "necesita mejorar". Gilito comentaba en su post lo del guardia jurado de los aseos y mi curiosidad por los "perdedores románticos", según sus propias palabras. Hay que reconocer que, muy de vez en cuando, conoces a un personaje de estos que puede llegar a sorprenderte. Si abres las orejas adecuadamente, puedes escuchar alguna bonita historia e incluso aprender cosas impensables sobre la vida. Sólo un ejemplo: la primera noche paramos todos en una gasolinera para comprar comida y bebida. Mientras el resto hacía cola, yo me acerqué al mendigo que se había plantado allí esa noche: un italiano muy joven, y bastante bien educado para la trompa que llevaba. Le invito a un cigarro y a cambio me regala su rocambolesca historia: había llegado a Barcelona sin un duro, a la aventura y durmiendo en la calle para tratar de encontrar a su hermana, que se había venido a España huyendo de unos desagradables problemas domésticos . El problema es que no había tenido demasiadas noticias de ella, y lo único que sabía era que trabajaba de cajera en un Caprabo en Barcelona, pero que no sabía en cual exactamente (ni siquiera si era en Barcelona capital o en la provincia), y llevaba diez días buscándola y no daba con ella. Me reconoceréis que la historia (de ser cierta) es, cuanto menos, curiosa: joder el tipo es todo un Marco del siglo XXI, sólo que éste había cambiado al mono Amedio por "el mono" a secas y dos perros cochambrosos; y en vez de embarcarse "en un puerto italiano al pie de las montañas" se había venido a dedo. Y estas historias medio románticas, medio patéticas, están pasando ahora mismo en su ciudad mientras usted lee esto en el calor de su hogar. Sólo hay que, pues eso, abrir las orejas y... ¡Hostias!, ahora que lo pienso, el hijo de puta ése no debía ser el hermano, éste cabrón sería el que le zurraba y que se vino a España a cazarla. Por que si no cómo se explica que la hermana no le haya dicho donde vive y trabaja exactamente. ¿Qué clase de hermana hace eso? Mi hermano lo abandona todo en Italia y se viene hasta aquí a buscarme ¿y yo jugando a las adivinanzas?. Lo que pasa es que la rata ésta se debió enterar de algún modo de que ella estaba en algún Caprabo por Barcelona y anda tras su pista. Porque si yo quiero encontrar a mi hermana en un Caprabo en Barcelona voy al primero que encuentre, pregunto por el jefe de personal, le explico que he hecho miles de kilómetros sólo para encontrarla y entonces seguramente te dirá: "Pues mira no trabaja en este centro pero déjame ver... sí... aquí está... trabaja en turno de mañana en nuestro establecimiento de Sant Feliu de les Pomes Verdes de la Figa sa Mare en Conills". Y asunto arreglado.
Así que olvidad lo dicho arriba; no escuchéis historias raras de nadie; no habléis con nadie; no aceptéis caramelos de desconocidos; porque el ser humano es tan abyecto y mezquino como para inventar dos palabras como "abyecto" y "mezquino").

(Mañana seguiré con la historia, porque como desbarro ya de mala manera, no hay forma de seguir un hilo argumental. Ya estoy oyendo, sobre todo en la última fila, a más de uno decir: "Gilipollas, déjate de GPS y pordioseros, y cuenta lo que nos interesa: la chingadera". Se hará lo que se pueda. Prometido).

7 comentarios:

J-vol dijo...

POr alusiones, ahí va mi teoría sobre los nombres de las ciudades que acabo de formular desde mi trabajo y con sueño, pues jamás me habia fijado en tal asunto.

Pues resulta que en tiempos en los que no era conocido el gps la gente decidió ubicar los pueblos en el contexto territorial asociando el nombre del pueblo en si con el de la ermita del lugar, el nombre generico del territorio o del puto terrateniente del lugar asi tenemos Sant Quirze del Vallés (Un santo más el nombre de una comarca)Sant feliu de llobregat(otro santo y un rio) y Sabadell (donde vivo yo, que es solo un nombre y se carga la puta regla que me estoy inventando).Y si no e vero e ben trovato, o como se diga XD

Mr.Celofan dijo...

Creo que J-vol está en lo cierto en lo de la teoría de los nombres de los pueblos. Micropene, contando historias me recuerdas a Abel Abraham Simpson.

Cripema dijo...

Y te fumas un cigarro con el italiano aquel en medio de la gasolinera?? NO, si aun tuvisteis suerte de no acabar como los maricas (perdon gays) en la peliculad Zoolander monumento incluido...la
mare de deu
Habia oido ya la historia..pero no me habia reido tanto como leyendola.... de verdad Gilito escenifico a una mosca pegada al precinto? Que grande! Lastima habermelo perdido

Gilito dijo...

la palabra abyecto es tan fea que deberia llevar "h" y "v"

Chiringui (Trepanador) dijo...

Muy bueno, en tu linea

zen-cerro dijo...

Extraordinario. Lo del italiano de la gasolinera es antologico.

Saludos

criztina dijo...

Jo! que emocionante!!!!
:-)
Muy buena la historia!
pero....esperamos impaciente las "chingadera"!!!