domingo, octubre 30, 2005

FInCEB (que ya huele...) III parte.

Finalmente llegamos a la discoteca. Y todo muy bien y todo muy bonito pero cuando íbamos a acceder al reservado donde se desarrollaba la fiesta de la productora IFG, nos para una manada de gorilas y nos pregunta uno de ellos: "¿Pin?". Y yo: "Sí, yo soy Pin y él es Pon, venimos a la fiesta. Aquí están las invitaciones". Y nos responde: "Sin pin no podéis pasar aunque llevéis invitación". ¡Genial! Teníamos las entradas pero no teníamos el maldito pin que, efectivamente, todo el que entraba ostentaba en su solapa. Así que nos quedamos en la discoteca tomando una copa y Gilito tomó unas cuantas fotos a las camareras del local (por cierto, había una mulata que quitaba el hipo). Un rato después nos volvimos al hotel a dormir. Mañana más.

Por la mañana tras desayunar en el buffet libre del hotel (yo me preparé la que consideramos unánimemente "la peor catalana del mundo"), nos fuimos otra vez al FICEB. La verdad es que resulta un poco "rayante" de buena mañana y con resaca estar otra vez escuchando música atronadora y viendo tías en pelotas. Así que nos sentamos tranquilamente en uno de los bares del festival a tomar cervezas y esperar que aquello se animara un poco. También aprovechamos para visitar las zonas más recónditas del festival, descubriendo una interesante exposición de cómic erótico (bueno, pornográfico) japonés. Teóricamente esas primeras horas son las mejores, porque aún no hay mucho público y se pueden ver los espectáculos cómodamente, pero francamente ya estábamos un poco saturados de “erotismo”. Gilito fue con Nieves a arreglar algunas gestiones con la organización del festival y yo aproveché para hacer lo que mejor se me da en esta vida: marear la perdiz.

Conforme avanzaba el día se nos fueron uniendo más miembros de la “mötley crüe”, y el ambiente del recinto iba tomando otro color. Había un puesto en el que te hacían un molde de tu pene para luego con él elaborar un consolador con la forma exacta de tu miembro (como los que hay con la forma -y medidas- del pene de Nacho Vidal, y otros actores, pero éstos eran personalizados para cada cliente). Gilito y yo estuvimos a punto de hacernos nuestros dildos particulares, pero casi mejor dejarlo estar.
<- Aparcando a "pie de pista"

Bien entrada la tarde el festival ya está en pleno apogeo y los escenarios de las grandes productoras rivalizan por llevarse el gato al agua en un "tour de force" de a ver quién es más cafre. Hay escenarios en los que las actrices bajan, escogen a alguno del público y se lo follan delante de todo el público, aparentemente sin ninguna intencionalidad artística. Parece que siempre busquen al más panoli de la concurrencia porque subían algunos elementos que daban vergüenza ajena. Y yo me pregunto, si lo que quieres es follar por fin, ¿no te sale más a cuenta gastarte 50 ó 60 euros e irte de putas, que tener que hacer un espantoso ridículo ante la mofa y escarnio de cientos de espectadores?. Aún resuenan en mis oídos los hirientes comentarios que el mordaz D.J. que animaba uno de los escenarios dedicaba a los voluntarios. Concretamente a un pobre diablo, al que entre los amigotes y la chica habían subido a empujones al escenario, lo machacó insistentemente con que tenía "la polla más pequeña de toda Barcelona" ante las carcajadas del "respetable"; y de los amigotes, claro. Las chicas tampoco se cortan en hacer gestos despreciativos ante la cantidad y calidad de la dotación de los improvisados actores. Resulta bastante humillante. Además, no falla, ante los nervios de la situación a ningún espontáneo se le levanta la cosa, por muy buenas artes que se dé la suripanta de turno.

Otra cosa es cuando la situación está amañada. En estos casos, canta a la legua. Supuestamente la chica hace como que busca con la mirada alguna "víctima" entre el personal, y acaba eligiendo a un guaperas, fornido y estrafalariamente vestido (podríamos decir que hay un "uniforme" de actor porno). Por supuesto éste finge en un principio hacerse el remolón hasta que al final accede a subir al escenario, y por arte de magia, en dos minutos se ha convertido en todo un profesional que, ya sin falsas vergüenzas, en dos minutos ha desnudado a la chica, se ha desnudado él (mostrando un fibroso cuerpo esculpido en gimnasio, un espléndido bronceado integral sin chirriantes zonas blancuzcas, y una depilación láser impecable), y es capaz de mantener una elegante erección (ni blanda ni demasiado dura de novato) durante toda la función.

Ahora bien si cuando la chica baja del escenario (produciendo siempre unas curiosas estampidas frenéticas y generalizadas, que despejan instantáneamente la zona por la que la chica camina a la caza del incauto (el efecto óptico que producía era como si la chica condujera una cosechadora por un maizal). Al parecer muchos de boquilla sí, pero en cuanto les toca (y nunca mejor dicho) echarle cojones...), y vuelve a la tarima con su captura, arrastrando de la manga del chaleco a un ecuatoriano cuarentón, que finge resistirse por si lo ve la mujer en la tele, pero que está encantado de la vida de follar gratis; y lo desnuda mostrando una prominente barriga cervecera, un cuerpo peludo de "lobishome" y una polla tirando a minúscula, que además no es capaz de mantener erecta ni dos minutos en medio de todo aquel maremágnum escandaloso; entonces uno sabe que a éste sí que le ha tocado la china (porque si esto es un actor porno encubierto, apaga y vámonos...). Hay que reconocer que algunos se resisten muy bravamente a subir, pero precisamente esto parece enconar aún más a las alegres muchachas, que forcejean con los timoratos, produciéndose no pocas situaciones tensas y muy fuera de lugar.

Por cierto también hay chicas voluntarias que suben, y la cosa no siempre está amañada: al igual que con los chicos, las voluntarias reales se distinguen enseguida de las profesionales camufladas por razones obvias. Un ejemplo muy ilustrativo: en uno de los escenarios más aparatosos y bullangueros del festival (que ya es decir...), se encontraba el veterano director de porno italiano, Luca Damiano, dirigiendo "in situ" una escena de cine porno con actores y actrices profesionales, cuando de repente una espontánea saltó al ruedo. Éste le preguntó qué era lo que quería y la chica confesó ser aspirante a actriz X. El viejo director se quedó asombrado y la invitó a participar en la escena si se atrevía. La chica no se lo pensó dos veces y se tiró a la piscina, mientras el director no paraba de repetir que aquello no estaba preparado y que la chica (que, por cierto venía de Alicante, como se encargó de repetir unas quinientas veces el señor Damiano) no era una profesional. Eso era evidente, ya que la chica, aún estando de buen ver, no tenía un cuerpo ni una cara que corresponda en absoluto con los cánones del cine porno y en cuanto se integró en la escena que estaba en marcha, contrastaba vivamente con las actrices que en ella intervenían. Aparte, estaba completamente nerviosa y agarrotada; y no sabía qué hacer ni para dónde mirar. Pero tampoco hizo falta que hiciera nada porque en apenas unos segundos ya estaba desnuda y empalada. En los primeros planos de la nueva chica que ofrecían los cámaras que, muy hábilmente, dirigía el abuelo en vivo y en directo, y que podías observar en la mega pantalla habilitada para los que no están en las primeras filas, se le veía una cara a medio camino entre el culmen del placer exhibicionista y la más absoluta confusión mental.

En ésas estaba yo mirando en la pantalla gigante a mi conciudadana, nueva estrella del porno en ciernes, cuando en un plano general observo entre la nube de fotógrafos y cámaras en el foso reservado a la prensa acreditada, nada menos que a Gilito haciendo fotos tranquilamente como un profesional de la prensa venérea más. Pensé que se las habría ingeniado para colarse, pero resulta que por mediación de M.J. había conseguido un pase de prensa. (Desde luego, no hay nada como tener amigos hasta en el infierno).

La necesidad de un foso acotado para la prensa y unas pantallas gigantes para los rezagados, nace de la agresividad "hiper-testosteronada" de los pajeros a la hora de coger sitio en las primeras filas, para no perder detalle de sus diosas, o esperando materializar ese sueño recurrente revivido en tantas pajas dedicadas a su diva. (Ahora que, en cuanto la diva pone el pie en el primer escalón descendiendo a por el "voluntario", ponen pies en polvorosa, viviéndose unas carreras histéricas que ni en los sanfermines, oiga. Debe ser por eso que dicen que a veces es mejor que los sueños se queden en eso: en sueños; y así el pajero irredento seguirá contumazmente salpicando de esperma los pósters de su heroina que le acaban de regalar en el stand, cuando se la podía haber follado de verdad si simplemente no hubiera corrido como una rata cobarde cuando su diosa le tendió la mano hacia el paraíso). Gilito lo definió muy bien: "Cuidado. Aparta, que ya han abierto los toriles", y sentías a tus espaldas el pesado rumor de un tropel de pollas empalmadas que se acercaba a paso acelerado hacia el stand donde se iniciaba en ese preciso instante algún despelote de éstos que cuento.

A partir de cierta hora, tras trasegarme un pantano de cebada y algún que otro espiritoso, mis recuerdos ya son confusos y desordenados: recuerdo mucho puterío, lucha en el barro, serpientes que pesaban más que un sobrino, y otros desmanes que ya no sé si sucedieron de verdad o los he soñado. Esa noche la fiesta acabó en las habitaciones del hotel porque en nosequé programa habían entrevistado a nosequién, y como lo emitían esa misma noche había que verlo. Así que después de arramblar con los mini-bares, todo el mundo a dormir la mona.

<- Micropene bastantes horas después: marasmo, diplopía, visión de túnel.

Al día siguiente dudamos entre si quedarnos un día más en Barcelona o pasar una prometedora velada con una buena amiga en Benicássim, inclinándonos por lo segundo (pero ésa ya es otra historia).

5 comentarios:

Chiringui (Trepanador) dijo...
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Chiringui (Trepanador) dijo...

Muy bueno lo del tropel de pollas empalmadas.
San Fermin a pollazos, el paraiso de los gays

laceci dijo...

Qué fuerte lo de la espontánea!!!

Que a una le entren unos deseos irremediables de ser actirz porno ...me lo creo...

Pero que le entren delante de cientos de personas en pleno festival erótico...es alucinante!!!

Yo lo flipo...

EL año que viene me voy para allá fijo, vestida de latex negro...

(Avisadme cuando vaya a ser!!)

Dosjerez dijo...

Me quedo con el simil de la segadora, no pocas veces lo hemos visto así como el exceso de valentía...

Mr.Celofan dijo...

Pues a mi me ha gustado especialmente lo de " pesaba más que un sobrino " ¡ Mira que pesan los sobrinos !. Muy ilustrativo el relato.