jueves, noviembre 10, 2005

Un instante de debilidad


Ayer por la tarde fui a visitar fugazmente a unos buenos amigos míos que se han visto inmersos por segunda vez en eso de la maternidad. Los pobres hace un año que no duermen y ahora el pequeñajo ha pasado una serie de enfermedades de esas de los niños, así que os podéis imaginar como están.

La hija mayor acaba de cumplir 4 años y habla como una ametralladora en correcto valenciano. Al parecer yo le caigo en gracia y ella a mi también así que se alegra mucho cuando me ve y me prepara una "demo" de todos sus juguetes y habilidades. Esta vez, con una mariposa pintada en la cara, me explicó impecablemente la vida de las abejas, que es lo último que ha aprendido en el cole.

Qué quereis que os diga, sentí una emoción muy especial como de orgullo paterno-adoptivo por ver lo espabilada que era la niña y entendí, por una milésima de segundo, ese mito que se empeñan en transmitir los padres de que un hijo, a ratos, compensa todo el esfuerzo que supone.

¿Porqué tardará tanto en venir la Harley?

4 comentarios:

Cripema dijo...

Te comprendo Gilito, a mi me pasa a veces cuando juego con mi sobrina.
Tranquilo. Tiene cura.
Lo mejor es pasar con ellos algo mas que "media hora de visita", por ejemplo quedarte toda una tarde o incluso un dia entero! veras como enseguida se te quita ese sentimiento tonto...Puedes incluso llegar a experimentar el sentimiento de querer ahogarlos para que se callen.....
Un ratito es divertido y emocionante pero todo el rato....

laceci dijo...

Yo mientras mi hermana siga teniendo unos hijitos tan preciosos, yo paso de preñarme. Muy bonitos los niños...los de los demás!!

ROSABEL dijo...

igual te equivocas y te recordo a tu hermana pequeña no??? ;)

Chiringui (Trepanador) dijo...

No habeis visto ni la punta del icebeg. No hay nada que compense mas el trabajo que un hijo.

Como os dirá cualquiera que tenga un hijo:

Si no tienes uno es imposible saberlo.