miércoles, noviembre 30, 2005

Xavi Carbonell, un genio incomprendido por mí

Anoche asistí con Cripema y Gilito a la inauguración de la exposición "V.O." del pintor Xavi Carbonell. El acto tuvo lugar en el Centre Cultural d'Alcoi, y tras la solemne presentación (en la que un experto en arte soltó un críptico discurso que nadie entendió), llegó la brillante actuación de un cuarteto de metales interpretando unas curiosas piezas compuestas especialmente para la ocasión.

Vaya por delante que yo no soy ningún entendido en arte, y muchísimo menos en arte abstracto, pero como durante la cena posterior se me pidió mi opinión sobre lo visto (con el incómodo agravante de ser el artista a analizar amigo personal), la expresaré libremente.

Como absoluto profano en la materia, en esto del arte siempre tengo presentes estas tres premisas:

La 1ª es de Chéjov: "La obras de arte se dividen en dos categorías: las que me gustan y las que no me gustan. No conozco ningún otro criterio".

La 2ª es de otro escritor, ésta francés [Michel Houellebecq], que dice que el arte te tiene que "entrar" a la primera, que cualquier esfuerzo por tratar de entenderlo es puro esnobismo.

Y la 3ª es de otro gran artista plástico (y también amigo personal del que suscribe), Delrieu, que dice que para saber si un cuadro te gusta o no, sólo tienes que pensar si lo colgarías en el salón de tu casa, al margen de su valor transaccional o del prestigio social del firmante.

Ayer sólo traicioné una de estas premisas, cocretamente la 2ª: hice un esfuerzo activo por entender el arte de Xavi, ya que mi primera reacción hacia este tipo de arte (que los críticos etiquetaron hace ya muchas décadas como "expresionismo abstracto") es de rechazo. Quizás este rechazo instintivo nazca donde nacen todos los prejuicios: en el desconocimiento absoluto de lo prejuzgado.

Las otras dos premisas sí se cumplieron: hubo cuadros que me encantaron y que colgaría perfectamente en el salón de mi casa; pero no esperando a que se revalorizara, ni para dármelas de moderno delante de las visitas; sino por puro goce estético. He de matizar ese "me encantaron": hubo cuadros que me impresionaron mucho, otros me turbaron, otros me intrigaron; pero he de reconocer, en honor a la verdad, que siempre a un nivel puramente estético, visual; porque abandoné la sala sin haber entendido el mensaje (a no ser que ésa fuera precisamente la intención).

Pero no me cabe la menor duda que Xavi tiene todos los rasgos de lo que yo considero un genio. Me explico: hace un tiempo asistí a una retrsopectiva de Andy Warhol, y en una de las obras me impactó mucho la solución plástica que había dado a una de las piezas: se trataba de la brasa de un cigarro encendido que colgaba de una boca, en la que había impregnado purpurina naranja, logrando un realismo llamativo e inesperado (aparentaba una verdadera brasa incandescente). Entonces pensé que si en el resto de exposición no volvía a ver repetido el truco de la purpurina, Warhol me demostraría haber sido realmente un genio, ya que un artista mediocre hubiera recurrido a ese truco tan efectista y resultón (quizás descubierto por pura casualidad) en el siguiente fuego a representar. Prueba superada: no ví más purpurina en toda la exposición, y eso que había más de un cuadro que la pedía a gritos, y que yo como artista mediocre hubiera anegado de polvillos brillantes, tras el feliz descubrimiento de su efecto plástico. Para mí en eso precisamente consiste el genio artístico: en buscar nuevas soluciones ante un mismo dilema y no repetir la fórmula mágica, por muy buena que ésta sea.

Pues eso me lo demostró sobradamente Xavi Carbonell, ya que en alguna de sus obras podías descubrir soluciones plásticas muy ingeniosas (algunas realmente espectaculares) que no volvías a encontrar en ningún otro cuadro; ni siquiera abusó de ellas en una misma obra. Esa contención me hizo ver que desde luego no estaba ante un artista mediocre, sino todo lo contario. Insisto que todo esto que explico es desde mi particular prisma (que es personal e intransferible, como el voto) de lo que significa el arte y el genio, y eso es muy poca garantía de objetividad viniendo de alguien que sigue sin entender el arte abstracto (quizás sea mejor así) y que descubrió anoche estupefacto que el color naranja le hace bostezar (¿algún médico en la sala para explicarme este curioso fenómeno?).

3 comentarios:

J-vol dijo...

El mal llamado "arte" abstracto es una broma.Sólo sirve para traficar con el dinero sucio.Si se fija algún mafioso en ese tipo de artista es como si le hubiese tocado la primitiva.Dónde este un buen bodegón que se quite los garabatos de Miró...XD

Chiringui (Trepanador) dijo...
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La Magdalena dijo...

El comentario de Houllebecq se ajusta completamente a mi imagen del arte. Si me entra y me interesa, ya haré yo por entender más por investigar y por ampliar mis horizontes. Si no, ¿para qué?

Como dice un amigo mío (también francés) sobre el vino: vino bueno es el vino que te gusta y si es barato, esa suerte que tienes.