viernes, diciembre 30, 2005

Don Quijote ecologista

Anoche tuvimos tertulia en Melrose Place. Una charla muy interesante. Cuando llegué del gimnasio (en el que asistí estupefacto en directo a diversas transacciones de droga vía móvil. Que entre las piezas allí reunidas había varios narcotraficantes no me cabía ninguna duda, pero es que con la Nochevieja a la vuelta de la esquina resultaba muy llamativo ver a los musculitos haciendo pesas sin separase de sus móviles de última generación e interrumpiendo sus "super-series al fallo muscular" para atender las constantes llamadas de los clientes rezagados), decía que cuando llegué a casa estaban charlando tranquilamente algunos miembros de la "Mancomunidad del Caos" con unos pocos invitados. Entre ellos estaba el guitarrista del grupo alicantino "Alea", que nos puso en exclusiva el master de su último videoclip y nos contó muchas curiosidades sobre un rodaje de este tipo y del mundo de la música profesional en general (impagable su relato de cuando Deborah Ombres los entrevistó en su programa "Hot" de la MTV).

También estaba P, un personaje muy curioso que ha terminado su carrera de Geografía y está preparando su tesis, que versa sobre "La interrelación del hombre con la Naturaleza en el País Valenciano en el siglo XVIII". Ahí es nada. Pero lo que parece un pestiño así de primeras, explicado con la gracia de P. (que le ha dado un enfoque muy original al tema y se ha documentado profusamente) se convirtió en toda una "master class" que derivó en un debate sobre el ecologismo (que no es muy sabido pero al parecer en el siglo XVIII empezaron los primeros movimientos de conciencia ecológica).

Vaya por delante que yo respeto mucho el ecologismo como folosofía personal pero por lo general sus manifestaciones concretas me parecen un poco utópicas y cándidas (en el malicioso sentido que le dio Voltaire a esta palabra). Les puse un ejemplo muy sencillo que me había pasado esa misma mañana en el trabajo: recibí unos documentos de un cliente por e-mail en el que se advertía en grandes letras que antes de imprimir dichos documentos tuviera en mente mi responsabilidad con el ecosistema, etc, etc… Ese detalle le honra al emisor, si no fuera porque esa misma mañana (debido al cambio de nombre de mi empresa de cara al año 2006) habíamos tirado a la basura más de 10 grandes cajas de sobres, facturas e impresos con el membrete caduco. Y como no hay contenedor de reciclaje de papel cerca de nuestra sede, nadie quiso cargar con todo ese peso en busca de un contenedor de reciclaje (que por otra parte nadie sabía dónde hay uno cercano). Resultado: mientras el mensaje me exhortaba a no imprimir el documento por no "malgastar" unos cuantos folios, nosotros estábamos tirando a la basura cajas y cajas sin estrenar con kilos de papel inmaculado. Una paradoja de lo que significa el ecologismo en nuestros días: mientras unos pocos soñadores luchan esas pequeñas batallas diarias (el granito de arena, digno de encomio) la maquinaria consumista sigue su despiadado curso arrollándolo todo a su paso (el desierto).

Puse otro ejemplo: hace dos fines de semana la familia Micropene se reunió en una preciosa casa rural en la alicantina Vall de La Guar. Somos una familia numerosa y bastante desperdigada por lo que reunirnos todo el clan (bueno todo no, porque por desgracia hay uno que ya no volverá a estar y cuyo hueco nunca jamás se podrá rellenar) era el mejor regalo navideño que podíamos hacerle a nuestros padres. La casa rural la regenta un matrimonio muy curioso. Son dos exhippies sesentones (él español, ella alemana) que se han retirado a ese lugar paradisíaco, lo han reformado y lo alquilan para ganarse la vida. Son ecologistas radicales (auténticos talibanes del ecosistema) y hay que cumplir unas estrictas reglas de respeto al medio ambiente para hospedarse allí. Hay que separar los residuos orgánicos, hay que moderar el consumo de energía innecesaria, etc… En el pequeño pero muy acogedor restaurante sirven comida ecológica procedente de su autocultivo. No tienen coche y se desplazan en caballos enanos (pensé que eran ponis pero me aclaró que eran caballos prehistóricos (?!), una raza que no había crecido mucho durante su evolución y que son los mismos que hay pintados en Altamira (?!!!)). Te los podías cruzar cuando volvían de recoger leña por el monte, en una imagen muy bucólica del matrimonio tirando de sus caballitos cavernícolas cargados de fardos de leña.

Bueno, al grano, la cuestión es que en una entrañable tertulia que tuvimos con el exhippy, sentados al sol y al calor de una botella de buen vino de su bodega, mi hermano "Feiulle Morte" y yo con mucha sutileza fuimos sonsacándole pequeñas traiciones al espíritu ecologista puro, que son ineludibles en el día a día. Hasta que al final, en una maniobra de pinza lo acorralamos y tuvo que reconocer que aunque los tomates y las alcachofas eran de su auto-cultivo ecológico, no tenía más cojones que pasar por el aro y comprar las patatas en el supermercado como todo hijo de vecino, porque aquella tierra no era apta para según que cultivos.

Pero seguía defendiéndose con sus teorías cuando el destino quiso que un avión reactor cruzara el cielo a mucha altura por encima de nuestras cabezas, dejando su blanca estela de columnas paralelas de humo en la atmósfera. Lo miré con lástima y no tuve más remedio que darle el descabello diciéndole que ese cacharro que acababa de sobrevolarnos contaminaba en un segundo mucho más que todo lo que él pueda reciclar en un año, aunque se peinara todos los días con un bote entero de laca cargadita de FCC.

Creo que le jodí el día porque a partir de ese momento se mostró huraño y reconcentrado en sí mismo, supongo que recordando tiempos mejores.

jueves, diciembre 29, 2005

FELIZ DOS MIL SEIS

¿Y que puñetas le gritamos este año a Ramon Garcia??

Se admiten propuestas.

Abrazos y besos para todos.

Los cansados

martes, diciembre 27, 2005

La Torre de Babel

Una cosa que me sorprendió mucho cuando me instalé en "Melrose Place" era la enorme cantidad de productos cosméticos que hay en los aseos, teniendo en cuenta que entre los moradores permanentes no hay mujeres ni metrosexuales confesos. La explicación es sencilla: son los productos que los y las (más las que los) residentes temporales se han ido dejando olvidados al partir, o donan generosamente a la comunidad para su uso, cuando abandonan la casa.

Pero la mayoría de estos productos tienen la peculiaridad de provenir de países muy variopintos y exóticos. [Dos detalles que demuestran que no exagero al comparar aquello con la sede de Naciones Unidas: la última cuchipanda que se armó allí hace pocos días era con suecas y franceses. Sobre una mesa se amontonan las felicitaciones navideñas procedentes de todas partes del planeta: la última –recibida ayer- procede de Indonesia, y acompañando al típico chritmas (que supongo que costaría lo suyo de encontrar en un país musulmán) venía un CD conteniendo una única canción: el último hit de un grupo indonesio de nombre impronunciable, que por lo visto arrasa en las listas de aquel país. Una canción espantosa, que me he descubierto a mí mismo –horrorizado- tarareando esta mañana cuando venía a trabajar (la escuchamos varias veces para poder dar crédito a nuestros oídos, y al parecer la pegadiza melodía se ha vengado de mis chuflas instalándose en mi cerebro)].

La cuestión es que las indicaciones de muchos de los envases de estos productos están escritas en unas lenguas muy raras; y ya me han advertido que me ande con ojo, y que sólo use los que sepa a ciencia cierta lo que contienen porque ya se han llevado alguna sorpresa desagradable cuando, al levantarse legañosos por la mañana, han tirado de lo primero que había a mano.

Y claro, como a uno le encantan las sorpresas desagradables, esta mañana ha decidido experimentar un poco con esa "media melenita desgreñada" que no le acaba de convencer. Así que tras desechar un bote con la foto de un perro (supongo que será el champú de "Miniyo", la mascota canina de la casa) he echado un vistazo a la droguería internacional. Tras muchas dudas me he decidido por un intrigante bote que en alguna lengua nórdica decía algo así como: Tommekpa (pero con letras muy raras y esa "o" atravesada por un rayo que le ponían en los tebeos de Astérix a los vikingos). Pero como venía avalado por el anagrama de Pantene, he deducido que sería algo para enguarrinarse el pelo; así que me he echado mi ración de Tommekpa y ha resultado ser una espuma color ocre que no presagiaba nada bueno. Efectivamente: he llegado al trabajo con un peinado a medio camino entre el presidente del Betis y el protagonista de "Cabeza Borradora" (si tuviera de verdad la cabeza borradora, lo primero que haría sería borrar la dichosa cancioncita indonesia de mi disco duro antes de que me empiece a gustar de verdad).

Este indomable peinado (que bien podría lucir el propietario del televisivo pub "Cheers") no ha habido forma de hacerlo bajar de su nube ni con la intervención de peine y agua (parece que estos nórdicos nos llevan ventaja en esto de la arquitectura capilar) y aunque luce un sol cegador, he tenido que incrustarme las gafas de sol en la cabeza (como el bakala que sale en Buenafuente) para amortiguar un poco el impacto estético.

Y como no escarmiento, para mañana ya le tengo echado el ojo a otra misteriosa botellita rotulada en crípticos caracteres balcánicos.

viernes, diciembre 23, 2005

Menudo panorama...

Ayer regresaba de pasar unos días en Barcelona con mi ex, V, cuando recibo una llamada de Melrose Place advirtiendo que esa noche iba a haber "ambientazo" en la casa. "Ambientazo" era un eufemismo de fiestón de mil pares de cojones. Resultado: aquí estoy en el trabajo sin haber dormido, con un resacón apocalíptico (bueno, resaca no, porque no he dormido, osea que debe ser todavía la intoxicación) y con la comida de empresa a las 2.

"Señor, perdónales, que no saben lo que hacen".

viernes, diciembre 16, 2005

Bendito cloroformo

Anoche fui a ver un concierto. Realmente fui un poco por compromiso porque hablando de trabajo con un cliente que es batería de un grupo de rock, y que sabía que yo también la tocaba (he dicho bien "tocaba": primera persona del singular del pretérito imperfecto de indicativo del verbo tocar, que curiosamente viene de la onomatopeya "toc", por lo que nunca un verbo pudo estar mejor empleado porque yo más que interpretar la batería hacía "toc, toc, toc"), me hizo una consulta sobre unas nuevas baquetas que han salido y de paso me comentó que esa misma noche actuaban en "El Castillo del Rey Loco" de Sant Vicent del Raspeig (Alicante). Dado que él había tenido la deferencia de acudir a uno de mis últimos conciertos con la banda, le devolví la visita. (Por cierto, a ver si algún día cuento alguna batallita de la banda, porque darían para escribir no ya un post, sino un tocho de libro de aventuras (téngase en cuenta que han sido 9 largos años dando la murga). Ya he nombrado alguna vez a Almax (el guitarrista), que es todo un personaje y manatial inagotable de anécdotas bizarras, pero nunca he hablado de los innumerables elementos que han pasado por los numerosos cambios de formación del largo periplo de la banda: "Tarzán" Mauro, "el Ruso", "Trastornao", "el Daga", "el Loco" (que llevó a juicio a Almax por amenazas de muerte. Juicio que perdió porque demostramos documentalmente que era un enfermo mental, aunque algo de cierto había en lo de las amenazas; bien merecidas, por supuesto), y -last but not least- "el Vampiro" [aunque este último da para un libro él solito]).

"El Castillo del Rey Loco" es un local indescriptible, pero lo voy a intentar: lo lleva un viejo rockero medio sonado que está obsesionado con nosequé castillo que hay en Alemania que construyó un rey absolutista de aquéllos que por puro capricho se marcó un monumental chiringuito en un inaccesible peñasco a orillas de un río, que supongo que conociendo los medios técnicos de la época debió costarle la vida a un buen número de desdichados. La verdad es que es raro que no me sepa bien la historia, ya que este señor me la cuenta cada puñetera vez que voy allí (antes solía ir mucho con los de la banda ya que teníamos el local de ensayo muy cerca, y al acabar nos pasábamos a tomar unas cervezas y a charlar con nuestro "rey loco"). Cómo será su obsesión que el local está decorado como un castillo, y de las paredes cuelgan no menos de 8 cuadros con enormes fotos del dichoso castillo, pero lo más gracioso es que no son fotografías, sino puzzles de cientos de piezas, que le habrán llevado sus buenas horas de completar. Para rematar la descripción del personaje, sólo añadir que ayer llevaba su sempiterno chaleco de sheriff (un imperdonable anacronismo, supongo que es su intento de conjugar el clasicismo con la modernidad en su castillo rockero), sobre el que cuelgan las guedejas ya canosas de su rala cabellera.

Poco público, pero muy marrullero. Aguanté seis temas y me marché sin despedir (hoy le he pasado un e-mail dejando constancia de que estuve allí). Aunque tenía el cuerpo rumboso, me tomé una agua con gas porque estos días se celebran la inmensa mayoría de comidas navideñas de las empresas y Alicante está literalmente sitiada por los escuadrones de la muerte (cosa que, por otra parte, veo muy bien para ver si acaban de una vez por todas con esa sangría en que se ha convertido el asfalto español).

Conduciendo de vuelta a mi nuevo hogar ya me estaba anticipando lo peor: llegar a las tantas con ganas de coger la cama y rematar el "Werther" de Goethe (irrebatible obra de arte y piedra fundacional del romanticismo decimonónico alemán) y encontrarte con una disparatada francachela unisex y multirracial sin venir a cuento un jueves laborable. Lo más gracioso de todo es que en esta exhibición de atrocidades en sólo una semana ya he logrado colgarme el sambenito de bicho raro, simplemente porque algún que otro día he preferido el recogimiento de mi austero cubil (la habitación de la pensión donde se hospedaba Don Ramón y Cajal en Madrid era la Suite Royal del Sheraton al lado de mi cuarto. A ver si inauguran ya el puto Ikea-Alicante) mientras fuera se desencadenaba el "Kaliyuga". Cuál no fue mi sorpresa al encontrarme la casa en un remanso de paz y tenue oscuridad, y a un solo miembro de la "Hermandad del Caos" plácidamente recostado en uno de los sofás, disponiéndose a ver en el DVD "Charade". Así que me apunté a la sesión de cine. ¡Qué películas se hacían en aquellos tiempos, señores! ¡Qué actores! Un Cary Grant otoñal pero en plenitud de sus dotes de galán inmortal, una Audrey Hepburn irresistiblemente glamourosa (ya no hay actrices con ese estilazo y esa clase sobrehumana). ¡Qué secundarios de lujo! Un Walter Mathau simplemente brutal, y un durísimo James Coburn cuya voz en versión original hacía parecer que hablara desde dentro de una tubería. Lo de verla en versión original no es por esnobismo cinéfilo, simplemente que en la edición que disponíamos habían trocado el doblaje original por unas ridículas voces de los pitufos maquineros. Era un doblaje paupérrimo, como si hubiera un escape de helio en el estudio de doblaje, y era muy triste ver a un tiarrón como Cary Grant y a toda una señora Hepburn hablar como personajes de "South Park". Y la banda sonora del irrepetible Henry Mancini, simplemente genial, como acostumbra él.

Después de la película me acosté, y todo hubiera terminado aquí, pero no… la noche me tenía guardada aún una sorpresita. Os pondré en antecedentes: llevo una temporada que me estoy planteando si me habrá llegado ya el climaterio de mi vida (os ahorro el viaje al diccionario: Climaterio: Período de la vida que precede y sigue a la extinción de la función genital. [RAE]), o se trata simplemente de un período de inapetencia sexual. La cuestión es que cada X tiempo hago un rutinario vaciado de depósitos, desapasionadamente y por pura prevención. Así que uno de esos días les pedí si en la casa había algo de pornografía (que siempre ayuda en estas lides), pero lo más parecido que encontraron fue un número viejo y manoseado de la revista "Siete" (un semanario de esos picantones, con cuatro suripantas en tanga y cuatro artículos supuestamente cachondos). Así que cuando estaba en faena tuve un arrebato de distanciamiento y la escena me pareció tan patética y decepcionante que no pude culminar la maniobra. Resultado: anoche por acumulación de simiente y aplazamiento de los estímulos, pasó lo que tenía que pasar: una triste polución nocturna, supongo que provocada por algún sueño erótico. Y digo triste porque eso tiene gracia en la pubertad o la adolescencia, pero ya con 34 palos en la espalda resulta un poco desmoralizador y sintomático.

Así que me desperté emplastado, y me dirigía al baño a resolver ese tráfago cuando, caminando como un cowboy escaldado, descubro horrorizado en la oscuridad del salón muchas más cabezas que la que yo había dejado tranquilamente recostada en el sofá cuando me acosté, disfrutando de un multitudinario visionado de "Martín Hache". ¡De nuevo había invitados y yo con estos pelos! Así que apresuré mi paso renqueante, haciendo auténticos esparavanes para no pringarme aún más, hacia la intimidad del aseo; cuando una voz femenina dice desde la penumbra: "¿Qué te pasa Micropene? ¿Te ha dado una rampa?". (El horror, el horror…). "No, no. No es nada". "Chico, vente para acá que X hace unos masajes que te cagas y te deja como nuevo en un minuto". "No de verdad, que no es nada". Así que el bicho raro les dejó con la palabra en la boca y se encerró en el aseo, atrancando la puerta con un cartón de Augmentine retorcido (porque al parecer en las comunas hippies están muy mal vistos los pestillos) y sólo me faltaba que alguien entrara (a poder ser una mujer) y me viera en semejante papelón.

Me limpié la mancha del pantalón, porque la de la dignidad se volvió conmigo a la cama. Dios santo, lo que me hubiera costado dormir anoche si no fuera por el bendito cloroformo.

jueves, diciembre 15, 2005

SUEÑOS, PESADILLAS Y BOTELLAS

Siempre he sido una una persona nerviosa, nerviosita de nacimiento, y tal vez un poco atarantada, aunque con el tiempo y los años creo que me serenado un poco, no sé.
Si fuera moderna, diría que sufro algún tipo de estrés o ansiedad, pero no, lo que a mí me pasa es que soy una "nervioseta" y los que me conocen, lo saben.
No sé si será por eso, pero toda la vida he tenido pesadillas por las noches.
Pesadillas intermitentes y recurrentes que aparecen cuando menos te lo esperas y cuando más tranquila es tu vida..
Cuando estaba en la Universidad, en 2º, soñaba que descubría de repente que tenía suspendidas las matemáticas de 8º EGB y que por lo tanto los dos años de carrera aprobados no servían para nada y tenía que repetirlos..
Mas tarde, durante una época muy larga soñaba (este sueño lo tuve durante mas de 1 año) que alguien me perseguía y tenía que pedir ayuda, me metía en una cabina de teléfonos (de las que ya casi no quedan) e intentaba marcar algún teléfono, pero no funcionaba la tecla del "9" así que no podía contactar con nadie (hablo de una época en la que aunque parezca mentira, no existían los móviles)
Después se me han caído las muelas, los dientes en repetidos sueños (me quedaba solo con los colmillos... échale huevos...)
A los años, se me repetía el sueño de la persecución pero esta vez ya llevaba el móvil y la tecla que no funcionaba ahora era el "6".
Ultimamente he matado ratas grandísimas con una escopeta de caza y el sueño acaba con toda una avenida enorme plagada de ratas descuartizadas y un manto de sangre (muy gore todo)
Todos estos sueños han ido apareciendo y desapareciendo por épocas durante mi vida, algunos mutan en las formas o se añaden nuevos elementos, pero en lo que a pesadillas se refiere, mi subconsciente siempre bascula entre los mismos temas.
Ahora bien, lo que me paso anoche no tiene nombre.
Esta mañana me he despertado y he tardado mas de media hora en digerir la nueva pesadilla:
Empezaba en mi coche, conducía yo, a mi derecha en el asiento de copiloto: Ana Botella, en el asiento trasero detrás de mí: Aznar.
Estabamos discutiendo, y yo le quería arrancar el bigote a Aznar, mientras él me pegaba en la cabeza por detrás...
Mientras tanto Ana Botella, con una voz "hipermegapija" (su voz) y con un fuerte olor a perfume, me pegaba pellizcos en la pierna y me gritaba: Hippie! Más que Hippie!
Al final entre el caos que había en mi coche y los insultos que yo les gritaba he conseguido aparcar. ¡Y han subido conmigo a MI casa! Pero mi casa no era mi casa, era un piso compartido en el que vivíamos Ana Botella, Aznar y yo!!!!!
Me he despertado con un amargo sabor…y claro, ya he empezado mal el día, muy mal.
Sólo espero, que ésta, no se convierta en recurrente….

miércoles, diciembre 14, 2005

Dos hombres sólo se tocan para matarse

Lo que voy a relatar sucedió ayer mismo en el vestuario del gimnasio al que me ha dado por ir ahora. En parte, me lo he buscado yo. Me explico: cuando decidí apuntarme a un gimnasio yo buscaba el típico tugurio tipo "Rocky" con cuatro pesas oxidadas y un botijo para beber, porque creo que allí se va a sudar y no a lucirse. Me fue casi imposible encontrar un local de estas características porque ahora están de moda los macrogimnasios ultramodernos y superdotados de la última tecnología donde van los figurines a lucir el modelito; pero al final di con uno que más o menos encajaba en mi idea. Es el típico gimnasio de barrio obrero, muy austero (casi espartano), donde van los macarrillas a ponerse cachas y a practicar artes marciales para luego ponerlas en práctica en sus peleas de fin de semana. Pero hay una hora crucial, la última de la tarde, en la que se reúne lo peorcito de cada casa. Ya no se ven mujeres embutidas en lycra (porque a esa hora ya no hay clases de aero-step, euro-boxing, super-spinning o cómo se llamen las chorradas esas que se inventan y que toda la vida se había llamado aeróbic), ni currantes poniéndose en forma; a esa hora el ambiente es parecido al del gimnasio del inicio del film "Danko. Calor Rojo". Matones vigoréxicos, moles barriobajeras y carroña patibularia: el primer día que cometí el error de pasarme por allí a esa hora, vi un animal enorme con cara de muy malas pulgas y como si se tratara de una mala película americana se me acercó un bajito muy "salao" que parace que viva allí, porque está siempre (vaya a la hora que vaya), y me dijo: "A éste ni mirarlo. Es el "Tigre". Es portero de un puticlub y acaba de salir del talego por matar a un gitano a hostias" (juro que es verídico). Pues el resto es escoria de la misma calaña. Y claro la gresca está a la orden del día.

Pues bien, ayer estoy en el vestuario vistiéndome después de una ducha en la que juro que si se me hubiera caído el jabón no me hubiera agachado a recogerlo (las duchas son como las de un barracón, sin separaciones ni cortinas: cuatro grifos echando agua helada y a funcionar, que para algo somos tipos duros (o ¿no?); cuando escucho a un supercachas increparle a un macarrilla escuálido pero con una cara de hijodeputa que acojonaba, un superchungo pata negra con la "mirada de tigre" que decían en "Rocky":

(Supercachas) - ¿Quién coño te crees que eres para escupir en el suelo del vestuario?

(Macarrilla) - Primero que no he escupido, he tirado un papel que llevaba en la boca (?!), y segundo que tú a mí no me llamas la atención, carapolla.

(SC) - A lo mejor es que estoy gilipollas y no te he visto escupir, o a lo mejor te meto dos hostias y así no me quedo con la duda.

(M) - Dos pajas me vas a hacer. Una tú y otra la puta de tu madre. (Y usándome como herramienta en una maniobra digna de elogio, una estratagema de supervivencia callejera al más puro estilo David contra Goliath, dice): Cuidado, deja pasar al chaval. (El cachas se vuelve para dejarme pasar y descubre que no sólo no voy a pasar, sino que estoy sentado a dos metros de él calzándome las botas. Y antes de haberse vuelto recibe un toallazo seco en el cogote. Pero no un toallazo de hermandad universitaria, sino un auténtico restallido de látigo lanzado muy hábilmente (supongo que la práctica continuada ayuda) que debió picarle lo suyo porque ya se abalanzaba a matarlo, cuando justo entraron al vestuario (se ve que alguna rata veloz tuvo la precaución de avisar de que estaba apunto de desatarse el infierno) el monitor (una malabestia) y el dueño del gimnasio (el mastuerzo alpha de aquel sindiós):

(Dueño) - ¿Quién cojones ha escupido en el suelo?

Y yo, anticipándome a que nadie me tomara de testigo de ninguna de la partes, esta vez sí me abrí paso y me largué de allí con una profunda sensación de asco-pena de pertenecer a la especie humana y más concretamente al género masculino.

martes, diciembre 13, 2005

Wellcome to the jungle

Esta noche hará una semana desde que me instalé en la sede social de la Mancomunidad del Caos (aka "Melrose Place"). Aquello recuerda al club social de cualquier facultad, por la animación constante de la casa. Ininterrumpidamente está entrando y saliendo gente , siempre hay invitados a comer, a cenar, a ver una película, a dormir… En una semana me han presentado (y no exagero) a más de quince personas de todo pelaje. A todas horas hay improvisadas y animadas tertulias multitudinarias en el salón. Mi fiesta de bienvenida, aunque algo deslucida ya que parte de la comitiva se había desplazado a Amsterdam (sí, sí, a eso que todos estáis pensando), fue una de las noches más extrañas que recuerdo (que ya es decir...).

Caso práctico 1: Gran parte del clan se había desplazado aprovechando el puente a una casa rural. Así que la noche del sábado recibimos una llamada informando que habían olvidado decirnos que esa misma noche llegaba un canario amigo de uno de los habitantes, que por favor lo recogiéramos, entretuviéramos y alojásemos. Así que nos lo llevamos a cenar, y a punto estábamos de entretenerlo cuando éste recibe una llamada de otros amigos de la zona informando que lo recogen en media hora para irse de fiesta a Valencia (desde Alicante y a la una y media de la madrugada !?!). Ya os podéis hacer una idea del visitante medio de la casa del Gran Hermano.

Si lo que quería era revivir una segunda juventud, estoy teniendo no dos tazas, sino pucheros y pucheros de alborotada juventud… (Lo que li faltava a Marieta…).

P.D.: Colgando de la puerta de mi habitación hay una hoja a modo de libro de visitas, en el que se inscribe siguiendo la tradición todo el que ha pernoctado en la que ahora es mi cama. En la lista hay más de medio centenar de nombres, con una esperanzadora mayoría abrumadora de féminas, con unas nacionalidades (deben escribir su nombre y procedencia) tan variopintas como Armenia, Polonia, Ecuador, Suecia, Francia, EE.UU., Socuéllamos...

domingo, diciembre 11, 2005

Desde el Cabo de Gata hasta Finisterre


Este puente hemos ido a hacerle el rodaje a la Nigh Train, Gilito tiene demasiadas ganas de hacerle los cambios para que ruja, así que pensamos que 1600 Km. no son nada.
Carretera y manta.

El jueves amaneció un día soleado y no demasiado frío, así que nos subimos en la moto y enfilamos para el Sur, porque el Sur existe y está lleno de tomates.

Nuestro destino: Cabo de Gata.

Nos lo tomamos con calma. Hicimos varias paradas, algunas necesarias para el avituallamiento tanto nuestro, como de la moto y todas ellas absolutamente necesarias para que la sangre volviera a correr por mi culo (el que diseñó el asiento Badlander debía tener un gran sentido de la estética pero muy poquita consideración con los seres humanos)

Tras 300 y pico Km. llegamos sin perdernos (!!!) al hotel que habíamos reservado el día antes tras buscar en Internet algún destino "ni demasiado lejos ni demasiado cerca"

Tras relajarnos y recuperar fuerzas fuimos a cenar al restaurante buffet del hotel...

Creo que en este tipo de sitios (los buffet de los hoteles) la gente se divide en dos categorías: Los que saben lo que quieren y cenan o comen como dios manda, y los que no tienen ni puta ni idea y acaban haciendo composiciones en un mismo plato de pequeñas porciones de cosas tan absurdas como una loncha de mortadela, un mini entrecot a la plancha, un poco de puré de patata, un tomate relleno de dios sabe qué, y cuatro o cinco tortelini rellenos de queso...

Yo soy de esta última categoría, vamos que lo mío es más un tema de combinar los colores en el plato que de una coherencia alimenticia. Ahora, eso sí, yo siempre acabo comiéndomelo todo porque no me gusta tirar comida en los platos. (Ya me enseñó Micropene hace muchos años que si tiras algo de comida hay que darle un besito antes, y no me veo yo besando a unos tortelini aceitosos, la verdad...)

Después de la cena, estuvimos tentados en asistir a la animación "noche cabaret" del hotel, pero fue que no y nos fuimos a dormir.

Al día siguiente, de nuevo carretera, esta vez por secundarias serpenteantes con destino el mar. Subidas y bajadas de montañas, invernaderos de tomates y numerosos letreros de: "se limpian y blanquean, llamar al 617123456" supongo que se referían a las lonas que cubren las tomateras, no se...

Calas preciosas y naturaleza salvaje intentando ser domada por la mano del hombre (¿¡Como se construyen esas urbanizaciones en la misma montaña y delante de las playas?!!! ¡Nos estamos cargando el litoral!!!) A aquello le quedan como mucho 2 años para convertirse en Benidorm...

El día acabo con relax de nuevo y una cena estupenda en un restaurante cercano.... Nos comimos los primeros tomates raf de la temporada!

Al tercer día, mi culo ya acomodado a su nueva forma “badlander”, emprendimos camino a casa.

Resultado; Rodaje “casi” hecho y un estupendo fin de semana.

La receta de la Paella Cripema

Ya se que esto no pega con el Blog, pero es que se lo merece. Se ha convertido ya en una tradición que los domingos Cripema cocine una paella para dos. La verdad es que le sale buenísima con cuatro ingredientes básicos. Por eso quisiera difundir esta maravilla de la alquimia doméstica que es la paella casera "Cripema".

1) Primero necesitamos periodicos viejos para no manchar demasiado el suelo de la cocina con salpicaduras de aceite. Ah y poner a mano una bolsa del supermercado para las basurillas.

2) Los ingredientes :
- Un puñado de magro o ragut de cerdo
- Media pechuga de pollo (esto lo pone porque a mi me gusta)
- Una cabeza de ajos
- Medio pimiento rojo (si es grande)
- Una Ñora
- Un tomate
- Tres alcachofas
- Un puñado de...eso verde "Bajoquetes" no se como se dice en castellano !
- 300 gramos de arroz
- 750 gr. de agua
- Sal y Aceite de oliva

3) Primero se pone aceite en la paellera y cuando esta caliente se sofríe la ñora
4) Retiramos la ñora y la ponemos sobre papel para que suelte el aceite. Sofreimos las verduras y las retiramos.
5) En un cazo ponemos agua, la cabeza de ajos - en este caso le hemos puesto también dos trozos de tocino del jamón, pero eso es opcional - y la llevamos a ebullición. Se puede hacer caldo de "pastillita" pero a Cripema no le gusta. El caso es tener un caldito sustancioso.

6) Sofreimos el magro y las pechugas....doraditas... después las pondremos en el cazo para que hagan buen caldo
7) Rayamos un tomate
8) Con un cacharro de esos de "todo a 100" medimos 300 gr. de arroz. Como no había SOS compramos La Fallera.
9) Ponemos la Ñora con un par de cucharadas soperas de sal en una picadora...
Y nos quedara una cosa así de picada
10) Sofreimos el tomate y luego añadimos el arroz con un pellizco del preparado de ñora y sal...(se puede corregir el aceite si nos hemos quedado cortos)


11) Una vez sofrito el arroz, retiramos la carne del caldo y vertemos unos 750 cc. de caldo hirviendo sobre el mismo12) Ponemos el resto de la ñora&sal, las verduras y decoramos con tiras de pimiento (la cabeza de ajos en el centro)
13) Diez minutos a fuego fuerte....blub, blub...después a fuego medio hasta que se consuma el caldo (unos 10 minutos más aprox.)
14) Finalmente se retira del fuego y se deja reposar tapada con papel de periódico unos 4 o cinco minutos

Y ya esta !!! (Ahora sólo quedan las correcciones de Crimepa)

(En realidad con 300 gr de arroz sobra un plato más que me como el lunes, previo paso por el microondas)

miércoles, diciembre 07, 2005

No debería contar esto...

pero... ¡qué coño! me apetece contarlo. Y digo que no debería, porque llevamos una rachita (que si la Harley, que si Melrose Place) que va a ser muy difícil que no os hagáis una idea errónea sobre nuestro estilo de vida; vamos, que pensareis que somos unos potentados del demonio, pero nada más lejos de la realidad (por desgracia, para qué negarlo).

He pasado el puente en Espot, un precioso pueblo del Pirineo leridano, ayudando a una amiga con los últimos preparativos para la inauguración de una tasca (si cualquiera de los que lee esto os dejáis caer por la zona preguntad por "La Tasca de Dalt", que el sitio merece realmente la pena; y si necesitáis alojamiento os podéis acercar al muy recomendable "Hotel Riberies" en Llavorsí, regentado por mi queridísima Rosabel).

A pesar de que Espot cuenta con una buena estación de esquí, no he esquiado (de hecho no he esquiado nunca; os escribe alguien que en el viaje de fin de curso pasó 10 días en Baqueira, y al más puro estilo "Hannover", mientras todo el mundo esquiaba se juntaba con las otras ovejas negras del curso a ver la vida pasar -Martini en mano- desde las terrazas de la estación). Básicamente me he limitado a viajar de copiloto en un espectacular Mercedes deportivo (lástima que la climatología impidiera descapotarlo para poder lucir al viento mi flamante nueva "media melenita desgreñada") conducido por una supermujer (estaré muy atento a la relación de esta amiga con la otra supermujer arriba nombrada, Rosabel, porque pueden crear una nueva raza de supermujeres pirenáicas que en poco tiempo dominarán la tierra). Otros de mis sufridos cometidos fueron catar los vinos que se expenderán en la tasca, aconsejar sobre los alcoholes que no deben faltar (catándolos también, ya de paso) y testar la vida nocturna de la zona. Un trabajo muy duro y muy poco de mi gusto, pero en fin, todo esfuerzo es poco por una amiga.

Bueno, ya me podéis dar caña.

(P.D.: Debido a este viaje he tenido que aplazar mi traslado a Melrose Place a esta noche, por lo que ya os contaré; sólo adelantaros que me han preparado un fiesta de bienvenida, y conociendo la peculiar interpretación del concepto "fiesta" que tienen mis amigos... miedo me da).

lunes, diciembre 05, 2005

Harley-Davidson. La decepción de los momentos perfectos



Por fin ¡ Ya la tengo ¡ Una Harley Davidson Softail Night Train (edición 2006) y se me cae la baba…

Pero, como siempre, hay aspectos decepcionantes:

1ªDecepción: La moto está en rodaje. Claro. Resulta que los primeros 80 Km (50 Millas) no puedes pasar de 80. Del concesionario HD en Valencia hasta Alcoi hay unos 115 km. Os imagináis la cara que se te pone a 80 por hora en una Harley de 1449 c.c. , en una autovia, siendo adelantado por coches, camionetas, camiones, motocarros y ciclomotores?

2ª Decepción: El motor suena a minipimer japonesa. ¿Me habrán colocao otra yamaha? . Pues no, al parecer los escapes tienen amordazado el bonito sonido (que no ruido) característico de las HD. Debe ser algo así como lo que pasa con los reción nacidos, que son feos hasta para los padres,… hasta que crecen un poquito. Todo el mundo me pregunta “Cómo suena?” y yo respondo "Como el culo, pero dale tiempo". En carretera la bestia amordazada aulla quejandose, pero pronto la liberaré, Screamin' Eagle, mediante.

El domingo subimos Cripema y yo al puerto de la Carrasqueña y me hizo la bonita foto que encabeza este texto.

UPDATE: El tema este lleva coleando desde JUNIO 2005

Esta foto es en una playa de Las Negras (Cabo de Gata, Almeria) de este fin de semana

viernes, diciembre 02, 2005

Melrose Place

Envidioso porque Gilito va a vivir una segunda juventud con su flamante nueva Harley (ayer la vi y es simplemente acojonante, ¡menudo bicho!), esta noche me mudo a Melrose Place. Me voy a vivir con unos amigos mucho más jóvenes que yo, en una urbanización joven y dinámica, con vecinos jóvenes y dinámicos. Es el típico conjunto residencial de dúplex en torno a una piscina con palmeras, de esas casas que bajas unas escaleras y estás directamente en la piscina, que por cierto está provista de bar con terraza.

Encima estos amigos tienen una intensísima vida social, y su casa recuerda a las de las sit-coms americanas tipo "Friends": tienen la puerta abierta y constantemente está entrando y saliendo gente. Así que me espera una vida bastante loca y ajetreada en los próximos meses. Ya iré informando, porque el zoológico humano que pulula por allí es realmente pintoresco.