viernes, diciembre 16, 2005

Bendito cloroformo

Anoche fui a ver un concierto. Realmente fui un poco por compromiso porque hablando de trabajo con un cliente que es batería de un grupo de rock, y que sabía que yo también la tocaba (he dicho bien "tocaba": primera persona del singular del pretérito imperfecto de indicativo del verbo tocar, que curiosamente viene de la onomatopeya "toc", por lo que nunca un verbo pudo estar mejor empleado porque yo más que interpretar la batería hacía "toc, toc, toc"), me hizo una consulta sobre unas nuevas baquetas que han salido y de paso me comentó que esa misma noche actuaban en "El Castillo del Rey Loco" de Sant Vicent del Raspeig (Alicante). Dado que él había tenido la deferencia de acudir a uno de mis últimos conciertos con la banda, le devolví la visita. (Por cierto, a ver si algún día cuento alguna batallita de la banda, porque darían para escribir no ya un post, sino un tocho de libro de aventuras (téngase en cuenta que han sido 9 largos años dando la murga). Ya he nombrado alguna vez a Almax (el guitarrista), que es todo un personaje y manatial inagotable de anécdotas bizarras, pero nunca he hablado de los innumerables elementos que han pasado por los numerosos cambios de formación del largo periplo de la banda: "Tarzán" Mauro, "el Ruso", "Trastornao", "el Daga", "el Loco" (que llevó a juicio a Almax por amenazas de muerte. Juicio que perdió porque demostramos documentalmente que era un enfermo mental, aunque algo de cierto había en lo de las amenazas; bien merecidas, por supuesto), y -last but not least- "el Vampiro" [aunque este último da para un libro él solito]).

"El Castillo del Rey Loco" es un local indescriptible, pero lo voy a intentar: lo lleva un viejo rockero medio sonado que está obsesionado con nosequé castillo que hay en Alemania que construyó un rey absolutista de aquéllos que por puro capricho se marcó un monumental chiringuito en un inaccesible peñasco a orillas de un río, que supongo que conociendo los medios técnicos de la época debió costarle la vida a un buen número de desdichados. La verdad es que es raro que no me sepa bien la historia, ya que este señor me la cuenta cada puñetera vez que voy allí (antes solía ir mucho con los de la banda ya que teníamos el local de ensayo muy cerca, y al acabar nos pasábamos a tomar unas cervezas y a charlar con nuestro "rey loco"). Cómo será su obsesión que el local está decorado como un castillo, y de las paredes cuelgan no menos de 8 cuadros con enormes fotos del dichoso castillo, pero lo más gracioso es que no son fotografías, sino puzzles de cientos de piezas, que le habrán llevado sus buenas horas de completar. Para rematar la descripción del personaje, sólo añadir que ayer llevaba su sempiterno chaleco de sheriff (un imperdonable anacronismo, supongo que es su intento de conjugar el clasicismo con la modernidad en su castillo rockero), sobre el que cuelgan las guedejas ya canosas de su rala cabellera.

Poco público, pero muy marrullero. Aguanté seis temas y me marché sin despedir (hoy le he pasado un e-mail dejando constancia de que estuve allí). Aunque tenía el cuerpo rumboso, me tomé una agua con gas porque estos días se celebran la inmensa mayoría de comidas navideñas de las empresas y Alicante está literalmente sitiada por los escuadrones de la muerte (cosa que, por otra parte, veo muy bien para ver si acaban de una vez por todas con esa sangría en que se ha convertido el asfalto español).

Conduciendo de vuelta a mi nuevo hogar ya me estaba anticipando lo peor: llegar a las tantas con ganas de coger la cama y rematar el "Werther" de Goethe (irrebatible obra de arte y piedra fundacional del romanticismo decimonónico alemán) y encontrarte con una disparatada francachela unisex y multirracial sin venir a cuento un jueves laborable. Lo más gracioso de todo es que en esta exhibición de atrocidades en sólo una semana ya he logrado colgarme el sambenito de bicho raro, simplemente porque algún que otro día he preferido el recogimiento de mi austero cubil (la habitación de la pensión donde se hospedaba Don Ramón y Cajal en Madrid era la Suite Royal del Sheraton al lado de mi cuarto. A ver si inauguran ya el puto Ikea-Alicante) mientras fuera se desencadenaba el "Kaliyuga". Cuál no fue mi sorpresa al encontrarme la casa en un remanso de paz y tenue oscuridad, y a un solo miembro de la "Hermandad del Caos" plácidamente recostado en uno de los sofás, disponiéndose a ver en el DVD "Charade". Así que me apunté a la sesión de cine. ¡Qué películas se hacían en aquellos tiempos, señores! ¡Qué actores! Un Cary Grant otoñal pero en plenitud de sus dotes de galán inmortal, una Audrey Hepburn irresistiblemente glamourosa (ya no hay actrices con ese estilazo y esa clase sobrehumana). ¡Qué secundarios de lujo! Un Walter Mathau simplemente brutal, y un durísimo James Coburn cuya voz en versión original hacía parecer que hablara desde dentro de una tubería. Lo de verla en versión original no es por esnobismo cinéfilo, simplemente que en la edición que disponíamos habían trocado el doblaje original por unas ridículas voces de los pitufos maquineros. Era un doblaje paupérrimo, como si hubiera un escape de helio en el estudio de doblaje, y era muy triste ver a un tiarrón como Cary Grant y a toda una señora Hepburn hablar como personajes de "South Park". Y la banda sonora del irrepetible Henry Mancini, simplemente genial, como acostumbra él.

Después de la película me acosté, y todo hubiera terminado aquí, pero no… la noche me tenía guardada aún una sorpresita. Os pondré en antecedentes: llevo una temporada que me estoy planteando si me habrá llegado ya el climaterio de mi vida (os ahorro el viaje al diccionario: Climaterio: Período de la vida que precede y sigue a la extinción de la función genital. [RAE]), o se trata simplemente de un período de inapetencia sexual. La cuestión es que cada X tiempo hago un rutinario vaciado de depósitos, desapasionadamente y por pura prevención. Así que uno de esos días les pedí si en la casa había algo de pornografía (que siempre ayuda en estas lides), pero lo más parecido que encontraron fue un número viejo y manoseado de la revista "Siete" (un semanario de esos picantones, con cuatro suripantas en tanga y cuatro artículos supuestamente cachondos). Así que cuando estaba en faena tuve un arrebato de distanciamiento y la escena me pareció tan patética y decepcionante que no pude culminar la maniobra. Resultado: anoche por acumulación de simiente y aplazamiento de los estímulos, pasó lo que tenía que pasar: una triste polución nocturna, supongo que provocada por algún sueño erótico. Y digo triste porque eso tiene gracia en la pubertad o la adolescencia, pero ya con 34 palos en la espalda resulta un poco desmoralizador y sintomático.

Así que me desperté emplastado, y me dirigía al baño a resolver ese tráfago cuando, caminando como un cowboy escaldado, descubro horrorizado en la oscuridad del salón muchas más cabezas que la que yo había dejado tranquilamente recostada en el sofá cuando me acosté, disfrutando de un multitudinario visionado de "Martín Hache". ¡De nuevo había invitados y yo con estos pelos! Así que apresuré mi paso renqueante, haciendo auténticos esparavanes para no pringarme aún más, hacia la intimidad del aseo; cuando una voz femenina dice desde la penumbra: "¿Qué te pasa Micropene? ¿Te ha dado una rampa?". (El horror, el horror…). "No, no. No es nada". "Chico, vente para acá que X hace unos masajes que te cagas y te deja como nuevo en un minuto". "No de verdad, que no es nada". Así que el bicho raro les dejó con la palabra en la boca y se encerró en el aseo, atrancando la puerta con un cartón de Augmentine retorcido (porque al parecer en las comunas hippies están muy mal vistos los pestillos) y sólo me faltaba que alguien entrara (a poder ser una mujer) y me viera en semejante papelón.

Me limpié la mancha del pantalón, porque la de la dignidad se volvió conmigo a la cama. Dios santo, lo que me hubiera costado dormir anoche si no fuera por el bendito cloroformo.

4 comentarios:

Gilito dijo...

Si hubieras visto King Kong no te gustaria tanto el cloroformo !!! La peli es increible en cuanto a la factura pero laaaaaaaaaaargaaaaaaa

Mr.Celofan dijo...

A este paso te vamos a tener que llamar Metropene, por lo del gimnasio y lo de tus poluciones nocturnas. Muy bueno lo del escape de helio en el estudio de doblaje.

J-vol dijo...

marrano!!

Anónimo dijo...

eso es porque no te masturbas xd