martes, diciembre 27, 2005

La Torre de Babel

Una cosa que me sorprendió mucho cuando me instalé en "Melrose Place" era la enorme cantidad de productos cosméticos que hay en los aseos, teniendo en cuenta que entre los moradores permanentes no hay mujeres ni metrosexuales confesos. La explicación es sencilla: son los productos que los y las (más las que los) residentes temporales se han ido dejando olvidados al partir, o donan generosamente a la comunidad para su uso, cuando abandonan la casa.

Pero la mayoría de estos productos tienen la peculiaridad de provenir de países muy variopintos y exóticos. [Dos detalles que demuestran que no exagero al comparar aquello con la sede de Naciones Unidas: la última cuchipanda que se armó allí hace pocos días era con suecas y franceses. Sobre una mesa se amontonan las felicitaciones navideñas procedentes de todas partes del planeta: la última –recibida ayer- procede de Indonesia, y acompañando al típico chritmas (que supongo que costaría lo suyo de encontrar en un país musulmán) venía un CD conteniendo una única canción: el último hit de un grupo indonesio de nombre impronunciable, que por lo visto arrasa en las listas de aquel país. Una canción espantosa, que me he descubierto a mí mismo –horrorizado- tarareando esta mañana cuando venía a trabajar (la escuchamos varias veces para poder dar crédito a nuestros oídos, y al parecer la pegadiza melodía se ha vengado de mis chuflas instalándose en mi cerebro)].

La cuestión es que las indicaciones de muchos de los envases de estos productos están escritas en unas lenguas muy raras; y ya me han advertido que me ande con ojo, y que sólo use los que sepa a ciencia cierta lo que contienen porque ya se han llevado alguna sorpresa desagradable cuando, al levantarse legañosos por la mañana, han tirado de lo primero que había a mano.

Y claro, como a uno le encantan las sorpresas desagradables, esta mañana ha decidido experimentar un poco con esa "media melenita desgreñada" que no le acaba de convencer. Así que tras desechar un bote con la foto de un perro (supongo que será el champú de "Miniyo", la mascota canina de la casa) he echado un vistazo a la droguería internacional. Tras muchas dudas me he decidido por un intrigante bote que en alguna lengua nórdica decía algo así como: Tommekpa (pero con letras muy raras y esa "o" atravesada por un rayo que le ponían en los tebeos de Astérix a los vikingos). Pero como venía avalado por el anagrama de Pantene, he deducido que sería algo para enguarrinarse el pelo; así que me he echado mi ración de Tommekpa y ha resultado ser una espuma color ocre que no presagiaba nada bueno. Efectivamente: he llegado al trabajo con un peinado a medio camino entre el presidente del Betis y el protagonista de "Cabeza Borradora" (si tuviera de verdad la cabeza borradora, lo primero que haría sería borrar la dichosa cancioncita indonesia de mi disco duro antes de que me empiece a gustar de verdad).

Este indomable peinado (que bien podría lucir el propietario del televisivo pub "Cheers") no ha habido forma de hacerlo bajar de su nube ni con la intervención de peine y agua (parece que estos nórdicos nos llevan ventaja en esto de la arquitectura capilar) y aunque luce un sol cegador, he tenido que incrustarme las gafas de sol en la cabeza (como el bakala que sale en Buenafuente) para amortiguar un poco el impacto estético.

Y como no escarmiento, para mañana ya le tengo echado el ojo a otra misteriosa botellita rotulada en crípticos caracteres balcánicos.

4 comentarios:

Mr.Celofan dijo...

A ver si te acondicionas con un afrodisiaco y te persiguen las chatis ! Se acabaron las poluciones nocturnas !

Chiringui (Trepanador) dijo...

Era viagra, se te ha empalmado el pelo.

Haz como con el alcohol. Cuando los pruebes todos, mezcla.

Gilito dijo...

Micropene !!! vuelve a casa !!! que estoy a punto de perder la apuesta !!!

Vuelve antes de que pises a Miniyó por el pasillo o pises algo peor...

Silviqui dijo...

Buen tema para un post...el lavabo...te voy a tomar el relevo..