viernes, febrero 24, 2006

El Hombre y la Tierra

Para los que no conozcáis Alcoy primero me gustaria poneros en antecedentes de que es una ciudad de unos 60.000 habitantes, sin circunvalación, llena de coches, de industrias insalubres en el casco urbano y sembrada de puentes, pero con la gracia de estar rodeada de parques naturales que hacen que mires donde mires siempre tengas un pedazo imponente de naturaleza en bruto.

Esta mañana, a eso de las 11, volvía de recoger unas cosas en la copistería y me fijé en lo concurrido que estaba el pequeño jardín -que aquí se conoce como "El Parterre" o "El Panterri" si lo pronuncia tu abuela - y no eran los habitantes normales de esas horas: madres con carritos de bebé y jubilados, sino gente de todas las edades.

Un grupo de adolescentes estaba subido en uno de los bancos de piedra que rodean una fuente redonda en cuyo centro hay una copa gigante (si, un copón) y con sus móviles hacian fotos compulsivamente.

Cruce la calle, me acerqué espoleado por una curiosidad mecánica y entonces entendí el motivo de la algarabía: Un buitre leonado gigante estaba tranquilamente posado en lo alto del copón bebiendo y desafiando a los mirones, que se mantenían alrededor de él a una prudente distancia de 4 o 5 metros.

(Ahora pongo voz de Félix)


El majestuoso animal de vez en cuando extendía sus alas para parecer más grande y mantener a raya a los numerosos curiosos...

Era la primera vez que veía un buitre verdad (mi imagen de los buitres siempre ha sido la de los tebeos de Mortadelo) y era una preciosidad. El animal estaba perfectamente marcado con un crespón amarillo que lo identificaba como miembro de la familia de buitres que estan reintroduciendo en la zona, dentro del Proyecto Canyet que ha conseguido que más de un centenar se hayan instalado en la zona del Barranc del Cint.

No es la primera vez que un buitre se despista y se posa en una terraza dando un susto de muerte a los vecinos, pero lo de hoy ha sido demasiado.

Cuando el pajarillo ha bebido y se ha cansado de tanta foto, se ha ido volando calle abajo y ha desaparecido por debajo del puente de Cervantes.

He podido hacer tres fotos con el movil que os dejo aquí.



5 comentarios:

Chiringui (Trepanador) dijo...

Son muy escasos, en Lleida también paso esto.

laceci dijo...

Precioso el bicharraco, me encanta encontrarme bichos salvajes en la ciudad.

De Alcoy se te olvidó mencionar el ratico que cuesta llegar (recuerdo una tortuosa carretera de montaña)... Espero que eso habrá cambiado...

Micropene dijo...

Yo llamaba a Alcoy "donde sólo se atreven las águilas", pero visto lo visto habrá que cambiarle el nombre.

Aunque, a decir verdad, buitres ya había visto unos cuantos en Alcoy; sobre todo de noche, por el "Gaud!" y esa zona se suelen posar muchas especies de buitres enormes.

Laceci, las carreteras de ascenso a "donde sólo se atreven los buitres" han mejorado mucho, pero sigue habiendo un tramo (el último) que bordea el barranco de la Batalla que es como una carretera de Mad Max pero con hielo... y buitres. Pero merece, y mucho, la pena el viaje.

Iori dijo...

Estas cosas solo nos pasan aqui...

natx dijo...

Son estas cosas que sólo pasan en la capital del mundo. En fin, alguna cosa buscaría el buitre. ¿Algún amigo político? ¿Pagar los miles de euros que cuesta el parquing del Panterri? En fin, bonito pueblo. GILITO, me perdonarás, no consigo averiguar quien eres. Lo siento