viernes, marzo 24, 2006

Parir centauros

En una carta a uno de sus contados amigos, Nietzsche le comentaba que tenía días de trabajo tan fértiles y productivos que se sorprendía de sí mismo y que le daba la sensación de poder "parir centauros" en cualquier momento.

Salvando -mucho- las distancias, con la Mötley Crüe muy de vez en cuando también pasa eso. La Mötley Crüe debe su nombre (panda variopinta) precisamente a su heterogeneidad, a que cada miembro tiene su personalidad propia muy marcada y muy distinta de la del resto; pero sorprendentemente todo ese cóctel molotov de explosivas idiosincrasias se complementa muy bien, y en ciertos casos puntuales, en los que todo el mundo tiene el ánimo adecuado y el buen rollo fluye a borbotones, la sinergia resultante es de las que no se olvidan fácilmente. Mañana tenemos fiesta de celebración del cumpleaños de Cripema (felicidades de nuevo, amiga), a la que va a asistir la Crüe al completo, y si nada se tuerce puede ser uno de esos días. La verdad es que la cosa pinta muy bien.

Un ejemplo ilustrativo de esto que comento se dio hace un par de fines de semana en Granada. Allí no sé si parimos centauros o los centauros se cagaron en la madre que nos parió, pero reírnos, nos reímos una "jartá". Además Granada es el marco ideal para desparramar según nuestra particularísima forma de entender el ocio. Allí puedes correrte la juerga de tu vida a la vez que haces turismo cultural, aunque no quieras o no fuera esa la intención, porque vayas donde vayas te encuentras arte por todos lados. También influyó que tuvimos un grandísimo anfitrión (gracias Gonzalo) y unos cicerones nativos (el "Comando Granada") muy dispuestos a seguirnos el rollo, cosa que no es sencilla si se nos conoce de tan poco tiempo.

Cómo será el flechazo con esta ciudad andaluza y sus gentes, que dos fines de semana antes ya habíamos estado allí parte de la Crüe, y repetimos poco tiempo después para poder disfrutarla el clan al completo (bueno, casi al completo, digamos que "el núcleo duro", porque los contornos de la Crüe son muy difusos y cuenta con numerosos "nomads", "prospects" y "hangarounds" como si de un Moto Club disparatado se tratara).

Conceptos tan desopilantes como la genuflexión mental, el tunning de gominolas (dinosaurios de hojaldre incluidos), la Rana Toro y un largo etcétera; o alborotadas conversaciones a altas horas de la madrugada sobre los temas más delirantes (el alto índice de suicidios entre actores enanos, por poner sólo un ejemplo) en los que si el asunto a tratar ya era descabellado, las opiniones vertidas y las teorías que se esbozaron (fueled by beer, powered by hash) ya eran el acabose.

Pues eso, que simplemente espero que lo de mañana sea otra noche inolvidable.

2 comentarios:

Cripema dijo...

Cuando cuentas las historietas y viajes de la Montley Crue me siento como si fueramos un capitulo de "Los cinco"!Sólo nos falta un perro o alguna mascota...aunqe pensandolo bien "Olivia" se ha venido a mas de un viaje...
(Si es que hasta para el nombre de la perra sois peculiares.....y mas cuando la "bautizais" como Olivia y luego "en casa" se le llama Fú" ... Las dosis de surrealismo de este grupo harían que Dalí se sintiera agusto entre nosotros...

Ah Micro! que tenias que haber explicado (para que se entienda, mas que nada) que la "genuflexión" mental de Delrieu tenía como fin no olvidar el nombre de una persona (un tal Oscar) y para ello rescató de la memoria a "Oscar, Kina y el Laser"...
Uf... parecemos retrasados...

Por cierto, a ver si os estirais con el regalo, RATAS, q sois unas ratas!

Gilito dijo...

por no hablar de las teorias sobre la rana-toro de Micropene, el cual se transformó en una, (o debo decir mutó) y le arrimaba la cebolleta a todo lo que se moviera...

Redonen los lectores, se que no entenderan nada de todo esto