lunes, marzo 27, 2006

Vivir en la favela

Esta misma mañana -a las 12 h.- partía el Ángel Ario desde el aeropuerto de Alicante, para hacer la primera visita, de las muchas planificadas, a Pablito, a.k.a. (also known as) "Fear Factory", en Porto Alegre (Brasil). El sobrenombre de Fear Factory (la Factoría del Miedo) se lo ganó a pulso precisamente por su buen pulso (y asombrosa velocidad) a la hora de liar tabaco, ya que su pericia lo tiene perennemente condenado a la cadena de montaje.

Pero el Ángel Ario, al margen de la exultante alegría de disponerse a pasar 15 días en Brasil, confesó al comité de despedida cierto "respeto" a lo que se iba a encontrar allí. No es para menos. Según informa la Factoría del Miedo, que no es precisamente ningún mindundis fácilmente impresionable, más bien al contrario, (y nos consta que se autocensura bastante para no preocupar demasiado a la familia), por muy prevenido y mentalizado que fuera, a veces le desborda un poco vivir dentro del film "Ciudad de Dios". Al parecer, lo que muestra esa impactante película no es exagerado en absoluto. Si tenemos en cuenta que F.F. no está instalado en la favela más ultraviolenta de Río de Janeiro, sino que reside en una modesta (muy, muy modesta) barriada de Porto Alegre (no cuenta en su piso ni con luz eléctrica ni agua corriente), pero que el tercer día de su estancia allí ya tenía el dudoso placer de haber sido encañonado en la cara (a las 9 de la noche entraron tres individuos armados en el bar donde se tomaba unas cervezas con una chica que acababa de conocer, y desplumaron el establecimiento y a todos los parroquianos con unas malas maneras muy nerviosas y violentas que presagiaban unos gatillos demasiado fáciles. Por supuesto la chica le suplicó entre susurros no intentar la más mínima machada para impresionarla -cosa que no se le había pasado a F.F. ni remotamente por la cabeza- porque aquello podía acabar como el rosario de la Aurora por la más mínima interferencia entre los asltantes y su botín). Un par de días después amanece con la inquitante noticia de que al vecino de tres puertas más abajo le tocaron a la puerta, abrió, y sin darle tiempo de decir "esta boca es mía" se llevó un balazo en la jeta, que le costó la vida. Para intentar tranquilizarse y tratar de entender esa peculiar "rutina vecinal", F.F. ha intentado hacer averiguaciones sobre si esta persona estaba metida en follones y había sido un ajuste de cuentas, o si cosas así eran habituales allí. Pero evidentemente la ley del silencio rige en esos ambientes y nadie ha visto ni oído nada, y menos si el que pregunta es un extranjero recién llegado.

Me temo que todos intuimos la respuesta, sobre todo teniendo en cuenta que la pregunta se plantea desde una ciudad en la que en 9 de cada 10 hogares hay un arma de fuego.

6 comentarios:

Mr.Celofan dijo...

Con lo bien que se está aquí a pesar de lo que diga el PP...

Cripema dijo...

Micro, a ti ni se te ocurra ir, que te conozco y acabarias comiendole la bola al asaltante de turno sobre la empatía, la psicosis social y el pensamiento global y no me apetece gestionar envios internacionales de cadaveres.... y menos con Brasil que ni tenemos corresponsal ni na!

Gilito dijo...

Micro, si eso, nos podemos ir a Benidorm que tambien empieza con B como Brasil... es q yo me mareo en el avión, y como en la playa levante también se ven tangas... pues eso

rishark dijo...

Siempre he querido ir a Brasil, pero despues de ver como tratan a los turistas en la playa, etc, mejor no me muevo de casa.

J-vol dijo...

Brutal realidad.

Chiringui (Trepanador) dijo...

Yo prohibiría las armas de fuego, de verdad.