miércoles, mayo 10, 2006

Lord Nelson

Hace ya algún tiempo, en un post comenté que tiempo atrás trabajé para una consignataria marítima, que son las empresas que ejercen de agentes de los buques al llegar a puerto. Yo estaba en el departamento de operaciones por lo que mi trabajo consistía en ir a bordo de los barcos para la resolución de los tramites oficiales y proveer a la tripulación de cualquier cosa que pudieran necesitar (y cuando digo cualquier cosa, es literalmente cualquier cosa: vicios incluidos).

Uno de los barcos que asistí y que tenía sus dificultades específicas (por lo que ahora explicaré) fue el "Lord Nelson", y dado que francamente me dejé los cuernos cada vez que hacían escala en el puerto de Alicante, para que no les faltara de nada, hice una buena amistad con una de las gestoras del proyecto, Helen, que me cogió desde entonces un enorme cariño.

Hace ya años que no trabajo en la consignataria pero no falla: cada vez que atraca el "Lord Nelson" en Alicante, Helen le pide a mis excompañeros que me avisen para ir a bordo a visitarles. Este viernes pasado, como cada vez que abandonan puerto (los ingleses son muy estrictos con las normas de cortesía), dieron a bordo una fiesta de despedida. Estas fiestas se las curran muchísimo y aunque es un barco modesto tiran la casa por la ventana y agasajan por todo lo alto a los pocos invitados, y nunca falta comida y bebida en abundancia. A la fiesta del viernes fuimos Cripema y yo y pasamos un rato inolvidable.

El "Lord Nelson" es un velero de la Jubilee Sailing Trust, una fundación benéfica inglesa que tiene éste y otro velero (el "Tenacious") adaptados para que gente con alguna discapacidad física o mental pueda embarcarse como tripulante. Si tenemos en cuenta que cualquier barco tiene muy limitado el espacio y ya resulta bastante embarazoso moverse por ellos para una persona sin discapacidad, imaginad la maravillosa obra de ingeniería que ha emprendido esta fundación para adaptar los barcos a las necesidades de personas ciegas o en silla de ruedas. Es una auténtica filigrana naval en la que no se ha dejado un rincón desprovisto de los ajustes necesarios para que pueda ser transitado por sus especiales tripulantes. Y digo "tripulantes" y no "pasajeros" porque los discapacitados que se embarcan no lo hacen para darse un viaje de placer tomando el sol tumbados a la bartola en cubierta, no; la gente va allí como tripulante, a trabajar. Y esa es una de las grandezas de este proyecto: hacer que la gente con alguna minusvalía física o mental se sienta útil, sienta que es capaz de hacer tareas que quizás pensó nunca podría desempeñar. Helen te cuenta emocionada el subidón de autoestima y seguridad en sí mismo que le da a una persona parapléjica izar una vela o soltar ancla, porque por muy adaptados que estén los aparejos no deja de tener su dificultad el desempeño de las tareas de navegación en un velero de esas dimensiones. Huelga decir que junto con los marineros de la fundación siempre va a bordo una tripulación profesional que les enseña y supervisa en las artes marítimas.

Helen nos hizo una visita guiada para que Cripema viera el barco, y ésta salió maravillada de ver cómo no se ha descuidado ni el más mínimo detalle: desde las duchas hasta los camarotes, desde el comedor a la cocina o la sala de máquinas, todo está inteligentemente "tuneado" para las necesidades de sus moradores.

Mientras haya en el mundo gente como Helen, valdrá la pena seguir navegándolo.

3 comentarios:

Chiringui (Trepanador) dijo...

Si, si pero ¿Como te va con la becaria?

Cripema dijo...

Me encantó conocer a Helen y disfruté con sus dotes de oradora sobre todo cuando me contaba cómo una persona en silla de ruedas "trepaba" mas de 10 metros por un mastil "sólo" para soltar velas. No hay nada como escuchar a alguien cuando habla de su pasion y en esa fundacion se aúnan dos: el mar y la solidaridad.
Realmente es alucinante la obra de ingenieria (siendo modesta) que han hecho en el Lord Nelson para conseguir que gente con discapacidades se sienta libre y deje de pensar aunque sea durante lo que dura el viaje, en ellas.

J-vol dijo...

Un ejemplo y modelo a seguir, si señor