lunes, mayo 22, 2006

Mi "novio" Elöy

Este fin de semana lo he pasado casi entero con "mi novio" Elöy. Lo de "novios" le cabrea muchísimo, pero es lo que le digo yo: hacemos exactamente lo mismo que cualquier pareja, sólo nos falta follar. Y encima, para encabronarlo aún más, remato la frase añadiendo que cuando llegue ese momento me pido soplar nuca (ya sabéis que cuando dos hombres follan, uno sopla nuca y el otro muerde almohada).
El hecho de que hayamos acabado penando juntos por esos mundos de Dios se debe a nuestras peculiares idiosincrasias, que nos convierten en firmes candidatos para vestir santos.

Resulta que el bueno de Elöy es una persona muy inteligente que sin embargo (o puede que precisamente por eso) no es excesivamente feliz. Es una persona hiper-analítica que es incapaz de dejarse llevar por el entorno, por que sí; él siempre necesita encontrarle una razón a todo lo que hace. Y claro, en los tiempos que corren, que se lleva tan poquito eso de pensar, pues lo tiene un poco crudo el hombre, dándole todo el día a la cabecita.

Así que nos hemos juntado las dos alegrías de la huerta de Melrose Place y vamos de aquí para allá como cualquier pareja de hecho. Si a todo lo dicho sumamos que Elöy es peluquero, con la tradicional asociación de ideas que hace el vulgo entre los profesionales masculinos de tan venerable oficio y cierta opción sexual concreta; y que, sin ir más lejos, el otro día íbamos en mi coche, camino de la playa, cantando a voz en cuello los "greatest hits" del divino Raphael como dos locazas, pues ya tenemos el cuadro completo, y nos podemos hacer una idea aproximada del cachondeo que se trae todo nuestro entorno de machotes meridionales de probada hombría.

Una cosa buena que constaté en la playa es que, haciendo honor al proverbial talante "gay friendly" del sexo femenino, el aparentar una pareja de mariquitas amargadas nos granjeó las simpatías de algunas de las muchachas circundantes; pero, claro, el hechizo que ejerce sobre las damas el aura homo se hacía añicos en cuanto desplegábamos nuestro peor plumaje de heterosexuados buitres leonados, y se esfumaba todo el supuesto glamour que nos otorgaba la ambigüedad. Pasábamos súbitamente de ser Victorio y Lucchino a ser Pajares y Esteso (pero los de ahora, los del come-back, que dan aún más grima).

Pero definitivamente el mayor handicap para que Elöy y yo llegáramos a ser algún día una pareja de maricones otoñales, es que para salir del armario primero tendríamos que entrar en él, y como los dos estamos fondones, para no pasar agobios ni estrecheces necesitaríamos el vestidor de Mariah Carey más que un armario empotrado del pisito V.P.O. al uso.

5 comentarios:

Chiringui (Trepanador) dijo...

Conozco alguna pareja por el estilo, por ejemplo J-Vol & Mr. Celofán

Gilito dijo...

Vaya pareja !!! Sólo falta el hombre de hojalata y podeis ir a buscar al mago de Oz...

(uff me acabo de sonar los mocos en el kleenex con el que he limpiado la varilla del aceite de la moto... ¿¿¿se puede ser más motero??? :-)

Dammy dijo...

Nunca esta de más tener un "novio" como Elöy, de hecho yo siempre he dicho que los gays son los que más ligan y vosotros de parecerlo (y no serlo, me ha quedado claro) no dareis abasto.

Un blogsaludo.

Mr.Celofan dijo...

Chiringui, y que lo digas.

J-vol dijo...

Una cosa te diré...Raphael gusta a mas de cuatro...(y otras cosas peores)