jueves, junio 15, 2006

La balada de las dos suecas

Lo que viene a continuación es una historia muy triste. A veces el destino parece cebarse con determinadas personas, creando estas dramáticas situaciones.

Corría el año de gracia de 2005 cuando dos guapas chicas suecas deciden pasar sus vacaciones estivales en Ibiza (España para unos y Eivissa (Ses Illes Balears; Països Catalans) para otros). Estas alegres comadres lo pasan tan, tan bien en la ínsula festiva que al volver a su gris país les entra una depresión postvacacional de cagarse. Así que ni cortas ni perezosas deciden que el verano que viene (oséase, éste del 2006) se vuelven a España/PPCC, pero no a pasar diez fugaces días, no: se vienen a vivir aquí con todas las de la ley; con dos cojones que para algo son vikingas. Así que hablan con no sé quién allí que les recomienda Alicante como destino; que, según él, es igual que Ibiza pero más grande (?!). Dicho y hecho, se dejan sus respectivos trabajos, novios, familias, amigos, etc... y se vienen aquí decididas a vivir de lo que salga.

Y, cosas del destino, una de ellas termina trabajando para la misma empresa de locales nocturnos que mi compañero de piso Juancho, así que una tarde le comenta que esto no es lo que se habían imaginado, que no está mal, pero que no es Ibiza; y que, de hecho, muchas noches se tenían que montar la fiesta ellas dos solas porque aunque aquí entre semana también hay ambientillo, no es ni de lejos lo que vivieron en la isla del placer aquel verano.

Así que Juancho, como buen samaritano que es, se las lleva un buen día a Melrose Place y aquéllas se lo pasaron pipa y parece ser que conectaron mucho con el ambiente allí reinante; por decirlo de alguna manera: tan “ibicenco”. (Yo no puedo dar fe porque -como siempre- ese día yo no andaba por allí. Al parecer tengo un desarrollado olfato inverso para este tipo de movidas).

Bueno, pues resulta que unos día más tarde, o séase hoy Jueves, Cripema, nuestro jefe y un servidor vamos al pub donde trabaja Juancho a ver el partido Inglaterra-Trinidad Tobago (duelo en la cumbre) en las pantallas gigantes de plasma que se han agenciado para la ocasión; y tras presentarme a la sueca (¡qué mujer, caballeros!) me dan la funesta noticia: debido a un misterioso corte en el suministro eléctrico de la vivienda que ocupan, las dos escandinavas van a tener que venirse a vivir unos días con nosotros. Tras recuperarme del disgusto le comento a la muchacha que no se preocupe y que se pueden quedar los días que haga falta y ella se va muy contenta a comunicárselo por el teléfono móvil a la amiga (que según fuentes bien informadas [leáse Juanito] está aún más buena que la camarera. Para no andarnos con rodeos: exactamente eso que les ha venido a ustedes a la cabeza cuando piensan en “dos suecas”).

En un momento dado me he acercado descuidadamente a la barra a que Juanito me rellenara la pinta de cerveza (como buen hooligan inglés que soy) y la sueca, que estaba sentada en una banqueta todavía chismorreando en sueco con su amiga, baja el volumen de la voz. No te jode, no sea que vaya a entenderle algo de esos sonidos guturales (es que hablan como las palomas cuando lloran, coño). Aunque a decir verdad, después de tantos años viendo a todas horas “El séptimo sello” y otras películas de Bergman en versión original con subtítulos en arameo, me ha parecido entenderle, en una de las frases pilladas al vuelo, que le decía: “Nena, han picado; el águila está en el nido”. O algo así, pero no me hagáis mucho caso. Aunque realmente el Alfredo Landa que todos llevamos dentro ha preferido entender: “Nos los vamos a follar crudos, mari”. No sé, no sé… sonaba a algo así.

No acabo de escribir la frase de arriba en el teclado de mi hermana, cuando recibo en el móvil la llamada del Ángel Ario: “¿Te has enterado ya? Sí ¿no? Pues ya sabes: espabila, coño”. Si descontextualizamos esta frase puede resultar hasta hiriente; pero si tenemos en cuenta que se pronuncia en el marco general de una campaña orquestada para romper mi incomprensible bloqueo a este respecto, pues ya se entiende mejor. Sin ir más lejos, esta mañana no he podido reprimir una sonora carcajada cuando, al prepararme para ir a trabajar, he ido a abrir de una de las neveras de casa y me he encontrado cinco imanes de esos que se pegan en las puertas de los frigoríficos que llevan adheridos un taco de post.it para dejar recados y listas de la compra, con una letra enorme escrita en cada uno de ellos, cuyo mensaje leído de un tirón venía a decir algo así como: “F O L L A”. Decidme: ¿No es para quererlos?

Bueno, me largo que ya son las 22:44 h. y Juancho y la rubia terminaban a las 22:00 h. su turno y ya deben estar en casa. Ya os contaré como es la ardua convivencia con dos supermujeres septentrionales. Agur.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, soy un asiduo lector del blog, amigo de Gilito y quería invitaros esta noche a nuestro concierto en Alicante:

CONCIERTO DE JESÚS LARA & D_G EN SALA CONFETTI - ALICANTE
C/ Manuel Antón - Ruta de la madera
Viernes 16 de junio 23.30 h.
Entrada 3 euros
Entrada + CD 5 euros

Nos vemos

Micropene dijo...

¡Oído cocina!
Suena bien, yo me apunto.
Nos vemos allí.

Chiringui (Trepanador) dijo...

F O L L A T E A L A S D O S

aprilia dijo...

yo vi lo de la nevera DOY FE pero no sabía que iba dirigido a ti amigo...por cierto esta mañana la F de FOLLA estba unos veinte centímetros por debajo del resto de las letras ¿algo que debamos contar/confesar amigo?