martes, julio 25, 2006

Benifotrem 2006

El fin de semana pasado también ha sido movidito. El viernes a media mañana Cripema me pone los dientes largos hablándome de la buena pinta que tiene el F.I.B. de este año. Así que se me cruza el cable y esa misma tarde me voy para allá con Juancho (cuya primera escala en su aventura como trotamundos era precisamente Benicàssim, donde había quedado para despedirse de otros buenos amigos).

A mí no me interesa especialmente la música que suena en ese festival, y ni siquiera tenía entrada, pero he estado otros años allí y sólo por la que se lía en el pueblo ya vale la pena vivirlo. Imaginad un modesto pueblo costero castellonense literalmente invadido por decenas de miles de jóvenes con unas enormes ganas de juerga y procedentes de todos los rincones del planeta (un 40% de asistentes son foráneos, según estimaciones de la organización). Pues se arma un fiestón de dos mil pares de cojones, y como a mí me gusta más una fiesta que a un tonto un lápiz, pues me planté allí con lo puesto, sin entrada, sin lugar donde dormir y con cuatro duros mal contados. (Hablando de fiestas, ya estoy moviendo mis hilos, es decir: ya le he dicho a mi hermano que se dedica al mundo de la noche que me consiga entradas para el Nightology Boat Party que tendrá lugar el viernes y sábado próximos en el barco de J&B que atracará esta semana en el puerto de Alicante. A ver si hay suerte porque la cosa tiene muy buena pinta, aunque ya me ha advertido que la cosa está muy jodida porque hay hostias por conseguir entradas para esas fiestas. Pero yo no pierdo la esperanza).

Uno de los que venían a despedirse de Juancho había conseguido sólo dos entradas para el sábado porque estaban agotadas desde hacía tiempo y por lo visto en la reventa se estaban aprovechando de esa circunstancia. A mí me la sudaba entrar al recinto donde tienen lugar los conciertos porque, aunque la verdad es que allí dentro es donde está el mogollón y se cuece lo bueno, en el pueblo hay cachondeo a todas horas, y más este año que eran varios miles de personas las que se habían quedado sin tique de acceso. La cuestión es que tras ir llegando todos al punto de reunión convenido empezamos la juerga. ¡Y vaya juerga!. Este tipo de saraos me reconcilian un poco con el ser humano, porque me parece casi sobrenatural el ambiente de buen rollo que se crea allí entre peña de tan distinta ralea, procedencia y condición. Y no se me escapa que buena parte de esto se debe al poderoso influjo empatizante de ciertas sustancias ilegítimas; pero la "felicidad" (aunque ésta sea pasajera, artificial e inducida químicamente a los mecanismos de nuestro cerebro que regulan las sensaciones placenteras) genera cierto clima de alegre colaboracionismo muy apropiado para estas ocasiones. Todo el mundo tiene muy clarito que está allí para una causa común: correrse la juerga padre. Además, debido al calor sofocante la gente va medio en pelotas por el pueblo llenando los bares, las tiendas, los chiringuitos, con esas pintas tan difíciles de definir pero que ustedes ya se imaginan perfectamente (lo que se ha dado en llamar "fibbers"). Aunque ahora yo no estoy para hablar de pintas porque por allí paseé la versión 7.0 de Micropene; que es el resultado de haberle dado a mi amigo Elöy (que es peluquero) absoluta libertad creativa un día de esos que estaba harto de verme el mismo careto en el espejo. Ahora llevo un pelo que sería un cruce entre el de Billy Idol o Fabio McNamara (por el color) y el de un electroduende (por el corte y la textura). Eso con suerte y recién peinado, porque en la playa o la piscina me asemejo más a Ruiz de Lopera en alguna carroza el Día del Orgullo Gay. Vamos, que voy hecho un cromo. Pero al menos en Benicàssim pasaba relativamente desapercibido.

Al final tras pegarnos un fiestón memorable acabamos durmiendo la mona donde tradicionalmente pernocta el off-off-FIB (que traducido al cristiano seríamos los desharrapados, los costras y los homeless del festival): cobijados bajo el escenario que hay montado en la playa para la fiesta gratuita de despedida que tiene lugar el lunes, día en que se clausura el evento. Y aunque la tarima es bastante grande, conforme va picando más el sol en lo alto, aquello se va llenando y llenando de zombies desnortados y sudorosos en busca de su pedacito de sombra fresca. Al final acabamos hacinados todos contra todos, transpirando como fuentes a causa del sofoco del efecto sauna y por el laborioso proceso corporal de la eliminación de miasmas y toxinas excedentes de la noche anterior. Todo ello amenizado por los taconeos que los típicos "cachondos" de turno tienen a bien dedicarnos cuando nos sobrepasan por encima del tinglado.

Volviéndome de allí la mañana del sábado recibo la llamada de la supermujer de mis antiguos desvelos, que tiene una preciosa casa en primera línea de playa del pueblo, porque aunque la relación con ella se ha enfriado un poco, nada más llegar le envié un mensaje informando de mi presencia allí por si quería quedar a tomar una copa; pero resulta que por precaución no se había llevado encima el móvil (el buen rollo reinante no es óbice para el altísimo índice de robos y otros abusos que se cometen en los días del festival) y no lo había podido leer hasta que volvió a casa, ya de día. Como yo ya estaba llegando a Alicante lo tuvimos que posponer para otra ocasión.

Yo me volví el sábado pero Juancho & Company se quedaron hasta el domingo, por lo que será él quien cuente aquí cómo siguió la cosa y lo que dio de sí, que me consta que fue muchísimo. [Por si no os habéis fijado en la columna de la derecha, Gilito, en su papel de Master del Universo, ha habilitado a Juancho como "contributor" del blog, para que éste, siempre que disponga de tiempo y de una conexión a la red, nos vaya informando de sus peripecias por el mundo. Así que les recomiendo que estén atentos a su pantalla amiga porque Juancho tiene una gracia especial para contar las cosas que le pasan (que no son pocas), y ya creó escuela con sus célebres "Crónicas Cannábicas", con las que nos mantenía puntualmente informados de sus aventuras el año que vivió en Ecuador].

5 comentarios:

Cripema dijo...

MIcro, tienes un morro que te lo pisas. Seré yo la que te puso los dientes largos...como si a ti te hiciera falta alguien para que se te caliente el bocao!
No, si al final la culpa sera meva.... :p

Micropene dijo...

¿Ah, no? ¿Y quién me ha amenazado con romperme las piernas si no consigo las malditas entradas para la fiesta del barco?

Mr.Celofan dijo...

Micropene, usted ya no tiene edad para esas cosas, haga el favor de sentar la cabeza y buscarse un/a chic@ decente, o simplemente un/a chic@.

Gilito dijo...

Estoy con Mr. Celofan.

Cripema dijo...

Micro....La fiesta en el barco Nightology es este viernes y ya estamos a miércoles y no me has dicho nada......yo no digo nada más....pero luego atente a las consecuencias.... :D