lunes, agosto 07, 2006

El camino del exceso



Domingo 6 de Agosto de 2006. Exterior. Día. ¡Y qué exterior! ¡Y qué día!

En unas dunas en medio de la nada, a las 12 del mediodía, con el sol en su cenit castigando los cogotes pecadores de Juancho (que a los 11 días de partir tuvo que interrumpir su vuelta al mundo por razones de fuerza mayor) y un servidor, tuvo lugar la siguiente conversación esperpéntica (únicamente posible gracias a la intervención de la bendita telefonía móvil, tan providencial para estas emergencias):

- ¿V?
- Micropene, ¿qué pasa?
- Verás, no quisiera molestarte, pero necesito que nos eches un cable ¿Puedes venir a recogernos?
- ¿Qué pasa?¿Dónde estás?
- Pues no lo sé muy bien. Estoy un poco confuso. Estamos Juanito y yo en unas dunas. A la derecha hay dunas, a la izquierda hay dunas, delante de nosotros hay dunas; y detrás, muy a lo lejos, está el mar.
- Muy bien. No te preocupes que con esas indicaciones en un minuto estoy allí… ¿Estás tonto? Como no me des más detalles lo llevas claro. ¿Qué hacéis ahí? Bueno mejor no me lo cuentes…

Moraleja: No conviene escuchar los cantos de sirenas, y mucho menos si éstas te las encuentras varadas a las 9 de la mañana en un afterhours muy poco recomendable de la capital alicantina.

Al final la cosa terminó bien y llegamos de una pieza a casa.

Santa V, te debemos una misa... o una cena. No, una cena no; mejor una comida, o un almuerzo, que las cenas últimamente acaban tarde y mal… muy tarde y muy mal.

2 comentarios:

Mr.Celofan dijo...

¿ No te falta ningún órgano ?

Anónimo dijo...

dunas dunas dunas dunas mar sol en cogote y chiringo... pues que quieres que te diga, suena de puta madre para perderse!

una niña.