miércoles, septiembre 13, 2006

Gambito de rey

Esta mañana me ha ocurrido una cosa que me ha desconcertado un poco, la verdad. Y es que, después de casi tres semanas de silencio, me ha vuelto a llamar la “supermujer” que comenté en algún post anterior. Nuestra “relación” se vio súbitamente truncada el pasado jueves 24 de Agosto en una velada de la que guardo un recuerdo bastante desagradable, y tras la cual, durante el largo –pero frío- abrazo que sirvió de despedida, ambos tuvimos la contundente certeza de que no volveríamos a vernos más. Y así fue... hasta esta mañana.

A veces la vida es así de extraña. Dos días antes de aquello, el martes 22, esta misma persona propició (juntó a otras muy queridas) uno de los cumpleaños más felices que éste que suscribe pueda recordar; y me hizo un precioso regalo que no olvidaré mientras viva. Y tan sólo 48 horas después nos metíamos cada uno en su coche, rumbo a nuestros respectivos hogares sin la más mínima intención de volver a encontrarnos.

Absolutamente todos mis problemas en el campo de las relaciones con el otro sexo vienen de esa actitud mía que ya comenté en el post aquél en el que hablaba de mi habilidad para la apnea en mierda. Resumiendo venía a decir que, para bien o para mal, uno ha llegado a una edad en la que ya le es prácticamente imposible cambiar ciertos rasgos sustanciales de su carácter y ya no está de humor para bailarle el agua a nadie, “supermujeres” incluidas. (Por cierto, aún sigo sin entender qué cojones ven de interesante en mí este tipo de hembras del género humano. En mi entorno se barajan varias teorías, a cual más extravagante).

Aunque ya en aquella tensa comida de la apnea dejé muy clarita mi postura ante cómo entienden cierto tipo de mujeres (las generalizaciones son muy injustas) que hay que abordar el acercamiento intersexual (lo que se conoce como “la seducción”), de nuevo tuve ese infausto día que explicarme, porque las cosas estaban tomando un cariz que no me gustaba nada. Para ello utilicé un símil, quizás poco acertado pero sí muy gráfico: El ajedrez.

El ajedrez es un juego que para el que lo domine, aunque sea a un nivel de aficionado, debe ser todo un desafío intelectual y un auténtico goce (del espíritu claro, porque aún no entiendo muy bien que esté considerado como un deporte un juego en el que dos cerebritos se sientan durante horas en torno a un tablero cuadriculado a estrujarse las meninges). Y yo entiendo, y hasta envidio, el placer mental que puede deparar una buena partida, pero como resulta que yo no tengo ni pajolera idea de jugar, pues no lo hago; ni se me pasa por la cabeza. No tiene sentido si no has tenido oportunidad al menos de aprender unas nociones básicas, o como mínimo de saberse las reglas del juego para saber a qué atenerte.

Pues si mañana me viene Kasparova y me desafía a una partida, por muy prometedora que sea la recompensa, rechazaré su invitación porque tengo absolutamente todas las papeletas de perder, y muy probablemente encima pasando un mal rato mientras dure el lance, no dando una a derechas y desconcertando a mi adversario, al que le costaría creer que pueda existir alguien tan negado e inútil para lo que él considera pan comido.

Y si encima Kasparova ya cometió la indiscreción de reconocer sentirse muy a gusto jugando porque en todas las partidas que ha disputado previamente ha dominado sobradamente y ha salido victoriosa siempre, pues apaga y vámonos.

Qué manía tienen algunas con la puta “seducción”, con el toma y daca, con dar una de cal y una de arena, con soltar sedal y recogerlo en el momento justo, dar cera y pulir cera... y todas esas chuminadas y pérdidas de tiempo y energía. Lo siento, pero no paso por ahí. Me da igual si me estoy perdiendo algo grande (“Es que todo eso es muy bonito”, me dicen algunas), pero quizás soy una persona excesivamente cerebral para la que un “no” significa exactamente eso: “no”; y nunca puede significar “sí”, por mucho que vaya acompasado de un mohín, una caída de ojos o un arqueo de cejas. Joder, si quieres decir “sí”, di “sí” y punto. El castellano es una lengua muy rica que te permite decir muy aproximadamente, casi exactamente, lo que quieres transmitir. Entonces no puedo llegar a entender qué es lo que tienen de "bonitas" esas crípticas conversaciones telefónicas, plagadas de incómodos silencios (que a lo mejor en ese retorcido código femenino creen estar diciendo mucho, aunque no digan absolutamente nada), en las que se supone que tienes que estar atento a un simple quiebro o inflexión de la voz que podría cambiar radicalmente el significado de lo que se está diciendo literalmente (hay que andar con pies de plomo porque resulta que un “No hace falta que vengas” pronunciado en según que tono, o con según qué cadencia, puede significar justo lo contrario, “Ya estás tardando”). Lo siento pero no juego a eso. No juego al ajedrez. Porque no sé jugar y me da pereza aprender a estas alturas de la película. Y porque no me da la gana, ¡qué cojones!

Además ya venía muy escarmentado de mi “partida” con la “supermujer pirenáica”, otra Gran Maestra del tablero. En aquella ocasión cometí el error de aceptar el reto y no sería sincero si no admitiera que sufrí lo mío viéndomelas con toda una Karpova, y perdiendo miserablemente como estaba cantado. (Por cierto, ahora que he dicho lo de la sinceridad, no sé qué cachondeo se trae la gente con ese ente que responde al nombre de Pocholo porque un día calificó a alguien en un plató de “insincera”. Esa palabra es perfectamente correcta, está en el diccionario y significa exactamente eso: lo contrario de sincero, que no necesariamente implica mentir).

Pues ahora parece que Kasparova no se resiste a echar esa partida, y a juzgar por lo escuchado esta mañana piensa jugar fuerte. Para empezar la apertura no puede ser más arriesgada, con un agresivo gambito de rey; jugada ésta muy apreciada en la época romántica, pues se veía aceptable sacrificar uno o dos peones en la apertura, confiando que en el juego medio estas bajas iniciales serían ampliamente compensadas. Hoy en día sólo un/a loco/a la emplearía en un torneo.

"El sobresalir en ajedrez, querido Watson, es indicio de una mente intrigante". (Arthur Conan Doyle, El fabricante de colores retirado)

10 comentarios:

Saulo dijo...

La pregunta es: ¿de repente te han entrado ganas de jugar?

Cripema dijo...

Ese parrafo central en el que dices que no juegas al ajedrez porque sabes que vas a perder y porque pasarias un mal rato con Kasparova enfrente, me inquieta....

¿Por que no coges el tablero lo mandas a tomar por culo, subes a Kasparova encima de la mesa y le demuestras que hay cosas mas divertidas que jugar al ajedrez??

P.D. Como dice tu jefe (y el mio) "si una tia (por fea o idiota que sea) quiere follarte, va a follarte"
Asi que es mejor que no te comas la cabeza con qué quiere o no quiere. Relajate, disfruta del baile y si aprovechais para echar unas risas, pues mejor que mejor.

Capitán Fórceps dijo...

Lo de los 'nos' que son 'sis' y todas esas patrañas de la seducción, en mi modesta opinión son realizadas para no sentirse putas.

Si les dices 'vamos a follar' y dicen que sí, se sienten cómo zorras. En cambio si dicen lo contrario, hacen el burro 3 horas y luego te follan, ha sido un bello romance.

Una de las cosas que no echo de menos de mi soltería.

Pero bueno, salida conservadora, aguanta los caballos ahí, peones en triángulo y a verlas venir.

Mr.Celofan dijo...

Yo personalmente prefiero las damas.

Cripema tiene toda la razón, pero una cosa es decirlo y otra muy distinta hacerlo.

Si te lanzas seguro que te sorprendes a tí mismo, luego que sea lo que tenga que ser.

Chiringui (Trepanador) dijo...

Mira, esto es el código secreto de las mujeres que alguna vez he comentado, ni caso.

Lo chulo es responder todo con una sonrisilla y decir "es gracioso que tu digas eso jajajaja" Y dejarla pensando si eres muy tonto o muy listo.

Yo nunca he jugado, me niego por sistema.

Chiringui (Trepanador) dijo...

Me gusta la solución Cripema.

Una buena frase de arrancada podría ser:

Al ajedrez me ganarás, pero chingando te arraso.

Gilito dijo...

Date por follao.

Pero espera a se te pase el Zortex es o como se llame!!!!

J-vol dijo...

Demasiada literatura de barbaras cartlans y culebrones en lo que hay...Venga,... al pan, pan y al vino vino

Prospero dijo...

Tal vez el interés de estas superfámulas venga precisamente de tus reticencias a entrar en su juego, y más, si están acostumbradas a que todos quieran jugar con ellas.

Cuidate lo del Zortex, que si no....

Saludos

prometo no hacer nunca el marichalar dijo...

Hola tete!!! estoy de acuerdo contigo en todo, comprade...pero de vez en cuando echarse una partidita....y encima con una supermujer....ponte un condon de criptonita...y problema solucionao.

PD como dice gilito...date por follao!!! que aproveche!!!