viernes, noviembre 24, 2006

La "vernissage" (by micropene & cripema)

Sé que los que leéis esto de vez en cuando pensaréis que soy un exagerado y que siempre estoy con lo mismo: que si la madre de todos los desmadres, que si el acabose, que si el desiderátum... pero en esta ocasión pongo a Cripema por testigo de que si la fiesta en la que acabamos de estar no ha sido una de las más absurdas que haya pisado, que me desmienta ahora mismo con uno de sus afilados comentarios.

Vernissage es una palabra francesa que significa literalmente “barnizado”, pero que se usa también para referirse a inauguraciones de exposiciones, de acontecimientos, etc... Vendría a ser lo que los anglosajones denominan cocktail, y en castizo “sarao”.

Y una gran vernissage es lo que había organizado esta noche en Alicante una de las compañías aéreas más influyentes de este país.

No sé si transgredo algún precepto “bloguero” respecto a la conservación del anonimato, si desvelo que Cripema y yo trabajamos para una multinacional del transporte y la logística internacional; concretamente en su delegación de Alicante. Pero lo gracioso es que ninguno de los dos se dedica al departamento aéreo, ergo no estábamos invitados a la vernissage. Pero como nuestro olfato bizarro nos hacía sospechar que la velada prometía sensaciones fuertes, hemos hecho las gestiones oportunas para colarnos en la fiesta. (Me empiezo a sentir culpable, porque si juntara todas las comidas que me he pegado de gorra en mi vida, sin estar invitado o colándome por la puta patilla, creo que podría alimentar algún país de tamaño medio del tercer mundo durante al menos un año).

La cuestión es que para allá que nos hemos ido con nuestro jefe (y sin embargo gran amigo) y mi hermano mayor, que se dedica también a esto pero en la competencia, y él sí que está en el departamento aéreo. (De hecho fue él quien, años ha, me rescató de la formación profesional, donde me reinsertaba en sociedad estudiando un Ciclo Superior de Automoción (dicho en castizo: “estudiaba pá mecánico”), y me consiguió un trabajito en su empresa. No tardaría demasiado en arrepentirse el pobre...).

Decía que nos hemos plantado allí, y todos han insistido en que hasta que estuviéramos diluidos en la multitud procurara mantener la boquita cerrada. Pues bien, no llevaba allí ni diez minutos, mientras tomábamos unas cervezas que se servían en el jardín del restaurante a modo de recepción, que se me acerca un tipo con aspecto de vietnamita y empieza a hablarme en inglés; pero en un inglés raro, como con acento orco. Y yo que le sigo el rollo y me extiende su tarjeta y resulta que el cabrón era el director general en Luxemburgo de la empresa ésta que organizaba el sarao (¿pero de verdad existe Luxemburgo? ¿No era una leyenda urbana?). Y para una pregunta seria que me hace el tipo voy y la cago. Y no es que tratara de desenmascararme, ni mucho menos (con la pasta que se han gastado en la fiesta, no creo que luego se anden rateando por un invitado más o menos), sino que el tipo de verdad quería alternar un poco con sus “colegas” españoles. La cosa es que me ha preguntado que si mi empresa pertenecía a la "no-sé-qué network" y le he dicho muy convencido que no, que en absoluto, que podía estar tranquilo. Y Cripema, que andaba por allí cerca y se ha coscado de todo, se ha acercado descojonada a echarme un capote y rescatarme de las garras del viet-cong, aclarándome entre carcajadas que por supuesto que pertenecemos a la “Hi-tech Network” (¿se escribe así?), como casi todos los allí presentes. Pues bueno, pues vale, pues me alegro...

En otro descuido de mi benefactora, me ha enganchado una tía muy rara y se ha presentado y me ha dicho muy convencida que venía de Barcelona, y le he contestado algo que vendría a decir: “pues muy bien; así me gusta, que te diviertas”, y la he dejado allí plantada con la excusa de ir a pedirme otra cerveza. Y resulta que luego en el discursito que nos han soltado, la tía coge el micro y se presenta como la directora general de este grupo para toda España y Portugal. Jodeeeer, eso es empezar la noche con buen pie.

Poco después nos han pasado al comedor, que era una especie de jaima gigantesca, y de repente ha sonado música arábiga y han salido unas bailarinas haciendo la danza del vientre (?!). La verdad es que las muchachas eran un espectáculo digno de verse... por lo bien que bailaban, me refiero.

Después una improvisada DJ (era una de las camareras que de vez en cuando se iba a pinchar algún espanto) nos ha estado atormentando con un repertorio que costaba dar crédito a los oídos. Mientras, seguía corriendo la comida y la bebida (más lo segundo que lo primero) y algunos elementos empezaban ya a desmelenarse y a dar la nota.

Y de repente llegó ella: la supermujer de la que hablaba no hace demasiado tiempo aquí, que se dedica a lo mismo que nosotros, pero a otros niveles. Así que tras unos saludos cordiales yo me he escabullido discretamente (este taxi ya está ocupado), cosa que no ha podido hacer la pobre Cripema, a la que se llevaba constantemente de la mano de aquí para allá (ya me contarás de qué hablabais tanto, canalla). Más danza del vientre, pero esta vez una bailarina sola, que le daba sopa con ondas a todo el cuerpo de baile anterior. Y resulta que la danzarina del vientre se ha encaprichado de la supermujer de marras y nos ha ofrecido un espectáculo de insinuación homoerótico bastante inquietante, todo ello ante un público que no salía de su estupor (según Cripema, alguien le ha confirmado después que la del vientre serpenteante era lesbiana. Ya me contarás mañana con calma, que con todo el follón no me he enterado muy bien de la copla).

Después de varios saqueos corsarios al cortador de jamón (pobre hombre, las lonchas no llegaban a tocar el plato; y eso que se daba muy buena maña el tío), y tras incontables rondas de cerveza, se ha realizado una rifa (?!) de unos relojes, unas maletas y unos viajes. Casi me alegro de que no me haya tocado nada, porque me imagino la cara de toda la concurrencia viéndome salir a recoger mi inmerecido premio y preguntándose en silencio: “¿Y éste quién cojones es?”.

Había pululando por la fiesta un fotógrafo que por sus maneras parecía hacer apología de una opción sexual muy concreta, y que parecía tener fijación con el tándem Cripema-un servidor. Deberíamos parecerle muy fotogénicos o yo qué sé, pero nos ha hecho más de 15 fotografías (y no exagero) en todas las posturas y con todas las compañías posibles (sólo le ha faltado pedirnos que le hiciéramos el dragón, como en “Starsky y Hutch”).

Y de repente, como grand finale (al menos para nosotros, hasta donde hemos aguantado, porque la fiesta seguía cada vez más animada) han vuelto a salir las bailarinas con nuevo vestuario y tras una nueva coreografía sensual, han empezado a sonar los inconfundibles compases de una marcha mora y las sicalípticas muchachas han corrido a pescar “voluntarios” (sólo les faltaba patalear en su resistencia) entre el público para formar un par de largas “filaes”. A ver cómo os explicaría yo a los que leéis esto desde fuera de la Comunidad Valenciana lo que es una “filà” de moros y cristianos, y lo que sentimos los aborígenes de esta tierra cada vez que escuchamos los temibles primeros compases de cualquier pasodoble arabesco. Creo que no hay palabras humanas para describir esa turbamulta de sentimientos desasosegantes y contradictorios, así que “millor deixem-ho estar”. Pero por favor imaginad a esos representantes internacionales de la firma organizadora, venidos de países exóticos, con los mofletes color nazareno por culpa del morapio, intentando bascular siguiendo el ritmo cimbreante de las huríes. Y éstas que se mezclaban en la “filà” con nativos de aldeas y pedanías no menos exóticas a pesar de su proximidad geográfica y estancadas en la Baja Edad Media, donde este tipo de festejos son sagrados; y los veías tomarse el asunto con esa seriedad que ellos consideran necesaria, con el brazo en cabestrillo y un ducados entre los dedos -a falta del puro preceptivo- y mirando al techo para que no les viéramos aflorar unas lagrimitas al recordar los buenos tiempos pasados en sus fiestas patronales. Inolvidable, podéis creerme; ¿estas cosas sólo pasan aquí? (Y eso que no me quiero cebar con el individuo que le ha arrebatado a la bailarina jefa -la bollera- la espada (sí, he dicho espada) y emocionado se ha puesto a dirigir la “filà”, y elevaba la cimitarra con la mirada perdida por encima de nuestras cabezas, como si desfilara por los callejones adoquinados de su villorrio, saludando a sus vecinos y familiares consanguíneos, que aplaudieran desde los balcones de los entresuelos decorados con banderas rojigualdas. El tipo no cabía en sí de orgullo, y en el súmmum de su delirio casi provoca alguna desgracia personal al restregar el sable repetidas veces por el suelo del local, tratando de hacer saltar esas siempre vistosas chispas, quizás olvidando –obnubilado por el alcohol- que pisaba sobre moqueta). Huelga decir que éste que suscribe, en cuanto ha visto horrorizado que las bailarinas arrastraban con ellas a miembros del público para hacer el ridículo más espantoso, ha tramado rápidamente todo un dispositivo de emergencia que evitara tal posibilidad.

Y por fin, después de algunas rondas y malentendidos más, nos hemos marchado de allí cuando la fiesta parecía que empezaba a animarse ya más de la cuenta, y todos empezábamos a decir más disparates de los deseables. Al despedirnos nos han entregado a cada uno un set de regalos cortesía de la compañía aérea, y ya en el coche íbamos con mi hermano comentando entre carcajadas las anécdotas más destacables de la velada. Seguro que yo me he dejado muchas -como la decoración de la jaima, que daría para todo un post-, pero ahí está Cripema por si quiere añadir algo. Me voy a dormir; y hoy mi lecho es terreno abonado para las pesadillas. Ja baixen!
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ACTUALIZACION BY CRIPEMA

Corroboro que nuestro querido micropene (a partir de ahora "Carpanta" ) fue el primero en llegar al evento; como así nos hizo saber la organizadora del evento al jefe y a mi cuando nada mas recibirnos a la entrada nos saludó con un:

-"vuestro compañero está en la barra tomando una cerveza".

Ella no lo sabe, pero a mi me hubiera bastado con la mitad de la frase, (es decir, "vuestro compañero está") para saber que Micro había llegado, que por supuesto estaba en la barra tomandose una cerveza e incluso hubiera podido afinar más adivinando que se estaba fumando un winston y que probablemente ya había interaccionado con algún interlocutor.

La historia de la überfrau la obviaré por retorcida, rocambolesca e incluso absurda, aunque doy fé que se trata de una supermujer y de que también lo era la bailarina exótica arabesca a la que se ligó. (la heterosexualidad (ambigua, eso sí) de la primigenia überfrau evitó que aquello acabara en un mujer contra mujer en toda regla)

Estoy de acuerdo en que la decoración del local daría para otro post, pero por no alargarme y aburrir sólo diré que el encanto del enclave idilico propio de cuento de hadas del local, con sus arboles centenarios en el jardín, quedaba mermado entre otras cosas por el cartel en neón rosa que indicaba donde estaban los aseos. También resultaba "curiosa" la palmera en cuyo tronco había clavados infinidad de alfileres con los que se sujetan los velos nupciales, recuerdos (supongo) de todas las novias que han celebrado allí sus esponsales. Sin desdeñar tampoco el corazon en neon rojo intermitente que presidia la palmera. Pero ya digo, no me quiero alargar.

Fuí rescatando toda la noche a Micro de las garras de despiadadas trabajadoras de la compañía aerea en cuestión (como curiosidad, decir que se trata de una compañía en la que todo el personal español es femenino) que lo unico que trataban de hacer era su trabajo (es decir, agasajar a los invitados al evento y comentar temas laborales en un ambiente distendido). Claro que Micro de aviones cargueros sabe tanto como de informatica, asi que allí estabamos toda la noche pin y pon con frases del tipo: "cuidado a tus 10", "peligro acecha una de las jefas por la retaguardia".

Lo mejor de la noche, sin duda alguna fueron las danzas del vientre de las simpaticas muchachas. Salió en tres ocaciones el mismo grupo de chicas a deleitarnos con sus bailes aunque los hombres de mi alrededor preguntaban cada vez ¿Estas chicas no son las mismas de antes, verdad? Prueba evidente de que se fijaban en los artisticos movimientos y sentido del ritmo de las bailarinas y no en sus caras....

Pero evidentemente lo mas impactante fue cómo tras la danza, formaron en escuadra al son de una marcha mora ante la mirada atónita del chino - camboyano, de un mexicano rubio con ojos azules y de dos o tres de luxemburgo (que al final se unieron a la misma).... mientras que otro invitado de Monovar que estaba a mi lado gritaba insistentemente :
- Paquito el chocolatero! Paquito el Chocolatero!! Que toquen Paquito el Chocolatero!

Fue entonces cuando Micro me miró y me espetó un : Nos vamos, no?

Y decidimos ambos, hacer la romeria de despedida hasta el parking.

3 comentarios:

J-vol dijo...

Que nivel!! La comida estaba buena?

el necroscopio dijo...

Las cenas de empresa de navidades no llegan a este nivel, por lo menos las nuestras. Por lo menos vosotros habeis tenido un espectáculo gratis...
Un saludo.

malaputa dijo...

Yo quiero trabajar en una compañía como la vuestra para verme metida en berenjanales así y vvir descojonada...
¿Ande tengo que enviar mi curriculum?.