viernes, diciembre 29, 2006

Blog "caótico"

Mi querido camarada Oscar (a.k.a. El Ángel Ario y uno de los goldmembers fundadores de la Mancomunidad del Caos) me dio el otro día la alegre noticia de que ha arrancado un blog, en el que pretende expresar su repulsa a cualquier asunto de actualidad que golpee su conciencia. Oscar es la persona que conozco que más cartas al director ha visto publicadas en distintos periódicos, ya que nunca se queda cruzado de brazos ante las injusticias.

Os puedo garantizar que su apodo se lo ha ganado a pulso, como pueden dar fe todas las personas que hayan tratado con él al menos una vez en su vida.

Ha inaugurado el blog con una denuncia sobre un follón de la industria farmacéutica, que anda algo revuelta porque algún miembro del rebaño se le quiere descarriar y pretende no pagar el impuesto revolucionario cuando trata de curar a sus súbditos, precisamente de esas curiosas enfermedades (y aquí ya especulo yo) que probablemente se hayan creado en el laboratorio de algún Profesor Bacterio; por aquello de la oferta y la demanda, digo.

Por favor échenle un vistazo a http://responsablesdehacerfeliz.blogspot.com/ y si son tan amables dejen sus opiniones al respecto, simples saludos o airadas invectivas contra su autor.

Y aprovecho la ocasión para enviar un cálido saludo a Próspero (miembro honorífico de la caótica Mancomunidad), que me consta que nos lee a veces; y a Paquito (a.k.a. "Más Peligro Que Una Caja de Bombas" y también goldmember fundador) que ha empezado a leernos recientemente, aunque me demostró que se ha puesto al día rápidamente. A este último le rogaría, aunque sé que no hace falta (pero por si acaso), que si se digna a comentar algún día observe la máxima discreción en sus mensajes, que esto lo lee poca gente pero muy selecta, y después todo se sabe. Tú ya me entiendes, compadre… Por cierto, mi jefe te envía recuerdos. (El viernes pasado fue la comida de empresa y por alguna absurda carambola etílica mi jefe (también de Cripema, y sin embargo amigo) acabó acompañándonos por la noche a Melrose Place, donde se celebraba el cumpleaños de nuestro queridísimo camarada Pablito. Con todo lo que eso implica: desparrame del bueno. Y entre todo el follón, alguien -y no miro a nadie- tuvo la buena idea de ofrecerle unas tostaditas untadas con una mantequilla muy especial que preparó uno de los druidas caóticos (el que tiene más peligro que una caja de bombas, para ser exactos) y, en fin, que dos días después aún estaba "flotando", según sus propias palabras).

2 comentarios:

vainilla dijo...

Y llegará al rascacielos algo de esa mantequilla tan simpática?

prospero dijo...

Gracias micro, otro saludo para ti. Y por favor, sigue compartiendo tus magistrales epopeyas con todos nosotros ;)