jueves, diciembre 28, 2006

Viva la gente (peculiar)

Qué personajes más curiosos se encuentra uno por el mundo. Resulta que hace unos días leí en un periódico una reseña sobre un tipo cuyo hobby es coleccionar bolígrafos publicitarios. Afirmaba ser, mientras nadie demuestre lo contrario, la persona de España que más bolis de este tipo poseía, superando las 8.000 piezas en su colección. Pero lo que más me chocó de la noticia es que reconocí al tipo que posaba feliz en la foto, rodeado de algunos de sus amiguitos de plástico. Lo conozco porque tiene un quiosco de prensa en la Rambla de Alicante, donde compro regularmente pues está muy cerca de mi centro de trabajo (igual de cerca que la administración de lotería, sita en la misma Rambla, que vendió el gordo de Navidad; pero el destino no quiso guiar mis pasos allí y hacerme millonario. En fin…).

También coincidimos algunas veces almorzando en la misma bodega. Como esta mañana, que no he desaprovechado la ocasión para comentarle lo de su colección. Qué gusto da escuchar hablar a alguien con auténtica pasión sobre algo; lo que sea. Este señor disfruta realmente con ello, y aunque a los demás nos pueda parecer una auténtica chorrada a él le proporciona incontables alegrías y sorpresas, y ningún disgusto. Además siempre he sentido mucho respeto por las personas que viven con intensidad alguna afición; y a este señor no es que se le haya cruzado un cable y para matar el rato haya juntado cuatro bolis con colorines, sino que lo siente como una verdadera pasión que le ha llevado a reunir la colección más grande del país (y me consta que no lo ha hechos para figurar en los papeles o aparecer en el libro Guinness de los récords, ni por una ambición desmedida o por el orgullo mal entendido de saberse "el que más" en cualquier ámbito; no, porque es una persona muy humilde). Y este respeto va para cualquiera con algo de vida interior, ya sea el que se emociona contemplando su colección de mecheros zippo o de posavasos, al que se estremece al desenpolvar su última adquisición en librerías de viejo, o el que se queda hasta las tantas acabando sus maquetas de la II Guerra Mundial.

Este hombre me comentaba hace un rato emocionado que los tiene todos perfectamente registrados en un minucioso archivo, en el que apunta hasta el más mínimo detalle de cada nueva adquisición. Que cuando le hicieron la entrevista tenía unas 8.000 unidades pero que a raíz de publicarse, la gente ha descubierto su secreta pasión y ahora todo el mundo le regala bolígrafos de propaganda, con lo que ha ampliado en apenas unas semanas su colección en ¡600 unidades más! Por supuesto, yo me he comprometido a incautar todos los que encuentre a mi paso y se los haré llegar puntualmente al quiosco.

Le he preguntado cuál sería "la joya de la corona", y me ha dicho que no puede elegir sólo uno, porque hay -y cito textualmente- "un nutrido grupo de piezas de los que me siento especialmente orgulloso por diversos motivos". Y me ha nombrado algunos, como uno del hotel Waldorf Astoria de Madrid que le regaló hace 50 años una actriz famosa, o uno de un hospital murciano con el que firmaban todas las actas de defunción, o uno que le trajo un amigo de un puticlub de Singapur. Según me ha dicho, cuando sus amigos viajan el único souvenir que les pide es el bolígrafo del hotel, y hace poco un matrimonio amigo de vuelta de Santo Domingo se sorprendió mucho al comprobar que le hizo mucha más ilusión el boli del resort turístico en que se habían hospedado, que la botella de ron añejo que le habían traído. No me digáis que no es uno de esos últimos románticos en vías de extinción. Con decir que me ha asegurado que no importaba que los bolis estuvieran sucios, gastados o rotos, porque tiene su tallercito para repararlos, limpiarlos y recargarlos...

Se admiten donaciones. Gracias.

(Por cierto, nada más regresar a la oficina he realizado entre los compañeros una recolecta de bolígrafos y aprovechando que Cripema está de vacaciones he echado un vistazo a su mesa y (sin rebuscar demasiado, ni abrir cajones) he descubierto que ella es la segunda mayor coleccionista de bolígrafos, no ya de España, sino del mundo. ¿Qué tienes ahí, hija mía? ¿Qué pensabas hacer con todo eso? Ahora entiendo porqué te llaman Diógenes en el barrio).

4 comentarios:

Gilito dijo...

He mirado en mi bote de bolis y he rescatado 6 !!!
Uno de la Harley de Valencia, uno de Mangaroca, otro de NewRock, otro de Hoteles NH, y un par de Muntanyes del Pirineu que escriben en naranja y verde (?)

Te los guardo.

Por cierto yo colecciono robots de juguete, especialmente si son de lata o a cuerda...

vainilla dijo...

Micropene, he encontrado en mi casa un boli conforma de jeringuilla de unos laboratorios médicos. Ya te lo daré. Yo no colecciono nada, pero con todo lo que tengo de Star Wars y de Tintín podría dedicarme.
Feliz Año!

Chiringui (Trepanador) dijo...

Pelis de terror. Tengo un buen surtido, mi ruina.

Ando de culo con lo del corto, pero no me olvido. ¡Felices fiestas!

laceci dijo...

joder que fuerte... Yo tengo unos 300 o 400 de esos de propaganda y ya me parecen demasiados...

Sí, soy bastante friki...

Tendré que registrar mi colección de bolsitas de compresas plegadas.

jajaja