viernes, enero 05, 2007

Sus Satánicas Majestades

Para los que no las conozcan, las fiestas mayores de la ciudad de Alicante, las Hogueras de San Juan, son (y sé que los puristas me van a odiar por decir esto) como las Fallas valencianas pero 3 meses después y 170 kilómetros más al sur. Mi querida hermana (que a veces comenta por aquí como Rishark) pertenece a una de las Hogueras, que aparte de construir el monumento de cartón piedra que se quema la noche más corta del año y de montar la barraca donde desparraman los cinco días de festejos, pues tienen su sede social en un local donde se reúnen a lo largo del año para planificar todo lo concerniente a la fiesta del fuego.

Allí, tradicionalmente todos los años algunos de los padres se visten de Reyes Magos y les entregan regalos a los niños de la Hoguera. Pero, como quiera que los niños de hoy en día son muy espabilados y no tragan con cualquier cosa, acababan reconociendo los rostros familiares de sus majestades apócrifas o a notar "cosas raras" (como cuando el "Rey" Mago estaba encarnado por una mujer y decían que es que su Majestad estaba afónica por el frío de venir en camello para no traumatizar a los niños con transexuadas reinonas magas). Majestades apócrifas e intempestivas, ya que por los compromisos familiares de los distintos padres la auténtica noche de Reyes (o sea, hoy), este acto se adelanta al 4 de enero alegando razones de exceso de trabajo de sus majestades, que tienen la deferencia de adelantarles a estos niños unos regalos (lo gordo se lo darán mañana en casa como a todo hijo de vecino).

La cuestión es que este año Rishark solicitó a tres de sus hermanos (Feiulle Morte, Ginés y un servidor) que encarnaran a los sátrapas orientales. Y por supuesto no le fallamos (la prueba la tienen aquí abajo):

(De izquierda a derecha: Micro-Gaspar, Melchor-Ginés y Feiulle-Baltasar, rodeados de algunos de los locos bajitos con los que tuvieron que lidiar)

¡Menudo cachondeo nos trajimos! Las risas empezaron ya en casa de Ginés (el hermano submarinista profesional del que ya he hablado alguna vez) vistiéndonos. Nada más salir de su casa y todavía dentro de la urbanización ya tuvimos los primeros encuentros con niños, que flipaban en colores al vernos. Lo que nos vino bien para ir rompiendo el hielo, porque puede parecer una tontería pero estás jugando con la ilusión de los niños, y hay que andarse con mucho ojo de no cagarla con algún comentario fuera de lugar o unas risitas a destiempo.

Ya en el coche (imaginad a sus majestades de oriente que han dejado "aparcados" los camellos y viajan en el monovolumen de mi hermana) íbamos saludando a cuanto chiquillo nos "reconocía", y haciendo más coñas (como la de Ginés, quien al no poder abrocharnos los cinturones de seguridad debido al tráfago de capas y adminículos reales, tranquilizó a mi hermana diciendo que en el código de circulación especifica que los seres mitológicos están exentos de su uso). En una de esa bromas mi hermana detectó que nos apestaba el aliento a cerveza (mientras nos vestíamos nos tomamos unas cuantas; como quitavergüenzas) y nos dijo que no era plan de dejar rubios a los críos con nuestras vaharadas etílicas. Así que nos dio un chicle a cada uno. Y, claro, cuando llegamos, el barbilampiño Baltasar no tuvo problema alguno en deshacerse del suyo, pero, ay, Melchor y Gaspar se las vieron putas con esas pobladas barbas (no os podéis ni imaginar lo molestas que son las jodías). De repente escucho a Melchor estallar en carcajadas, y encanado de la risa le dice a mi hermana que se le ha "perdido" el chicle entre la barba. Al descojonarme yo, también se fue mi chicle a parar a mi densa barba pelirroja. Y allí nos tienes en una esquina tapándonos con las capas mientras mi hermana con unas tijeras recuperaba las gomas mascadas de las matas de pelo.

La cuestión es que nos entran al local por una puerta lateral y nos sientan en nuestros "tronos" (en las fotos puede apreciarse la deficiente ambientación), y empezamos a escuchar una impaciente algarabía en el exterior. La persiana metálica del local (que es un bajo) empieza a agitarse violentamente y uno de los organizadores dice: "Abrid los toriles". Y yo que, asustado por el escándalo, me pensaba que tendría que recibir a la chiquillería a puerta gayola, me sorprendí de que entraran educadamente y se sentaran mansamente, casi temerosos, a esperar pacientemente su turno. Está visto que la imagen de los tres Reyes de la tradición cristiana impone muchísimo respeto a los infantes. Y no es para menos: yo más que un mago de oriente parecía un motero de Daytona (con esa barba y melena a lo ZZ-Top), Melchor parecía un home-less neoyorquino y Baltasar un pandillero angelino de South-Central en carnavales. O sea, que más que tres magos de oriente, parecíamos tres marginales de Occidente. Recuerdo que, rompiendo el protocolo, me levanté de mi trono para coger a un niño que estaba atemorizado y se resistía a acercarse, y casi le da un patatús al pobre, cuando vio esa mole de pelo abalanzarse sobre el como un grizzly.
Bromas aparte, fue una experiencia preciosa. Ahora entiendo a los payasos cuando dicen que no hay nada más grande en el mundo que la sonrisa de un niño, y por eso mismo no me importó hacer el payaso ayer un buen rato. Y hablando de niños, aprovecho la ocasión para comunicar que mi querido Melchor me acaba de hacer tío hace apenas unas horitas. Enhorabuena, campeones.



(Micro-Gaspar entregando un regalo a una preciosa niñita, que un rato después fue ilusionada a enseñárselo a Melchor; y éste le suelta: "A ver qué te han traído". A lo que intervine diciéndole a la niña que Melchor está ya muy mayor y chochea y que ese regalito lo había elegido yo personalmente para ella. Por cierto los niños flipaban de que nos supiéramos todos sus nombres, ajenos a que uno de los organizadores nos los soplaba desde atrás).

6 comentarios:

Cripema dijo...

En primer lugar, ya hablaremos sobre lo de les Fogueres de Sant Joan porque hoy tengo prisa ya me subo corriendo a Alcoi a ver a los Reyes Magos de verdad (que todos sabemos que son los que salen el Alcoi), y en segundo lugar, enhorabuena a Melchor por su recien paternidad (con lo mayor que está y mirarlo! engendrando y todo! ;)
Feliz noche de Reyes y que os traigan muchas cosas.

vainilla dijo...

A mí de pequeña me daban mucho miedo los Reyes y no me podían llevar ni a la cabalgata ni a verlos al Corte Inglés. Aún me dan un poco de reparo esos señores disfrazados. Cripema, tienes razón, los de Alcoi son los de verdad, anda guapa pídeles un novio pa mí! A parte de todo un gesto muy entrañable de Micropene y familia. Feliz noche de Reyes a todos!

Chiringui (Trepanador) dijo...

Te juro que uno de mis deseos de toda la vida es hacer de rey mago en una cabalgata.

Chiringui (Trepanador) dijo...

Oye, enviadme una foto para el calendario Chiringui! Si puede ser atrevidilla, mejor.

Meg dijo...

¡¡Ohhhhhhhhhh!! ¡Qué chulo el post! (la de tiempo que no me pasaba a leeros, tengo que teneros más en cuenta).

La verdad es que tiene que ser flipante ver como un niño está delante de tí, que eres un poco su ídolo.

Saulo dijo...

Parecéis una pandilla de entrañables drag-queens navideñas. ¡Lo que nos gusta a los hombres ponernos una peluca!