miércoles, marzo 28, 2007

Calabobos

Hoy ha amanecido un día lloviznoso y gris. A diferencia de ayer que llovió con cierta intensidad, lo de hoy es un chirimiri que, si uno va preparado, resulta hasta agradable porque refresca el ambiente y despeja el smog urbano. Da gusto la claridad con la que uno puede mirar su ciudad después de la lluvia.

Viniendo hacia la galera me he encontrado en el puerto con Paco, un viejo lobo del sector marítimo, y caminando juntos bajo el calabobos hemos estado comentado esto mismo. Pero a diferencia del inevitable comentario omnipresente en este tipo de conversaciones, ya sabéis, el consabido "esto es muy bueno para el campo"; este hombre de mar me ha regalado una perla de concepto, muy, muy gráfico.

A mi observación de que hoy era un día ideal para, en vez de ir a trabajar, quedarse en casa tomando alguna bebida caliente y con la mirada perdida en el horizonte a través de un ventanal; él me ha dicho: "sí, hoy es lo que yo llamo un día para 'alfombra y teta' ". ¡Genial! Me lo apunto...

viernes, marzo 23, 2007

Clorofilia


El sábado pasado llevé a mi madre a un vivero, a que se abasteciera de plantas para devolverle a los maceteros de su terraza ese esplendor que ya empezaba a marchitarse. Nos acompañó mi buena amiga, para proveerse también de nuevas especies para su jardín.
Allí sufrí un violento flechazo y caí perdidamente enamorado de Hortensia. De entre todas las flores hermosas que había expuestas allí, no podía quitar la vista de sus preciosos pétalos azules, que no dejaban de mirarme con esa ternura vegetal que delataba sus raíces niponas. Y por sólo 7,50 petroeuros pensaba llevármela a casa, con la excusa de darle algo de color a mi lúgubre mazmorra de Melrose, pero con la aviesa intención real de poder continuar en privado nuestro secreto romance clorofílico.

Pero los consejos bienintencionados de la mujer que me trajo al mundo y de la que por ahora me retiene en él, informándome de que se trata de una planta con una esperanza de vida muy fugaz, que en apenas dos semanas se mustia y muere, me hicieron desistir de la idea, pues no podría soportar perderla tan pronto. Y con el corazón partido abandoné el lugar, no sin antes echarle un último vistazo a mi amada. Y entonces fue cuando lo vi a él, y sentí una punzada de celos tan intensa que me hizo trastabillar y casi doy con mis huesos sobre un lecho de petunias. Allí colgado justo enfrente de ella, había una especie de helecho rastafari muy bien plantado, que no le quitaba ojo a mi pequeña. No pude evitar interponerme raudo entre los dos, con la excusa de leer el cartelito descriptivo de mi amigo: "Cactus gigante". Estaba perdido, seguro que un arbusto de orígenes japoneses encontraba mucho más exótica y atractiva a una planta de ancestros mejicanos que a un vulgar humano ibérico. Tenía que actuar rápidamente, y se me ocurrió pintarle al tiesto marrón de mi rival unos ojos, una nariz y una boca de la que pendiera un enorme porro jamaicano para completar el efecto estético de las "rastas" y, de paso, avisar a mi amada de que aquel tipo no era trigo limpio. Pero no encontré un rotulador a mano, y tuve que abandonar el lugar completamente abatido por el desamor.

Aquella noche sufrí terribles pesadillas botánicas, y estoy empezando a desarrollar una aguda cactofobia.

jueves, marzo 22, 2007

¡¡¡Felicidades, amiga!!!

Nuestra queridísima Cripema cumple hoy una añito más de vida.

¡¡¡Felicidades, amiga!!! ¡¡Esta noche fiestaaaa!!

¡Págate algo, rata!

miércoles, marzo 21, 2007

¡Votadme, malditos!

Comentaba aquí el otro día, que le estoy cogiendo el gustillo a eso de alternar con las altas esferas. Y la verdad es que no me queda otra que relajarme y tratar de disfrutar en semejantes ambientes, ya que mi buena amiga, debido a sus quehaceres profesionales, está invitada constantemente a saraos de postín; y, por extensión, un humilde servidor asiste como su acompañante.

Y anoche fue así nuevamente, pues tuvimos que acudir a la gala de entrega de unos premios turísticos que, debido a la proximidad de las elecciones, se ha sacado de la manga el ayuntamiento de esta ciudad, a mayor gloria del autobombo y la megalomanía de nuestro Alcalde Quimby carpetovetónico. Que, por cierto, cada vez está más hermoso, el tío; como en su casa estén todos tan bien alimentados, para el libro de familia les habrán tenido que hacer una fotografía aérea (y me permito hacer esta broma cruel desde mi estatus de ex-obeso traidor; aunque realmente debería decir "obeso anónimo", como los homónimos del drinking, que no se consideran ex-alcohólicos, sino alcohólicos -a secas- por el resto de sus vidas; enfermos en tratamiento perenne que tienen muy presente que la tentación y la recaída acechará siempre a la vuelta de la esquina).

El acto tuvo lugar en un marco idóneo: el Castillo de Santa Bárbara de NeoTokyo (que es lo que acabará pareciendo este pueblo si se cumplen todos los faraónicos proyectos con los que nos atemorizaron los "políticonstructores" a los pobres mortales allí presentes, mediante el vídeo promocional que emitieron a modo de entremés, justo antes de cenar; y entiéndase "entremés" conforme a su 2ª acepción en el diccionario de la R.A.E.*. Como curiosidad comentar que el spot consistorial concluía con un final abierto, bastante intrigante: una niñita virtual se acerca caminando tiernamente hasta la orilla de una playa también virtual (¿el Postigu3D?) y agarrando por la espuma el borde de una ola que se acercaba a sus piececitos, la alza y con un movimiento brusco sacude con fuerza todo el mar como si éste fuera un gigantesco edredón azul, que queda suspendido por un momento, separado del fondo marino, hasta que vuelve a caer rompiendo en una explosión de agua salada que acaba metamorfoseándose en un horrendo logotipo institucional, subrayado por un no menos horrísono eslogan. Y este extraño final para mi entendimiento sólo admite dos lecturas, y ambas coinciden en que el estudio de animación le ha debido colar una ingeniosa butifarra envenenada al Excelentísimo:

1.- La niña sería una Jueza Garzón en ciernes, que ha de llegar a modo de supermagistrada mediática y vedette a interrumpir las futuras TecnOlimpiadas de NeoTokyo 2025, tirando de la manta de todo este sindiós urbanístico de la Marbella levantina; la Isla Tortuga mediterránea.

O 2.- De tanto socavar el quebradizo subsuelo calizo y permeable sobre el que se aposenta nuestra querida Lucentum, en pos de construir bajo tierra al precio que sea (como no se pudo hacer un metro, por lo inviable de construir un tren subterráneo en una ciudad a ras del mar, pues han soterrado gran parte del recorrido del tranvía) la Pacha Mama (astutamente alegorizada en la niñita poligonal) se rebelará, harta de ser vejada, y nos enviará un mortífero cataclismo en forma de tsunami vengador, que borrará del mapa todas esas construcciones mastodónticas erigidas sin tino sobre su delicada piel, y sin las cuales -pretenden convencernos- no tenemos futuro como ciudad turística y de servicios).

Decía, que me enrollo demasiado, que el marco fue perfecto porque el banquete tuvo lugar en el salón Felipe II del mentado castillo; que fue construido por los moros durante su estancia por estas tierras; conquistado por Alfonso X el Sabio un 4 de Diciembre, de ahí que lleve el nombre de la mártir católica (ver santoral); y tres siglos después remodelado por el segundo de los felipitos coronados; que en vez de irse a Ikea a por unas lamparitas chachipirulis, se hizo una obra monumental, como procede en estos próceres. Y como de actuales próceres estaba lleno el acto que nos ocupa, pues qué mejor que ese salón para correrse una buena francachela a cargo de los contribuyentes del reino.

Después de ser presentado durante la recepción a toda una legión de prebostes del mundo de la empresa, del periodismo y de la política (con concejales, consellers y hasta con un diputado, estuve departiendo alegremente), nos sentamos a la mesa a degustar la cena, que, a decir verdad, fue exquisita. Regada con excelentes vinos (en concreto un blanco delicioso que me impactó bastante) y ambientada por la delicada música de un combo de jazz en directo. Por cierto, no sé a qué santo, nos recibió a la entrada del castillo una panda de zancudos, tragafuegos y malabaristas, ataviados todos ellos con ropas y pelucas dieciochescas (?!), que ponían en serio riesgo la integridad física de los que se ganan la vida jugando con fuego.

Y tras la entrega de premios llegó una actuación que a primera vista me pareció totalmente fuera de lugar, pero que después resultó tener su "puntito". Nada menos que el show del humorista Jordi LP (?!). Aún recuerdo que hace años, cuando lo observaba disparatar en Tele Circo, era tal mi grado de vergüenza ajena y asco-pena que era incapaz de mirar directamente a la pantalla y tenía que verlo como veía de pequeño las películas de terror: tapándome la cara a medias con un cojín o cubriéndome los ojos con la mano, mirando a través de los dedos entreabiertos. Pero como allí no tenía un cojín a mano, pues me armé de valor y afronté su intervención con cierto recelo inicial. Pero a los dos minutos de actuación ya me tenía ganado, por la simple razón de que demostró tener cojones dando tanta caña a la clase política que lo había contratado. Entre autoparodias a sus raíces catalanas y chistes de sal gruesa, muy gruesa en algunos casos (mis favoritos, para qué negarlo), repartió bastante estopa a la broma, a la broma, ante las heladas sonrisas de quirófano del politiqueo presente. Y haciendo un hincapié socarrón en asuntos de la actualidad local, lo que me llevo a pensar que estaba ante un gran profesional, que se documenta profusamente antes de cada actuación, o que de veras los conocía de primera mano (¿alguien sabe si veranea por el reino de Valencia este bufón?). Además, demostró tener muchas tablas cuando a su petición de un médico en la sala, pues en la mesa contigua a la nuestra un señor sufrió una lipotimia acompañada de vómitos semiinconscientes sobre el mantel, y la gente respondió con carcajadas (lo que prueba que el público, una vez entregado, ya se ríe con cualquier cosa), pero supo capear la situación con bastante garbo (quizás no estaba improvisando y era una artimaña preparada de antemano para estos casos). Lo único que no le perdonaré nunca es que no contara ningún chiste de náufragos.

En fin, que me asusta un poco lo fácil que se acostumbra uno a la buena vida, y me sorprendí a mí mismo maldiciendo a los electores por no tener mi propio coche blindado con chófer y lunas tintadas, cuando la veintena de vehículos oficiales abandonaba presto el lugar, desde sus estacionamientos privilegiados; mientras mi buena amiga y yo teníamos que caminar 100 malditos metros con un frío siberiano, hasta nuestro humilde turismo de tristes proletarios honrados.

Así que ya sabéis: en los próximos comicios votadme, que quiero un coche blindado, y escoltas, y chalecos antibalas, para que me sienten tan bien bajo el traje como a Garzón; o maldeciré vuestra prole hasta el séptimo hijo de vuestro séptimo hijo.

¿Dónde hay que presentarse para estas cosas? ¿Hay que tener algún programa? ¿O proyectos? ¿O alguna idea de algo? ¿Verdad que no? A las pruebas me remito...

Lo digo porque me parece que se acercan elecciones.

*entremés. 2. m. Pieza dramática jocosa y de un solo acto, que solía representarse entre una y otra jornada de la comedia […].

martes, marzo 20, 2007

Mujer, Directrices para ser feliz

Ha caido en mis manos un documento que ha cambiado mi vida. Por fin he visto la luz. Por fin he encontrado las directrices de mi camino tan perdido...
¡Aleluya!
Pasen, pasen y lean...no se arrepentirán....

PD para esposas: Ya sabeis, si vuestro marido os pide practicas sexuales inusuales, vosotras acceder.....






viernes, marzo 16, 2007

El Sindicato del Rímel

Estoy desesperado. Me busca el Sindicato del Rímel para darme caza. Es una asociación de malhechoras, despiadada y cruel como ninguna. Las temibles triadas chinas, las míticas Cosa Nostra siciliana y camorra napolitana, o la inflexible yakuza japonesa, son la familia Flanders al lado de semejante caterva de arpías apetecibles.

Y además, o me estoy volviendo paranoide o es que están por todas partes: en el gimnasio, en los centros comerciales, por la calle… estoy rodeado, ¡socorro!

Y no muestran compasión por un hombre casado y con familia, como podría llegar a ser yo. Me apuntan con sus armas de seducción + IVA desde sus silos de misiles de puntillas y encaje; me lanzan veladas amenazas con sus miraditas aviesas, tras los cristales ahumados de sus enormes gafas de sol; y me telegrafían horrendos ultimátums en un perfecto morse con el taconeo de sus carísimos "manolos". Y no les tiembla el pulso a la hora de emplear armamento bacteriológico y químico, gaseándome a su paso con esos perfumes embriagadores tan intensos que ni un traje N.B.Q. podría evitar que te alcancen la pituitaria.

Y al parecer se trata de un complot internacional en toda regla, porque he detectado agentes extranjeras infiltradas en la operación de acoso y derribo. No hace mucho, me pude escabullir por los pelos de una emboscada que el "Comando Erasmus" me tenía preparada en un pub del casco antiguo de mi ciudad. Menudo susto pasé, allí rodeado por una unidad de élite de escandinavas, jóvenes, rubias y guapas, armadas hasta los dientes. habernos mamao. Pero aquí estoy, vivito y coleando para poder contarlo desde este zulo secreto que me ha proporcionado la irreductible Resistance, perfectamente equipado con su ducha fría y una alacena repleta de bromuro, y decorado con pósters de Esperanza Aguirre, Camilla Parker Bowles y la Bruja Avería. Tiene hasta una urna con la leyenda "Rómpase en caso de emergencia", en la que han sustituido el extintor por un cortapuros.

Por favor, llamen a la T.I.A., que la policía no es tonta y estará al corriente de todo este complot (huuuummmm, women in uniform, rosquillaaaaassss…), que lo estoy pasando fatal. Cuidado, ahí vienen de nuevo, debo abandonar la transmisión…

(Se está acercando la primavera, ¿verdad?).

jueves, marzo 15, 2007

Despedida (y III. ¡Y menudo III! Pero acabemos con esto de una vez)

De la juerga que siguió, tengo recuerdos confusos y perturbadores de hombres comportándose como animales (buitres, para ser más exactos). Que la suerte que no nos quiso acompañar en el bingo, sí lo hizo a los aseos, donde se cantó alguna que otra línea. Que lo de bailar definitivamente está hecho para el otro sexo y otras etnias. Que en Alcoi da gusto pagarse una gran fiesta (cosa que tampoco es que me pillara de nuevas). Y que prefiero correr un discreto velo sobre lo que no aconteció en ese after-hours tan peculiar, de enigmático nombre (los alcoyanos entenderán). Después del después-de-horas, y con los pies extenuados de tanto “bailar” y caminar puente arriba, puente abajo por la Venecia de l’Alcoià, el grueso de la expedición nos fuimos al hotel a dormir la mona, desoyendo los improperios y amenazas de los miembros más cafres del grupo, que siguieron su inagotable marcha hasta solo Dios sabe qué hora.

Yo compartía habitación con Kelly, primo del Karras y alemán para más señas; pero de estos alemanes que llevan toda la vida aquí y, a pesar de ser rubio y con ojos azules (qué bueno está el tío, mari), es más español que la tortilla de patatas, el tricornio o una capea. De hecho, habla un castellano impecable, sin pizca de acento, mucho más correcto que el que hablamos cualquiera de los otros diez; que sin embargo cuando queremos cabrearlo, solemos hacerle burlas del tipo: “Marrcharrr ya. Kelly no gustarrrr Fingo!”. Que, de hecho, no le gustó nada y pasaba muy mucho de comprobar que los números cantados estuvieran en su cartón, con la mirada perdida, cagándose en la puta entre dientes, por no estar viendo a su amado Barcelona F.C. (éste era uno de los de las carreritas frenéticas en el restaurante, cada vez que escuchaba algarabía en la sala contigua). Entre partida y partida, en los monitores de las mesas del Bingo emitían, sin sonido, unos segundos del partido que a él le debían parecer preciosos, pero que le boicoteábamos constantemente tapándole la pantalla de nuestra mesa con montones de cartones no premiados (o sea, todos). No hay nada como tener buenos amigos.

Ya de vuelta en el hotel, tuvieron que subir varias veces a llamarnos la atención por el escándalo. Y finalmente, a las tantas de la mañana fuimos cayendo dormidos como angelitos guarros.

Por la mañana todos de vuelta a Alicante excepto yo, que tenía dos citas ese domingo en el mismo Alcoi. La primera, pasar por el local que estamos reformando como futura sede social para reunirnos “los muchachos” (y de momento, hasta aquí puedo leer; tarjetita para el público. ¿Verdad, Gilito?). Pero como no tenía el cuerpo como para ponerme a obrar, me fui a traición con Cripema a tomar unas cervezas y charrar (mil disculpas a “los muchachos” por mi deserción).

De allí nos fuimos Cripema, Gilito y servidor a casa de Don Jesús Lara para comer. Pero creo que el sustantivo “casa” no hace justicia a la morada de Don Jesús (yo a la gente que me demuestra que sabe vivir bien, la trato de Vd.). Como buena estrella del rock que es, Don Jesús (y su familia, claro) vive en una mansión impresionante. Y al emplear la palabra “mansión”, inevitablemente lo primero que os habrá venido a la mente es la de los Plaff, la del Kane (Xanadú), la de Drácula o la Cthulhu; pero que va..., ésta es una vivienda ultramoderna e hipertecnificada, obra de no recuerdo qué arquitecto reconocido (al menos entre los presentes). Y sobre todo, preciosa. Es la típica casa que (como ya dijo Gilito en su día, refiriéndose a otra) la ves en una revista de ésas de decoración y piensas con envidia resentida (la sana no existe, que no os engañen): “¿Quién será el cabrón que vivirá ahí?”. Bueno, pues ya conocemos a uno… Yo creo que en toda la historia del rock, sólo la mansión de Jimmy Page (guitarrista de Led Zeppelin) en el Lago Ness, la Graceland de Elvis, o el rancho Nevermore de Estupro Jackson, podrían competir en lujo asiático con la chabola del Jésus.

Allí estaba todo el entorno de la banda (la Compañía de Jesús) con sus respectivas esposas, novias o groupies, y pasamos una velada realmente memorable. Sentados a una mesa al borde de la piscina, salió un día tan espléndido que “El artista antes conocido por Jesús” (a partir de ahora, Don Jesús) tuvo que repartir su nutrida colección de sombreros bizarros para protegernos a todos los comensales del castigo del sol, que brillaba con una furia altamente incompatible con mi metaresaca.
A los mandos de la paella estaba el genial Natxo Lara (hermano prior de la Compañía), que demostró cocinar tan bien como escribe. Nos faltaban sombreros allí para descubrirnos con un afrancesado “Chapeau!” a la altura de su obra. (Por cierto, gracias Natxo por los inmerecidos elogios en tu blog. Si yo fuera Gilito, aquí mismo pondría ahora un enlace hasta allí, pero como soy un analfabeto informático, pues si tienen curiosidad pinchen por favor en “Borraska” en la columna de la derecha y busquen por allí. Ha puesto hasta un foto mía, tomada el día de autos. Nótense los lamentables estragos de la metaresaca. Gracias).

Y así, entre cervecitas frescas (Don Jesús es un incomparable anfitrión y maestro de ceremonias, y no dejó un cabo suelto: hasta las cervezas tenían su cubo con hielo para mantenerlas frescas; cubo que terminó encomendándome su custodia y gestión, vaya usted a saber por qué…), buenos alimentos (hombre, faltaba más, en la casa del Señor (Jesús) y en domingo santificado…) y conversación muy interesante, cuajada de jugosas anécdotas sobre el mundo de la música profesional, pues llegamos a la sobremesa. Decía un escritor francés que los ingleses se habían inventado la sobremesa para poder olvidar lo horrible que era su comida; pero éste no era el caso. Aterrizó en la mesa el temible plis-play alcoyano (para los lectores de fuera de l’Alcoià, decir que es una mortífera mezcla de café licor (alcoyano también, por supuesto) y Coca-cola (ésta ya no sé si también la elaboran allí, en alguna pequeña bodega…); bebida energética donde las haya y perfecto acompañamiento para tertulias vigorosas. Permítanme que, abusando del elemento compositivo (y empleándolo incorrectamente, porque no significa exactamente lo que sugiere a simple vista), bautice el plis-play como “metacafé”; y así todos lo entenderán.

Pues bien, generosamente regada con metacafé discurría la amena tertulia, cuando llegó el momento fatídico de los chistes. Gracias a la providencia, había allí presentes dos titanes del humor (un titán y una titana) que entablaron un magnífico tour de force, que nos hizo reír sobremanera. Aunque el que suscribe, ya alterado por el metacafé, no dejaba de interrumpir el desopilante duelo de titanes con sus humildes aportaciones. Hasta me hicieron contar mi patético hit-parade de humor náufrago…

Pero como no tengo autocontrol con las bebidas espiritosas, empecé a desbaratarme más de la cuenta y Cripema, que me conoce como si me hubiera parido ella, estuvo al quite y con una sutil estratagema de las suyas me cerró el grifo y me recordó que por la noche tenía otra cita en Alicante (yo sé que la mamá lo hace por mi bien). Así que abandoné el lugar eternamente agradecido por la hospitalidad recibida y por el buen rato vivido, y me dirigí a prepararme para el acto que cerraba un fin de semana realmente ajetreado.

Como broche final a tanta hiperactividad, tenía que asistir acompañando a mi buena amiga a una gala por todo lo alto que ofrecía la asociación de hostelería a sus afiliados (que no son pocos en una provincia eminentemente turística como Alicante). Así que me enfundé mis mejores galas (pues si ésas son las mejores…) y disfruté de una velada especial en muy grata compañía. Estoy empezando a cogerle el gusto a esto de alternar con las altas esferas y ya empiezo a moverme como piraña en el agua dulce entre empresarios y políticos, tocando los huevos un poco a unos y a otros. De hecho, pensaba ilustrar el final de este interminable post con una foto de servidor posando con la Consellera de Turismo de ésta nuestra comunidad (que se prestó muy solícita a mi petición de: "Por favor, Consellera, una foto para el "Cansado Tribune"), pero la calidad de la foto no es muy digna, quizás porque mi amiga en el momento de hacerla se vio envuelta en algún rifirrafe entre los escoltas de la Consellera y los míos. Por FIN.

miércoles, marzo 14, 2007

Despedida de soltero (II)


Bueno, lo que sí que me quedó claro de la experiencia Paint ball, es que mis sensores del dolor no están tan atrofiados como yo pensaba. Imaginad esa espalda recién depiladita recibiendo los impactos traicioneros de la munición pintora. Tengo diseminadas por el cuerpo algunas marcas como recuerdo de la experiencia. Y, hablando de marcas, dado que los impactos recibidos desde cierta cercanía dejaban un buen moratón, la consigna de los amigos era tratar de acertarle al futuro marido en el cuello, a poder ser a quemarropa; para que al reencontrarse con su santa, ésta interpretase el cardenal como fruto del chupetón de alguna suripanta, y ya tenemos montado el lío... ¡Hay que ser hijos de puta! De hecho, eso me dio una idea descabellada: montar un puti-club que se llame "Paint Ball", y así cuando los puteros vuelvan a casa con marcas sospechosas no tienen que mentirle a su parienta: "Esto me lo han hecho en el "Paint Ball"", y todo arreglado, ¿no?

La cuestión es que nos emocionamos más de la cuenta, hasta que alguien de casualidad reparó que se nos habían hecho las dos y que teníamos la mesa para comer reservada a las dos y media, pero a 60 kms. de distancia. Así que una llamada retrasando la cita y cagando leches para arriba. ¿Para arriba? Sí, porque de todas las ciudades de la geografía mundial, la empresa que nos organizó la despedida (la intervención de una empresa de este tipo no era necesaria, pero como el dueño es íntimo amigo de uno de los participantes, pues nos la montó de modo desinteresado), tras descartar emplazamientos como Granada, e incluso Ibiza, decidió que el lugar que mejor se adaptaba a nuestras necesidades y presupuesto era allí donde sólo se atreven las águilas: la incomparable Alcoi, el San Francisco de l’Alcoià. Juro que no tuve nada que ver en esa decisión, y que el primer sorprendido fui yo al conocer el dato.

Después de una comida magnífica a un precio irrisorio, al hotel a registrarnos y echar una buena siesta, ya que la mitad de los presentes no habían tenido idea mejor que iniciar los fastos el día anterior; y se liaron, se liaron tanto, que decidieron no dormir y empalmar. Así que se presentaron en el Paint ball sin haberse acostado aún, resultando un blanco fácil para el resto. El propio homenajeado entre ellos; y, claro, recorrer las indomables chicanes del Barranco de La Batalla con metaresaca y bajón apocalíptico no es la mejor de las experiencias, la verdad; y, ya a la entrada de Alcoi, hubo que parar a la altura del Lidl para que el pobre echara la papa entre estertores, pálido y destemplado como pocas veces lo había visto.

Una vez duchados y arreglados (los que tenían arreglo, claro), once mecánicos jóvenes, borrachos, juerguistas y puteros como pocos, empiezan la que pretende ser la juerga de su vida. Y ¿dónde se van?, pues a un bingo, claro. Es de lógica, joder. Y todo porque al pasar por la puerta, mi querido Karras tuvo el pálpito de que nos iba a tocar; aunque lo que realmente nos convenció fue su argumento de que la bebida en esos locales es relativamente barata (ya te sacan la pasta por el otro lado). Así que todos para dentro y, francamente, no creo que nos olviden allí en una temporadita. Nos tuvieron que llamar al orden en varias ocasiones y tuvimos varios enganchones con el camarero y la chica que nos traía los cartones. Al parecer nos caló que no teníamos ni puta idea y que estábamos de coña y trató de liarnos con el cambio en más de una ocasión, pero no se salió con la suya.

Tras unas cuantas partidas en ese ambiente tan rancio y deprimente que se respira en estos locales, decidimos marcharnos. Especialmente tras la observación que les hice de lo absurdo de nuestra "inversión": si éramos once personas y pusimos un fondo común de 10 euros por cabeza (excepto el novio, que, como es preceptivo, no pagaba nada), y el premio máximo que se repartió mientras estuvimos allí fue de 98 euros, de haberlo ganado nosotros no hubiera dado ni para recuperar la apuesta inicial. Pero, en fin, el buen rato que pasamos valió la pena con creces.

Y de ahí a la cena, tras la cual se nos había prometido la presencia de unas drag-queens y de un enano animador, pero que se quedó en los tradicionales strip-teases de toda la vida. Tres para ser exactos, dos femeninos y uno masculino, porque en la misma sala concurríamos tres despedidas de soltero y una de soltera, con todo lo que ello implica: comportamientos aberrantes, interactuación cómplice entre las mesas (especialmente desde las tres con presencia masculina hacia la de mujeres), todas la modalidades de food-fight y lanzamiento de objetos, cánticos incorrectos y berridos animalescos; en resumidas cuentas, la potenciación extrema de los rasgos más ignominiosos del carácter humano a la hora de relacionarse con el otro sexo. Todo ello adereazdo con constantes carreritas frenéticas a otra sala del local, donde se estaba emitiendo el partido Madrid-Barelona en una pantalla gigante de plasma, cada vez que nos llegaban los alaridos de los parroquianos de uno y otro equipo, celebrando alguno de los muchos goles marcados en el encuentro.

Convendría aclarar que la mesa más desquiciada, con diferencia, fue la nuestra, y que de no ser por la aparición providencial de la primera stripper, que, paradójicamente, apaciguó los ánimos, no sé cómo podía haber acabado aquello. Como curiosidad, decir que la mesa de mujeres presenció la actuación de las dos strippers femeninas, que se emplearon a fondo con los 3 novios (uno de ellos vestido de torero, y el nuestro de Vikingo (?!); que parecía Braveheart, el pobre, con media cara blanca después de habérsela estampado repetidas veces contra la tarta de nata, con la saña típica de los que te quieren bien); pero a nosotros se nos privó con unos biombos de la oportunidad de verter quizás algún respetuoso comentario, o alguna somera apreciación sobre las dotes del performer masculino; por supuesto, observaciones todas ellas realizadas desde el talante, y exentas de cualquier atisbo de vituperio o crueldad. Ignoro la razón de esta discriminación positiva, pero quizás habría que buscarla en la negativa del artista a exponer sus habilidades ante una piara de salvajes, borrachos como cubas y crispados como los ultras del derby futbolístico. Casi mejor así…

Viendo que los drag-queens y el enano no iban a aparecer definitivamente; quizás fruto de un malentendido, quizás directamente de un engaño, o –más probable- nuevamente debido a la negativa de los artistas a representar su obra en aquellas condiciones (casi mejor así…), salimos del restaurante en un estado ya muy lamentable a quemar Alcoi. Y lo de "quemar" es casi literal, ya que si la del bingo ya fue absurda, la idea del Karras de llevarse 3 cajas de petardos que algún cliente se dejó olvidadas en su taller, nos pudo costar un disgusto. No se me olvidará nunca nuestra apoteósica llegada al parking del hotel, haciendo estallar unas decenas de "masclets", aprovechando la excelente acústica que ofrece un sótano de hormigón. No me miréis así, joder, que estamos en fallas...

Pero ya seguiré mañana que esto se está alargando demasiado (me había hecho el propósito de no volver a hacer más Sagas Nórdicas, pero está visto que no hay manera).

martes, marzo 13, 2007

Paint ball = pain in the balls?

El pasado fin de semana fue bastante intenso. El viernes por la tarde salí del trabajo aprisa y corriendo porque había quedado en recoger a Gilito en el concesionario Harley, donde había ingresado a su querida Juggernaut para un cambio de sangre. De ahí, aprisa y corriendo también, a depilarme la espalda. ¿Qué pasa? Ya estaba harto de que en las duchas del gimnasio me confundieran con un lobishome y huyera la gente despavorida al grito de "¡¡El looooobooooo, el loooooboooooo!!", como pastores mesetarios. Además, también estaba harto de pagar el "plus aloe vera" cada vez que me hacía un masaje, porque el felpudo que tenía por espalda se chupaba el ungüento a kilos como si fuera una mopa.

Aún no he olvidado la cara que puso la chica cuando me pasa a la sala, se va a por sus cachivaches y cuando vuelve me encuentra en calzoncillos. Me mira muy raro y me dice: "¿Es que te vas a depilar también las piernas?". Yo qué sé… ni que hiciera esto todos los días. Así que me volví a poner los pantalones, humillado, y procedimos al desbrozo. Y estoy empezando a preocuparme por si no tendré los sensores del dolor algo atrofiados, porque no hace mucho me quedé dormido (pero dormido de soñar y todo) mientras la dentista me mataba un nervio (la odontóloga no salía de su asombro, y me despertaba cada dos por tres con un: "Pero, chico, abre la boca, que si te duermes no puedo hacerte nada". De hecho, no pudo hacérmelo y tengo cita para el martes que viene. No sé si llevarme el orinal y el antifaz, porque con ese foco tan deslumbrante no hay quien pegue ojo, coño…); y durante la depilación me quedé transpuesto en un par de ocasiones, mientras la muchacha tiraba con saña de unas bandas adhesivas que iban abriendo irritados cortafuegos en los tupidos bosques de mi lomo.

De allí, corriendo nuevamente, a recoger a una buena amiga para ir de "cena-más-copa" con Gilito y Cripema. Y no cualquier copa, porque en Alicante tenemos el inmenso honor de contar con el campeón de Europa de preparación de gin-tonics; y no es una forma de hablar: al parecer también hay competiciones internacionales de esto y el vigente campeón trabaja para una cadena de pubs de ésta nuestra ciudad. No tuve el honor de que me lo sirviera él personalmente pero era una de sus recetas y tiene subalternos de lujo que no le van a la zaga. Aturdido por mi síndrome de Stendhal ante la carta de gin-tonics (sí, un apartado entero de la carta incluye no menos de doce originales formas de prepararlo, con una detallada descripción del palmarés de cada receta), así que lo resolví diciendo: "Sorpréndeme". Y vaya si lo hizo: un delicioso gin-tonic con un toque de… ¡pepino!

Tras deshacerme en halagos al artista, nos dirigimos al pub Coyote Ugly del puerto de Alicante para asistir al concierto de nuestro querido Jesús Lara y la D-Generación Band. Sé que las condiciones subjetivas en las que se vive una experiencia artística influyen enormemente en la percepción de la misma, y mis "condiciones subjetivas" de aquella noche eran inmejorables; pero a mí me pareció el mejor concierto de Jesús & Co. al que he tenido el placer de asistir. Disfruté como un cabrón. Coño, si hasta bailé… Enorme concierto, compadres. Y además, siempre es un placer reencontrarse con todo el entorno de la banda; con la Compañía de Jesús, que no es que sean jesuitas devotos de San Ignacio de Loyola, sino la buena gente que siempre se desplaza arropando al músico que nos ocupa. Por allí estaba el genial Natxo Lara, hermano prior de la Orden y, como siempre, en muy buena Compañía.

Después de haber sentido en mis carnes a qué sabe el cielo (a pepino), los brebajes preparados con desgana por una camarera caucásica me sabían a poco, y en vez de degustarlos reposadamente, tenía que beberlos con furia para pasar el mal trago. Y a lo tonto a lo tonto… a la furia, a la furia… pues me desbaraté como casi siempre.

El sábado tenía despedida de soltero. Creo que ya comenté por aquí que hace años estudié mecánica en un módulo de formación profesional. Allí hice muy buenas migas (quizás demasiadas para lo que sería saludable para ambas partes implicadas) con algunos de ellos, y todavía conservamos una gran amistad después de tantos años. Pues bien, de aquí a nada uno de ellos se casa y, cómo no, había que celebrarlo a lo grande.

Así que el sábado a las once de la mañana ya estábamos enfundados en unos uniformes muy raros, dispuestos a acribillarnos unos a otros con unas bolas de pintura que parecen inofensivas y muy simpáticas, pero que resulta que salen propulsadas por el aire comprimido a 300 km/h. y pican como pedradas las jodías. Después de que el monitor de Paint-Ball nos diera todas las instrucciones de seguridad; después de firmar un documento eximiendo a la empresa de responsabilidad ante daños sufridos por incumplimiento de las normas; después de las advertencias bienintencionadas de los amigos que ya lo habían probado; etc…, etc… y a pesar de todo ello, pues uno piensa: "no será para tanto…" y ya en la primera escaramuza suelta un: "Dejáos de estrategias chorras y cubridme, chiquilicuatres" y se lanza en plan Rambo a por la puta banderita que había que alcanzar; recibiendo el primer impacto de una paint ball de su vida, y que nunca jamás olvidará. El proyectil me peinó lo alto de la cabeza, justo por encima de lo que cubre la máscara de protección, rozando lo justito el cuero cabelludo para dejarme rabiando de escozor un buen ratito, la muy hija de puta. Estaba claro que debía replantear mi estrategia; cosa que quedó reconfirmada cuando, una vez medio restablecido del disgusto, alcé el brazo (como nos habían indicado que había que hacer cuando se recibe un impacto y quedas eliminado, para retirarse momentáneamente del juego sin ser blanco del ensañamiento de los desalmados), para salir de la trinchera en la que me tendí amargado de dolor, y recibo un nuevo impacto en el dedo, que al quedar entre el arma y la bola sufrió una pequeña herida, con una gota de sangre como advertencia de lo que sólo acababa de empezar.

He de decir que el equipo contrario jugaba con un ventaja nada despreciable, pues contaban con Rafa, alias Dragón (y esto ya debería dar alguna pista sobre el personaje), experto en artes marciales ultraviolentas y ex-boina verde, que ahora se dedica profesionalmente a todo esto, pero en una unidad especial de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, y con bolas de plomo en vez de pintura. Y, claro, mi querido Dragón nos frió a bolazos a todos los aficionados; mis testículos incluidos (de ahí el poco ingenioso título del post).

De la experiencia saco las siguientes conclusiones: que las guerras de verdad deben ser un horror y un acojone (no sé por qué me vino a la cabeza ese comienzo normando de "Salvar al soldado Ryan"), pues si verte venir una lluvia de bolitas de colores, que lo máximo que pueden hacerte es un daño semejante a un buen pellizco y dejarte un morado de su idéntico calibre durante unos días, ya impone bastante; no quiero ni pensar lo que se debe sentir bajo un fuego de mortero, intentando zafarse de francotiradores o corriendo hasta perder el culo para no recibir la infame "Death from above" que los helicópteros estadounidenses repartían a mansalva por las junglas vietnamitas. Un espanto indigno de seres supuestamente pensantes.

Así pues, lo recomiendo encarecidamente como terapia para expulsar los excedentes de testosterona mal canalizada, y de paso comprobar el sin sentido de acribillar a tus semejantes (aunque sólo sea a base de bolitas pellizcadoras). Y eso que el que suscribe, que tanto pontifica y se hace el santo ahora, pero que se fundió más de 500 proyectiles, y Dios sabe cuántas recargas de aire, en apenas dos horas de juego (salimos con un cargador de 200 bolas, y si te quedabas sin munición salías del recinto acotado con tela de rafia a por recargas de 100 bolas más (a razón de 5 euros la broma). Y aquí el animalico tuvo que salir 3 veces a recargar, ansioso por si se le escapaba su presa; y eso sin contar el medio cargador que me prestó un amigo, cuando fuera de mí me fundí el mío recién recargado (insisto: ¡100 proyectiles!) intentando expulsar al cabrón de Javi de la torreta en la que se había parapetado. ¡Qué furia, señor mío! ¡Cuánta adrenalina llegó a correr esa matinal sabatina por mis venas de soldadito dominguero! Ya en pleno paroxismo me escuchaba a mí mismo berrear consignas delirantes como: "¡A mi señal: sangre y fuego!" (ver "Gladiator"), "Hay que morir matando, como los escorpiones" (ver "National Geographic") y tonterías por el estilo. Ahora, eso sí, después de una sesión de esto te quedas suaaaaaave para el resto de la jornada...

Y, como debido a mi incontenible facundia esto se hace muy largo, mañana continuaré, porque en este punto de la historia el fin de semana no había hecho más que comenzar. ¡¡Otra recarga!! ¡¡Más madera, esto es la guerra!!

lunes, marzo 12, 2007

Microsoft Soda, tu refresco favorito...

Desde el blog de Enrique Dans (un blog imprescindible y altamente recomendable para saber qué se cuece en la red) os dejo esta curiosa referncia sobre el refresco etiquetado por Microsoft que se puede encontrar gratuitamente en el Centro de Congresos de Microsoft... Si es que lo ponen a huevo.

Aquí el articulo original de Wired Blogs.

jueves, marzo 08, 2007

Día flébil

Mirad que adjetivo poético más bonito he descubierto en una de mis derivas por el diccionario: flébil. Que según la R.A.E. tiene dos acepciones: 1. Digno de ser llorado. Y 2. Lamentable, triste, lacrimoso.

Hay tantas cosas en este mundo a las que este adjetivo les viene que ni pintado... Empezando por mí mismo.

Cambiando diametralmente de asunto, ¿hay algún psicoanalista en la sala? Es para ver si puede arrojar algo de luz al siguiente misterio: ¿Por qué en mi top-ten particular de los chistes que más gracia me hacen, los 6 primeros puestos los copan historias absurdas (como todos los chistes) que siempre ocurren en una isla desierta, y cuyo leitmotiv básicamente es el sexo entre náufragos? Me refiero a esos 5 ó 6 chistes fijos (la verdad es que mi repertorio es muy limitado), que por muchas veces que los cuente, nunca puedo llegar al desenlace si prorrumpir en carcajadas. Y lo curioso es que todos ellos son chistes horrorosamente malos, y muy viejos, sobre náufragos chingando. No sé, me lo haré mirar…

Y cambiando nuevamente de tema: Bancaja ¿es un banco o una caja?

miércoles, marzo 07, 2007

Zoofilia(ción)

Estoy empezando a creer que en alguna encarnación pretérita debí ser por fuerza un ave, y todavía voy arrastrando las secuelas:
Como ya dije en el post anterior, mareo mucho la perdiz. Hago mucho el ganso y me muevo como un pato. Soy un pavo que por las noches se vuelve buitre. Hablo como una cotorra, pero me repito como un loro. Voy de gallito pero luego soy una gallina y escondo la cabeza como un avestruz. Me deslumbra el brillo como a un cuervo, pero luego paso como el cóndor. Como (ahora) como un periquito, pero cago más que una paloma. Y creo tener la vista de un águila, pero estoy más ciego que un murciélago (ah, no, que éste no es un ave, que es un mamífero).

En resumidas cuentas, ¡menudo pájaro estoy hecho!

lunes, marzo 05, 2007

Highway to hell

Domingo (4 de Marzo). Exterior (¿Un polígono industrial?). Día (16:00 h. aprox.):
Un servidor mareando la perdiz, que es lo que mejor se le da en esta vida. La foto ha sido recortada, aberrando las leyes mínimas del enfoque fotográfico, para preservar la identidad y el buen nombre de la 4ª persona en discordia.

Update by Gilito: Yo no se que pasa con Micropene que es un imán para las situaciones absurdas...

viernes, marzo 02, 2007

Alterne literario

Por una de esas carambolas de mi absurda vida, anoche asistí como acompañante de una buena amiga a la entrega del Premio Azorín de Novela 2007, que convocan la Diputación de Alicante y la Editorial Planeta. El acto, de postín, se celebró en el lujoso salón de un hotel, y al sarao asistió una incómoda combinación de esferas literaria, política y empresarial. Bueno, realmente los que se apreciaba incómodos eran los representantes del mundillo cultural, porque las dos últimas esferas se entienden a las mil maravillas; vamos, que uno no llega ni a distinguirlas…

Por allí andaba gente como Fernando Sánchez Dragó (que cambió sus acostumbrados atuendos de aires orientales por chaqueta y corbata), la escritora alicantina superventas Matilde Asensi (de la que mi amiga es devota), Ángela Becerra, y otros muchos escritores (entre ellos, los diez finalistas) y críticos literarios. Ah, y, como si de un gag de Pot de Plom se tratara, estaba también María Abradelo (ésta estaba porque presentaba el acto; y, por cierto, lo hizo muy bien. Le sobran tablas para no dejarse amedrentar por la concurrencia de tantos gafotas, enterados y pedantes).

Llegamos a nuestra mesa, compartida con un político provincial, varias damas de alto copete, y un personajillo inquietante. Nada más llegar, extrañamente nervioso y muy elegantemente vestido, se presentó uno por uno a todos los comensales con un "encantado de compartir mesa con Vd.". La verdad es que con ese detalle, el tipo se ganó mis simpatías, ya que la educación es un valor muy a la baja actualmente por estos lares. Como buen depredador social que soy, yo no espero a que la gente me proporcione la información, sino que la voy cazando al vuelo; así que una miradita de soslayo a su invitación personal (que ya se encargó él de dejar sobre la mesa con la parte del pliego donde constaban sus datos bien visible), para leer que era el presidente del Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de esta ciudad. Le faltó tiempo para empezar a hablar de sus proyectos profesionales (en concreto de uno que autodefinió como "magnífico"), y a hacer preguntitas desconcertantes, con las que interrumpía constantemente las subtramas privadas que se desligaban aquí y allá de la conversación general. Además, el tipo recibía de bastante mal grado mis envenenadas aportaciones a la pueril cháchara.

Noté cierto resentimiento cuando abordaba el tema de la "lucha de sexos", y eso sumado al vacío en el asiento destinado a su acompañante, hizo volar mi imaginación hacia alguna separación traumática o mal digerida aún. Así que, cuando nos cansamos un poco de escuchar preguntas resentidas sobre por qué en los tranvías de Estambul viajan mujeres y hombres en vagones separados, o sobre qué tipo de hombres tripulan los cruceros exclusivos para solteras; aprovechamos la oportunidad que nos brindó un amigo de mi amiga para ocupar unas plazas vacantes en su mesa, justo al lado de la presidencial, y mucho más cercana al escenario.

Además, otra razón para abandonar la primera mesa fue el mal sabor de boca que me dejó una de mis meteduras de pata marca de la casa: la señora que tenía justo enfrente no dejaba de mirarme, y yo, algo incómodo ya, le pregunté por qué. Me dijo que la disculpara, pero es que le sonaba mi cara muchísimo y sin embargo era incapaz de recordar de qué, y le pidió permiso a mi amiga para seguir mirándome (?!). Y yo, tratándose de una señora mayor, le dije que quizás conocía a mi padre, pero que a mí ella no me sonaba de nada. Noté en su cara que este comentario le cayó como una patada en los huevos, de haberlos tenido (ya se sabe las pocas bromas que se gastan algunas damas con el tema de los años a partir de cierta edad), e intenté arreglarlo, diciendo que no trataba de ser descortés, y que simplemente me había remontado a mi padre, no por un desfase generacional, sino porque yo -a diferencia de él- no tengo ningún mérito por el que ser reconocido. Pero ya lo dicen los letrados: "Excusatio non petita, acusatio manifesta". Así que zanjó el tema con un sencillo: "No sé, pensé que quizás del Club de Regatas…", y yo tuve que masticar el vino para no responder: "Sí, no te jode, de cuando me ves subirme a mi yate todas las mañanas, después de desayunar con algún armador griego".

Una vez instalados en la otra mesa, el ambiente era mucho más distendido. No sé qué milagro obraron para estar fumando, porque quedó bien clarito desde el principio que estaba prohibidísimo en toda la sala, y los fumadores tenían que hacer excursiones periódicas a la terraza para aplacar el vicio. Camelándose a algún camarero, el amigo de mi amiga se había hecho servir, disimulado en un juego de infusión (taza y jarrita), un buen whiskazo con mucho hielo. Me gustó su estilo de empresario forrado pero vividor y canalla. Mi amiga me susurró al oído la advertencia de huir con alguna excusa nada más terminar el acto, porque si éste señor nos enganchaba para su causa (correrse una buena juerga), no apareceríamos por casa hasta el día siguiente y en un estado muy lamentable (lo sabe por experiencias propias). Y así lo hicimos, aunque me supo muy mal rechazar su tentadora invitación de sentarnos en el piano-bar del hotel, pedir un pianista y una botella del mejor whisky y no levantar el culo hasta acabarlo (supongo que se refería al whisky). Desde luego no hay nada más peligroso que un party animal con los bolsillos llenos.

Respecto al premio en sí, no sé, no presté mucha atención… Hablaron mucho de libros aburridos unos señores muy raros y muy redichos; y nos regalaron muchas cosas sobre libros aburridos; y libros aburridos; y plumas para escribir libros aburridísimos. Y hasta un bombín (?!), para leer libros aburridos debajo de un almendro, supongo…