jueves, marzo 15, 2007

Despedida (y III. ¡Y menudo III! Pero acabemos con esto de una vez)

De la juerga que siguió, tengo recuerdos confusos y perturbadores de hombres comportándose como animales (buitres, para ser más exactos). Que la suerte que no nos quiso acompañar en el bingo, sí lo hizo a los aseos, donde se cantó alguna que otra línea. Que lo de bailar definitivamente está hecho para el otro sexo y otras etnias. Que en Alcoi da gusto pagarse una gran fiesta (cosa que tampoco es que me pillara de nuevas). Y que prefiero correr un discreto velo sobre lo que no aconteció en ese after-hours tan peculiar, de enigmático nombre (los alcoyanos entenderán). Después del después-de-horas, y con los pies extenuados de tanto “bailar” y caminar puente arriba, puente abajo por la Venecia de l’Alcoià, el grueso de la expedición nos fuimos al hotel a dormir la mona, desoyendo los improperios y amenazas de los miembros más cafres del grupo, que siguieron su inagotable marcha hasta solo Dios sabe qué hora.

Yo compartía habitación con Kelly, primo del Karras y alemán para más señas; pero de estos alemanes que llevan toda la vida aquí y, a pesar de ser rubio y con ojos azules (qué bueno está el tío, mari), es más español que la tortilla de patatas, el tricornio o una capea. De hecho, habla un castellano impecable, sin pizca de acento, mucho más correcto que el que hablamos cualquiera de los otros diez; que sin embargo cuando queremos cabrearlo, solemos hacerle burlas del tipo: “Marrcharrr ya. Kelly no gustarrrr Fingo!”. Que, de hecho, no le gustó nada y pasaba muy mucho de comprobar que los números cantados estuvieran en su cartón, con la mirada perdida, cagándose en la puta entre dientes, por no estar viendo a su amado Barcelona F.C. (éste era uno de los de las carreritas frenéticas en el restaurante, cada vez que escuchaba algarabía en la sala contigua). Entre partida y partida, en los monitores de las mesas del Bingo emitían, sin sonido, unos segundos del partido que a él le debían parecer preciosos, pero que le boicoteábamos constantemente tapándole la pantalla de nuestra mesa con montones de cartones no premiados (o sea, todos). No hay nada como tener buenos amigos.

Ya de vuelta en el hotel, tuvieron que subir varias veces a llamarnos la atención por el escándalo. Y finalmente, a las tantas de la mañana fuimos cayendo dormidos como angelitos guarros.

Por la mañana todos de vuelta a Alicante excepto yo, que tenía dos citas ese domingo en el mismo Alcoi. La primera, pasar por el local que estamos reformando como futura sede social para reunirnos “los muchachos” (y de momento, hasta aquí puedo leer; tarjetita para el público. ¿Verdad, Gilito?). Pero como no tenía el cuerpo como para ponerme a obrar, me fui a traición con Cripema a tomar unas cervezas y charrar (mil disculpas a “los muchachos” por mi deserción).

De allí nos fuimos Cripema, Gilito y servidor a casa de Don Jesús Lara para comer. Pero creo que el sustantivo “casa” no hace justicia a la morada de Don Jesús (yo a la gente que me demuestra que sabe vivir bien, la trato de Vd.). Como buena estrella del rock que es, Don Jesús (y su familia, claro) vive en una mansión impresionante. Y al emplear la palabra “mansión”, inevitablemente lo primero que os habrá venido a la mente es la de los Plaff, la del Kane (Xanadú), la de Drácula o la Cthulhu; pero que va..., ésta es una vivienda ultramoderna e hipertecnificada, obra de no recuerdo qué arquitecto reconocido (al menos entre los presentes). Y sobre todo, preciosa. Es la típica casa que (como ya dijo Gilito en su día, refiriéndose a otra) la ves en una revista de ésas de decoración y piensas con envidia resentida (la sana no existe, que no os engañen): “¿Quién será el cabrón que vivirá ahí?”. Bueno, pues ya conocemos a uno… Yo creo que en toda la historia del rock, sólo la mansión de Jimmy Page (guitarrista de Led Zeppelin) en el Lago Ness, la Graceland de Elvis, o el rancho Nevermore de Estupro Jackson, podrían competir en lujo asiático con la chabola del Jésus.

Allí estaba todo el entorno de la banda (la Compañía de Jesús) con sus respectivas esposas, novias o groupies, y pasamos una velada realmente memorable. Sentados a una mesa al borde de la piscina, salió un día tan espléndido que “El artista antes conocido por Jesús” (a partir de ahora, Don Jesús) tuvo que repartir su nutrida colección de sombreros bizarros para protegernos a todos los comensales del castigo del sol, que brillaba con una furia altamente incompatible con mi metaresaca.
A los mandos de la paella estaba el genial Natxo Lara (hermano prior de la Compañía), que demostró cocinar tan bien como escribe. Nos faltaban sombreros allí para descubrirnos con un afrancesado “Chapeau!” a la altura de su obra. (Por cierto, gracias Natxo por los inmerecidos elogios en tu blog. Si yo fuera Gilito, aquí mismo pondría ahora un enlace hasta allí, pero como soy un analfabeto informático, pues si tienen curiosidad pinchen por favor en “Borraska” en la columna de la derecha y busquen por allí. Ha puesto hasta un foto mía, tomada el día de autos. Nótense los lamentables estragos de la metaresaca. Gracias).

Y así, entre cervecitas frescas (Don Jesús es un incomparable anfitrión y maestro de ceremonias, y no dejó un cabo suelto: hasta las cervezas tenían su cubo con hielo para mantenerlas frescas; cubo que terminó encomendándome su custodia y gestión, vaya usted a saber por qué…), buenos alimentos (hombre, faltaba más, en la casa del Señor (Jesús) y en domingo santificado…) y conversación muy interesante, cuajada de jugosas anécdotas sobre el mundo de la música profesional, pues llegamos a la sobremesa. Decía un escritor francés que los ingleses se habían inventado la sobremesa para poder olvidar lo horrible que era su comida; pero éste no era el caso. Aterrizó en la mesa el temible plis-play alcoyano (para los lectores de fuera de l’Alcoià, decir que es una mortífera mezcla de café licor (alcoyano también, por supuesto) y Coca-cola (ésta ya no sé si también la elaboran allí, en alguna pequeña bodega…); bebida energética donde las haya y perfecto acompañamiento para tertulias vigorosas. Permítanme que, abusando del elemento compositivo (y empleándolo incorrectamente, porque no significa exactamente lo que sugiere a simple vista), bautice el plis-play como “metacafé”; y así todos lo entenderán.

Pues bien, generosamente regada con metacafé discurría la amena tertulia, cuando llegó el momento fatídico de los chistes. Gracias a la providencia, había allí presentes dos titanes del humor (un titán y una titana) que entablaron un magnífico tour de force, que nos hizo reír sobremanera. Aunque el que suscribe, ya alterado por el metacafé, no dejaba de interrumpir el desopilante duelo de titanes con sus humildes aportaciones. Hasta me hicieron contar mi patético hit-parade de humor náufrago…

Pero como no tengo autocontrol con las bebidas espiritosas, empecé a desbaratarme más de la cuenta y Cripema, que me conoce como si me hubiera parido ella, estuvo al quite y con una sutil estratagema de las suyas me cerró el grifo y me recordó que por la noche tenía otra cita en Alicante (yo sé que la mamá lo hace por mi bien). Así que abandoné el lugar eternamente agradecido por la hospitalidad recibida y por el buen rato vivido, y me dirigí a prepararme para el acto que cerraba un fin de semana realmente ajetreado.

Como broche final a tanta hiperactividad, tenía que asistir acompañando a mi buena amiga a una gala por todo lo alto que ofrecía la asociación de hostelería a sus afiliados (que no son pocos en una provincia eminentemente turística como Alicante). Así que me enfundé mis mejores galas (pues si ésas son las mejores…) y disfruté de una velada especial en muy grata compañía. Estoy empezando a cogerle el gusto a esto de alternar con las altas esferas y ya empiezo a moverme como piraña en el agua dulce entre empresarios y políticos, tocando los huevos un poco a unos y a otros. De hecho, pensaba ilustrar el final de este interminable post con una foto de servidor posando con la Consellera de Turismo de ésta nuestra comunidad (que se prestó muy solícita a mi petición de: "Por favor, Consellera, una foto para el "Cansado Tribune"), pero la calidad de la foto no es muy digna, quizás porque mi amiga en el momento de hacerla se vio envuelta en algún rifirrafe entre los escoltas de la Consellera y los míos. Por FIN.

1 comentario:

Triki dijo...

Cantar líneas en los baños...hasta el bingo lo he cantado yo allí dentro.