martes, abril 17, 2007

¡¡Dadme ya el puto carnet!!

¡¡¡Ya es míaaaa!!! Ya está en mi poder esta preciosidad de la foto. Ahora sólo hay un pequeño pero, que no es otro que el pasado viernes fracasé miserablemente en la prueba de aptitud psicomotriz sobre dos ruedas. Suspendí la prueba de aptitud por un exceso de actitud, y es que este “empuje” mío no me trae más que disgustos. Me explico: el examen práctico era el viernes 13 (ahora que escribo esto me viene a la cabeza un consejo que os quería dar: no paguéis por ver el film Sunshine, por mucho que sea del muy interesante director Danny Boyle; la película no es más que un cruce entre Viernes 13 y Apolo ídem), y la noche del jueves estuvo lloviendo con intensidad en la Murcia ocupada, por lo que el circuito estaba empapado y lleno de charcos. Y como esto es el país de la pandereta y las capeas, pues no tienen prevista esta eventualidad y había un operario por allí con una escoba de palo corto y desmochada, tratando de evacuar a duras penas el agua estancada precisamente en la zona más crítica del recorrido: el final del trayecto con frenada de emergencia.

Así que unos funcionarios ataviados con unas cazadoras muy molonas con unos vistosos estampados reflectantes en la espalda con las siglas D.G.T. (¿o era C.S.I. Orihuela?), nos dieron tres opciones, a saber:

1.- No hacer la prueba, sin perder la convocatoria, por estar el piso húmedo.

2.- Esperarse hasta las 12 h. (esto ocurría sobre las 8 h.) para ver si se secaba un poco el trazado.

ó 3.- Hacer la prueba ya.

Pero a los que eligieran las opciones 2 ó 3 les dejaban muy clarito que la prueba se haría con todas las de la ley (nunca mejor dicho) y que no serían más benevolentes por estar mojado el pavimento.

Y como uno es muy impaciente, y estaba harto ya de escuchar batallitas de terror cada vez que se incorporaba a algún corrillo de nerviosos, pues decidió hacer la maldita prueba cuando antes. Y a la pregunta de su tutor autoescolar de si le importaba ser el primero, responde encasquetándose ese casco de patrullero Mancuso que le ha regalado Gilito (gracias, compadre) y soltando una chulería de las suyas (“Acabemos con esto de una vez”). Y para allá que se va con la cafetera con ruedas que le ha tocado en suerte para practicar, fría como un témpano. Y ya se sabe que el café frío es muy desagradable, y encima aguado, pues más aún. Y se dispone a ser el primero que salga de allí con su titulito oficial CCC en motorista fantasma. Y no ha doblado el tercer palo del slalom, cuando “la moto” le hace “un extraño” y se va contra una de las vallas que encierran el circuito del examen (que, curiosidades de la vida es idéntico al que se hacen las prácticas, pero alejado unos 20 metros y cercado por unas vallas, que sólo se abren para realizar las pruebas oficiales).

Francamente, no puedo culpar ni al suelo húmedo, ni a la moto fría (no permiten calentarlas circulando, únicamente los profesores de las autoescuelas pueden darles un poco de puño para calentar motores antes de la prueba; pero los aspirantes no pueden ni acercarse a ellas), como responsables de mi salida de pista. Tengo muy poca experiencia (sólo había dado 5 clases de 45 minutos y no había conducido una moto en mi vida) y demasiado ímpetu (estas motos están trucadas con el ralentí muy alto para que se pueda hacer el circuito casi completo sin tocar apenas el puño, con mucha suavidad; pero yo no, yo ahí dando acelerones y frenazos como un vulgar bakala en fallas), y claro, así salió la cosa.

Pero es que lo peor fue que los que venían detrás de mí debieron achacar mi patinazo al estado del firme y no a mis ansias e inexperiencia, y salieron muy tensos y como maldiciendo su decisión de hacer la prueba en esas condiciones. Los 7 aspirantes que pude ver en el ratito que me quedé allí observando, cayeron como moscas, uno tras otro. Además resulta un tanto humillante, porque el circuito tiene varias aperturas con un funcionario vial en cada una, para ir desalojando de la pista a los fracasados y que no les hagan perder aún más de su precioso tiempo.

En fin, que digan lo que digan los archivos de la D.G.T., y aunque mi estilo libre (demasiado libre) al manillar no sea muy del agrado de los chupatintas del tráfico; yo ya soy motorista; fantasma, sí, pero motorizado. Lo demás son simples menudencias burocráticas que tendré que solventar cuando mis recién adquiridas libertad y rebeldía de motero salvaje, y el sentir el viento del sur en la cara a lomos de un caballo de acero mítico de Milwaukee esculpido por sabios W.A.S.P.s forjadores de leyendas, me dejen un ratito libre...

Se va entendiendo lo del motorista fanstasma, ¿verdad?

4 comentarios:

Harry dijo...

¿Cómo se te ocurre hacer la prueba con el suelo mojado?!

Bienvenido al club de los suspendidos en la primera prueba, ggg

Jode, pero no conozco a nadie que la haya suspendido dos veces. Practica un poquito y no de acelerones cacho bestia. Para algo le suben el ralentí!

Mondo Gitane dijo...

Neng, eso es una preciosidad?? Pero qué huevos tiene Vd. de subir una foto de esa cafetera con Vd. mismo al lado y ponerlo a la vista de todo el mundo.
Seamos claros: esa amoto es más fea que la manicura del Bunbury. Sin acritud.

Gilito dijo...

Mondo Gitane, es una Harley. No hay nada más que añadir. Si no has subido nunca en una es imposible que lo entiendas.

Krakensoyyo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.