martes, abril 24, 2007

El arte de la derrota

Hoy, de nuevo he fracasado miserablemente en el examen práctico para obtener el permiso para la conducción de motocicletas. Le comentaba a mis seres queridos que anoche, para relajarme, estuve leyendo a Freud, de forma casual y no buscando ningún tipo de consejo o consuelo en su sabiduría, y precisamente me golpeó duro un párrafo que venía a describir cómo la inseguridad de los neuróticos boicotea constantemente los actos mediante los cuales pretenden alcanzar propósitos de cierta relevancia para ellos. Y eso es precisamente lo que me pasa a mí permanentemente, y ahora, con esto del carnet, no iba a ser menos, y al parecer se me ha atragantado sobremanera la prueba de los cojones. Sólo una traición de los nervios, un bajón del temple, explicaría que una persona que no tiene ningún problema evidente de psicomotricidad, a la que no aqueja ningún problema espiritual serio y que ayer mismo se aburrió de hacer ese mismo trazado impecablemente una vez tras otra; hoy, que se jugaba mucho en el lance (y no solamente la dolorosa factura por renovar los derechos de examen; los que me conocen saben los pormenores de toda la chapucera operación (con mis chanchullos y trapicheos habituales), y cómo ésta se ha complicado aún más tras mi lamentable derrota), pues la cague de nuevo por una tontería.

Pero ahora no es momento de lamentarse, sino de reorganizar mi escala de prioridades (como diría el niño mago de las gafotas), y dado que me encuentro inmerso en un período de mi vida que he bautizado como de Simplificación (podría resumirse en que cualquier cosa, persona o situación que me aporte más complicaciones y sinsabores que dichas y prosperidad, queda excluida inmediatamente de mi universo [desgracidamente no me la puedo aplicar a mí mismo, porque si no… ¿o sí que puedo…?]), pues voy a pasar olímpicamente de la burocracia de los humanos y sus estúpidas pruebas de aptitud para ratas amaestradas (juzgadas demasiado severamente por cuatro botarates por oposición. Si la D.G.T. necesita recaudar aún más para sus tejemanejes y emboscadas, conmigo que no cuenten), y rodaré libre y alegalmente (sin carnet, sin seguro, ni I.T.V., ni demás zarandajas terrenales y sin importancia), hasta que me cacen los guardianes de su Ley. Sólo entonces venderé la moto para pagar las multas (si es que no doy con mis huesos en la cárcel), y con lo que sobre (si es que sobra) me pegaré unas buenas vacaciones químicas de mí mismo.

Y todo porque, por desgracia, yo estoy muy lejos de ser un luchador, un superviviente y, ya no digamos, un triunfador o un héroe. Soy más bien todo lo contrario: un gusano derrotista, un chapucero y una mierda pinchá en un palo. Así que aprovecho esta tribuna para poner un anuncio: “Vendo moto” (y no va de coña). A otra cosa, mariposa.

(P.S.: El hecho de que esta mañana -madrugada más bien- en el viaje de ida hacia el deprimente descampado oriolano que sirve de escenario para mis contumaces fracasos, se me saltaran las lágrimas escuchando a Serrat poner música a la Elegía que Miguel Hernández dedicó a la muerte de su querido amigo Ramón Sijé (ambos oriundos de esa tétrica ciudad de la Murcia ocupada), no presagiaba nada bueno para este día que sólo hacía que empezar. Como decía Benicio del Toro en 21 gramos, señalándose con manotazos la cabeza: "¿El infierno? El infierno está aquí").

6 comentarios:

Gilito dijo...

Te he dicho mil millones de veces que no me exageres

Anónimo dijo...

soy aprilia (sigo sin poder entrar como blogger (cada vez me lo poneis más difícil))
Amiguete, sé que no te ayuda en nada lo que te voy a decir pero yo aprobé el práctico del coche a la sexta (si hijo sí...como la cadena de televisión) y sé de que va esa frustración....ánimo....hay que poder con ellos...hazme caso y no me des disgustos.....

Chiringui dijo...

Insiste, cojones.

Anónimo dijo...

sigo siendo aprilia. he creado

http://aprilia-soliver.blogspot.com/

se aceptan criticas y sugerencias

saludos

vainilla dijo...

No te rindas, piensa en todos los mengos, mendrugos e incompetentes que van por ahí en moto. A ver si vas a ser tú menos que ellos!

Harry dijo...

Estoy con vainilla, no te desesperes. Ya aprobaras.