martes, mayo 29, 2007

Reentrada en la atmósfera


Harley Davidson and the Marlboro Man tomando tierra en la península tras un intenso weekend ibicenco.

Imagen tomada por Cripema desde tierra firme, tras recuperar nuestros queridos borriquitos de acero del estómago de la ballena (también de acero). Nóteseme totalmente metido en mi papel de Motorista Fantasma; pero es que cada vez que me enfundo mi chupa "Perfecto" (mil gracias de nuevo, cariño), es como si me poseyera el espíritu del Melón Blando asalvajado. Y nótese también lo guapísima que luce "La Dolores" tras el desparasitado que le hice: le quité ¡6 águilas, 6! (como si fuera una corrida de toros: yo solo ante tanto pajarraco, que parecía que fuera a salir volando en cualquier momento la pobre Lola), que le había colocado su anterior propietario en un alarde de mal gusto norteamericanizado (con decir que una de ellas consistía en una cabeza sobre el guardabarros delantero, que llevaba una bombillita dentro para que se le iluminaran los ojitos rabiosos...). Cómo será la cosa que Gilito me ha dicho que va a poner en e-Bay el lote de rapaces, anunciándolo como "kit hortera". Así que, ya saben, si alguno se anima a convertir su moto en un espanto volador y mitológico, que nos lo haga saber, que le haremos precio de amigo.

El viaje genial, ligeramente empañado porque nuestra estancia se debía en parte para notificar en persona a "los muchachos" originales, que ya no queríamos seguir siendo sus "muchachitos" peninsulares. Y todo porque hemos comprobado que este tipo de asociaciones se rigen por unas normas internas (y externas) demasiado estrictas para nuestros espíritus indomables. Al final todo bien, tan amigos y que siga la fiesta.

Lo mejor de todo, para mí, la ruta matinal del sábado por toda la isla, con parada y fonda en un paradisíaco chiringuito, y con fin de trayecto en un restaurante al borde del mar (sobre la misma arena de la playa), donde comimos una paella más que aceptable. Ah, y el viaje de ida en el ferry, que -quizás por culpa de la nevera de Teddy- acabó desmadrándose un poco.

UPDATE BY CRIPEMA
Una vez más no podría estar mas de acuerdo con Micro: la ruta matinal estupenda.
Y es que no se que tiene La Isla Blanca que cada vez que la piso me engancha desde el minuto cero, tal vez sean los efluvios de tiempos pasados en los que los hippies la inundaron de paz, amor y psicotropicos...

Nos divertimos en el viaje de ida en la cubierta (descubierta) del Manuel Azaña, buscando gamusinos, escuchando delfines alrededor del barco (que resulto ser una musiquilla lejana que emanaba de los altavoces) y degustando embutidos ibericos (de Ibi) y licores Navarros (es decir, Pacharán)

Disfruté la ruta dando la vuelta a la isla y disfruté más observando a Micro y su señora a lomos de su borriquito de acero surcando los caminos de la Ibiza rural señalandonos mutuamente flores y casas payesas que relucian con el sol de la isla. Tras llegar al punto mas alto en Sant Josep de Sa Talaia, se abrió el mar ante nosotros, dibujando el horizonte azul, perfecto, tranquilo..
En Cala LLondal fuimos felices con unas cervezas y unos cacahuetes y junto al Bora Bora y a pie de playa degustamos una paella (ibicenca??) la cual nos reconcilió con unos estomagos ya altamente castigados por los gases de la cebada fermentada.
Los conciertos del Divino, valieron la pena solo por conocer uno de los templos de la noche ibicenca, aunque allí el tercio se cotizaba a cuatro euros y a esas alturas las economias ya no estaban para muchos trotes.
De nuevo el domingo cayendo ya la tarde, Don Manuel Azaña nos devolvió a tierra a firme. Llegamos algo cansados, pero contentos, muy contentos.



3 comentarios:

vainilla dijo...

Que serio se te ve subido a la moto. Me ha dado mucha envidia lo de los chiringuitos en la playa, me encantan. A ver si nos vemos y me cuentas....

Mr.Celofan dijo...

¿ Salisteis desde Denia ?

De pequeño veraneaba casi todos los años allí ( tengo familia ) y recuerdo especialmente la salida y llegada del ferry a Ibiza, al lado había una gasolinera y un cine al aire libre. Pero hablo de veinte años o más, madre mía…

Micropene dijo...

Sí que salimos (y volvimos) de (a) Denia.

Pero, querido Mr. Celofán, aquello ha cambiado mucho y el puerto ahora no lo reconocerías, y dependiendo de la compañía con la que embarcas (Acciona, Baleària, Iscomar...) lo haces en un muelle u otro. Son las cosas del progreso, que ya no se respetan ni nuestros recuerdos infantiles.

Un abrazo, compadre.