martes, junio 05, 2007

Chiste

Necesito una pequeña ayuda por vuestra parte para hacer un, iba a decir “experimento sociológico”, pero es más exacto “una tontería de las mías”. Que es la siguiente: siempre me he preguntado cómo nacen los chistes que luego se popularizan y podemos escuchar por ahí en diversas versiones.

Así que se me ha ocurrido poner en circulación un chiste de mi invención, para ver si se obra el milagro y acabo escuchándolo algún día por ahí; que alguien me lo cuente ignorando que yo soy el autor. Aunque dudo mucho que eso llegue a ocurrir, porque el chiste es malo hasta decir basta, y si a la gente, por lo general, se le olvidan los chistes buenos al día siguiente de haberse descojonado escuchándolos (¿quién no ha escuchado nunca un: “Ay, me sabía uno muy bueno, pero es que se me ha olvidado. Siempre me pasa lo mismo con los chistes”?), no quiero ni pensar lo que les pasa a los chistes tontos y sin puta la gracia, como el mío. Pero por probar… Ahí va (los corchetes son para que cada cual lo personalice a su gusto):

“[¿Saben aquel que diu?] Era un hombre [mujer] que estaba casad@ con una mujer [hombre] tan fe@ [tan fe@, tan fe@], que para follársel@, tenía que hacerlo en la habitación del pánico”.

Vale, ya sé que es una puta mierda, pero en la próxima sobremesa entre amigos no os cuesta nada contarlo, así como el que no quiere la cosa, y a ver qué pasa. Puede que con un poco de suerte, y gracias a la magia del boca-oreja (o teclado-monitor), acabemos viéndolo contar a Barragán en la tele o a Eugenio en alguna ouija.

Cambiando de asunto, el domingo ya me pegué mi primera hostia con la moto, así que mis enemigos ya pueden tirar a la basura sus muñequitos de vudú, que ya me basto yo solo para desgraciarme. (Si me veis por ahí y me notáis un extraño tono de piel, que sepáis que no es el bronceado ibicenco; es el Betadine con el que me tengo que embadurnar casi entero cada mañana. Lástima que no baste el mejunje ocre para curar las heridas de la Dolores, que ya está haciendo honor a su nombre, la jodía).

3 comentarios:

vainilla dijo...

ostias! ya verás cuando se entere mi madre.... el experimento del chiste lo haré en una boda que tengo en unas semanas....pero cuando estén todos borrachos, que es muy malo... me recuerda a los que contabas de pequeño: "era un sñor tan bajito tan bajito que la cabeza le olía a pies"

Chiringui dijo...

No me extraña que te hagan vudú, Con esos chistes...

A recuperarse.

Mr.Celofan dijo...

Para que un chiste haga gracia aunque sea malo hay que contarlo borracho.

Cuando lo cuentas sereno te das cuenta de la poca gracia que tenía.

Así que recomiendo que lo cuentes en alguna juerga etílica, aun corriendo el riesgo más que probable de que la mayoría de tus espectadores no lo recuerden al día siguiente.