miércoles, julio 04, 2007

Hidrargirismo

El hidrargirismo, también conocido como frío perpetuo, es una enfermedad crónica causada por intoxicación de mercurio (hydrargyrus en latín), y la sufren no pocos ex-trabajadores de las minas de ese metal. Metal del que, por cierto, se abastece gran parte de este planeta gracias a los yacimientos de Almadén (Ciudad Real), pues se estima que de todo el mercurio empleado en la historia de la humanidad, un tercio ha sido extraído de ese subsuelo castellano manchego.

Los mineros afectados y que no fueron tratados a tiempo para eliminar de sus organismos el mercurio venenoso, mediante saunas severas para sudarlo y otros remedios, se ven condenados de por vida a sufrir frío constante, independientemente de las condiciones meteorológicas, y se dan casos extremos de estar en pleno Agosto encerrados a cal y canto, con la calefacción a todo trapo, abrigados con varios jerséis, y aún así sentir helor.

Pues, salvando las distancias, algo de hidrargirismo debo padecer yo porque siempre tengo frío. En pleno verano duermo con pijama (o camiseta y calzoncillos, en su defecto), calcetines gruesos y tapado al menos con una sábana; pero, a poder ser, mejor con una colcha (y porque ya me han escondido los edredones). Cada vez que mi pareja logra convencerme para poner el aire acondicionado “un ratito, para quitarle el calor a la estancia”, me sepulto bajo todo lo que encuentro, como si me hubiera amenazado con volar el edificio.

Cuando vamos a la piscina, es toda una epopeya lograr que me meta en el agua; total para, una vez dentro, pasarme los escasos minutos que resisto, aterido y encogido, cuando no tiritando como si me bañara en un glacial. Y a la menor excusa me escapo a tierra firme para taparme con la toalla y extenderme al sol como un dragón de Komodo. Si en pleno verano aún me ducho con agua caliente (y no me refiero a templada).

Y de los preparativos para cualquier desplazamiento en moto, mejor ni hablar; que parece que en vez de ir a trabajar, me vaya al centro de la tierra.

Y es que, definitivamente, me estoy haciendo viejo, y ya me veo dentro de poco bebiendo agua caliente, como Nietzsche, y yendo a la playa vestido como un tuareg.

2 comentarios:

vainilla dijo...

Yo no sabía que te pasaba eso. ¿No será que perdiste demasiado peso y no tienes calorias en el cuerpo? Comiste demasiada sandia aquel verano...

Gilito dijo...

Y que opina el Doctor House de todo esto? Te han hecho ya la punción lumbar?