jueves, septiembre 27, 2007

Sushi y Globalización

Mi ciudad Alcoi, tiene unos 60000 habitantes y llevada décadas sin crecer en población, salvo los últimos años debido a una ligera inmigración. Siempre ha sido un pueblo con cierta tendencia al ombliguismo y a la autarquía, con una pizca de pretenciosidad. Toda esta intro de sociología barata era para enmarcar la peculiaridad de que en Alcoi nunca ha habido ni McDonalds, ni Burguer King, ni Corte Inglés ni macrocentros comerciales, ni multicines…, en fin todas esas “ventajas” de la globalización.

Hasta hace un par de años que se inauguró el único centro comercial ,que sobrevive a duras penas pese a su éxito entre adolescentes y mallrats, para comerte un whopper tenias que irte a Alicante. (Sigue sin haber McDonalds pero nuestros munícipes ya le han hecho un traje al establecimiento en una recalificada zona verde de la ciudad).


También hay un Supercor, carísimo, pero cierra a las 22 horas, así que me viene perfecto para mis costumbre erráticas de hacer la compra. Las ocho salas de cine del centro comercial son sin duda comodísimas y su programación generalista te garantiza los últimos estrenos yanquis con pocos días o semanas de desfase respecto al resto de salas del país.

Pues bien, después de pasar la adolescencia y juventud sin bigmacs, pero con bocatas de sepia con mayonesa, sin nuguets pero con “albòndigues d’aladroc” y sin sandy’s pero con Coca Cola en copas enormes de cristal con un trozo de hielo de barra… me pregunto cómo hemos sobrevivido varias generaciones sin todas esas comodidades y vicios de la aldea global…

En el pueblo de al lado, Cocentaina (para los alcoyanos siempre será el pueblo de al lado), de unos 11000 habitantes y a 4 km de distancia de Alcoi, les ha llegado el turno y están montando otro centro comercial del que sólo han inaugurado un Carrefour. (Tampoco había ninguno en la comarca) Dentro de poco más salas de cine, tiendas, etc, con el consiguiente revuelo entre los despojos del comercial tradicional que queda en ambos pueblos (el pequeño comercio local tampoco ha sabido reaccionar a los nuevos tiempos y se ha ido hundiendo rápidamente, pero eso es otra historia).

Acabo de releer el texto y no tiene demasiado sentido, pero me da pereza replantear el tema así que iré directamente al grano. Como soy un caprichoso comilón, suelo ir esas horas intempestivas de las 9 de la noche a comprar algún delicatessen para cenar y últimamente me ha dado por el sushi congelado de la marca Yedo (¿cuando pondrán un japonés en mi pueblo?). Sólo disponible en el Carrefour. Esta especie de metadona gastronómica, cuando inauguraron el establecimiento hace un par de semanas, costaba unos 5 euros el paquete, incluso estaba en promoción de 3x2, con lo que te salía por 3 euros y pico. Hoy he ido y ya costaba 6.95 euros el paquete!!! Se estaban cobrando el 3x2 del otro dia!!!...

Por ello os encomiendo una misión: Que os enteréis del precio del shusi Yedo en otro sitio y si lo encontráis más barato me lo digas para llamar al 900 410 410 del Carrefour para que lo bajen. Ahora llamadme gordo y esnob.
PD. En el Corte Inglés vale lo mismo, 6.95.

Foto gentileza de Imos a Japon

Gran Marrano (II)

Me ha alegrado leer el comentario de Oskar (que acaba de inaugurar su blog; por favor Gilito, haz los links, enlaces o cómo coño se llame eso. Gracias), confesando que al menos hay una persona (bueno dos, contando a Mila la motera) en la Vía Láctea que se molestan en leer mis soporíferas batallitas de Abuelo Cebolleta; y que al final no era del todo exacta mi reciente sensación de estar hablando solo, como la loca de San Blas.

Y no es por ningunear a Vainilla, Xavalín, Próspero, etc… pero son personas con las que tengo trato carnal con mayor o menor frecuencia, a las que puedo contarles en persona (si no lo he hecho ya) mis neuras y ahorrarme el andar aquí en el curro, escribiendo intermitentemente y a traición, eludiendo las tareas que me dan de comer y escabulléndome del jefe (¡cuidado! que viene……………….………. ya está, ya se ha ido. Sigamos). Ni que decir tiene de Cripema, Gilito o Aprilia. Lo de mis queridos Espantos es caso aparte y ya son como de la familia, pero se agradece mucho saber que siguen por aquí. Por todo lo cual, me dejaré de chorradas y pasaré al meollo de la cuestión, pero no sin antes agradeceros a todos los comentarios.


Bueno, ya confesé el otro día (¡coño! que fue ayer. Qué lento pasa el tiempo y qué larga se me está haciendo esta semanita previa a mi segunda toma de vacaciones), que tanto despotricar de la basura catódica y dármelas de esnob, como que leo libros raros, de los que no entiendo ni papa; y todo para que a la mínima que me surge la remota posibilidad de hacer el ganso en pantalla, en directo para millones de telespectadores, acabe pasando por el aro de un peculiar proceso de selección, que a lo tonto, a lo tonto, casi termina con mis huesos en la casa de los horrores.

Por supuesto, en mi caso, y más por aquellos tiempos, mi único interés era monetario ya que me encontraba desempleado y sin blanca (bueno, esto último no suele estar necesariamente condicionado por lo anterior; ya que se puede dar el caso, pongamos ahora mismo, que por mi particular modus vivendi, sí tenga trabajo pero tampoco tenga un duro).


La cuestión es que, como ya dije, en el año 2.000 (guarismo de resonancias muy futuristas) llegó a este país la 1ª edición cañí del formato Big Brother. Para los que me conocen, no es ninguna novedad que apenas veo la tele (básicamente porque no paro quieto por casa), y ésta no iba a ser una excepción; pero visto el revuelo que armó el programa no me quedó más remedio que echarle un vistazo, si no quería quedar marginado en cualquier tertulia o reunión de amigos, ya que no se hablaba de otra cosa.

Confirmando mis peores pronósticos, el programa me pareció una hediondez y sus protagonistas: infrahumanos; y allí terminó todo mi interés por el invento. Lo poco más que supe del engendro me lo iba enterando en las conversaciones, en las que –insisto- pareció durante un tiempo que no se pudiera hablar de otra cosa.


Debió ser con la 2ª edición, que mi querido amigo Karras y su señora parecieron contagiarse de esta fiebre, y en alguna cena en su casa (yo, como siempre, gorroneando a todo Dios) me obligaron a televisionar el espantajo. No podía dar crédito a mis ojos ni a mis orejas, y empecé a preocuparme seriamente por el futuro de la humanidad, tras la contemplación estupefacta de unos comportamientos aterradores en sí mismos, y francamente preocupantes si se cuenta que aquellos individuos sabían perfectamente que media España (casi literalmente) contemplaba en directo todas sus astracanadas.

Pero lo peor de aquella velada fue que, a través de la niebla alcohólica, me pareció escuchar que mi pareja de anfitriones llegaron a comentar con otros invitados que les encantaría verme a mí allí dentro, que yo estaba zumbado y que seguro (según ellos) daría mucho juego en el programa, con mis chascarrillos y cruces de cables (insisto, siempre según ellos). Por supuesto yo despotriqué lo mío y la cosa quedó ahí. Bueno, eso creía yo.

Hasta que, pasado un buen tiempo, me llama el Karras y me dice que su señora me ha inscrito a traición en el proceso de selección de la 3ª edición del famoso show de realidad, y que por favor me tome nota de unas claves con las que tengo que entrar en la página web del programa y responder unos cuestionarios.

Ya estaba a punto de mandarlo a tomar por culo, pero él muy hábilmente me lanzó la carnaza perfecta cuando pasó a comentarme el dineral que ganaba cada concursante abisal por gandulear unos meses, paseando su zozobra ante las cámaras en un chalet de la sierra. En ese mismo momento se me pusieron las pupilas en forma del signo del eurodólar (como en los dibujos animados de Tex Avery) y ya empezó a interesarme el asunto con una ávida intensidad.

(Mañana sigo, que al final me van a tirar a la puta calle).

miércoles, septiembre 26, 2007

Gran Marrano (¿ I ?)

En mi anterior post comentaba que el sistema de valores moderno ha favorecido que estemos haciendo cumplir muchas de las distopías (utopías pero en chungo) que vaticinaron los sabios de todas las épocas y lugares.

Una de ellas, se anunciaba en la excelente novela 1984 (altamente recomendable), en la que George Orwell imaginó un futuro (a estas alturas del siglo XXI, ya pasado) en el que El Gran Hermano omnipresente controlaba a los ciudadanos con cámaras y micrófonos twentyfour-seven, como dicen los modernos (o sea, las 24 horas del día, los 7 días de la semana), para evitar disensiones e insurgencias entre sus súbditos. Y cuando alguien patinaba y ya no era del agrado del Gran Hermano, desaparecía sin dejar rastro.

Tan solo 16 años después de lo previsto por Orwell, y 52 después de haberlo previsto, es decir en el año 2.000, el concepto Gran Hermano no sólo se convirtió en distópica realidad, sino que lo hizo en forma de espectáculo televisivo; convirtiendo en algo deseable para el pueblo el participar en un encierro durante el cual serás grabado 24/7 mientras acatas la autoridad caprichosa del Gran Hermano (un ente ubicuo y despersonalizado que controla hasta el más mínimo detalle de lo que acontece allí dentro) y cuando no gustes a los que mandan (supuestamente la audiencia) te quitan de en medio por la puerta falsa y la vida sigue sin ti.

Bueno, pues dicho lo cual y tras toda esta perorata, resulta que el que suscribe debe confesar que, entre las muchas gilipolleces que ha hecho en su vida, estuvo a un tris de entrar en la dichosa casita de la 3ª edición del concurso de marras (la magnitud de ese “tris” deberá juzgarla cada cual después de conocer los hechos).

Pero antes de enredarme en un relato larguísimo y plomizo de los míos, pero necesario para explicar medianamente bien toda la historia (e incumpliendo el contrato que me vi obligado a firmar con la productora, que prohibía en una cláusula de confidencialidad desvelar los pormenores del proceso de selección), me gustaría saber (para ahorrarme el esfuerzo en balde) si realmente a alguien le interesan mínimamente todas estas chorradas mías.

Es más, si alguien nos lee, porque creo que hay un contador de visitas en alguna parte, pero según Gilito la inmensa mayoría son despistados que llegan buscando fotos de gente comiendo zurullos y se encuentran con un relato chusco de coprofilia (palabra clave de búsqueda) amateur y desganada. Vamos, que si ¿hay alguien ahí?


Espero sus comentarios antes de escribir una sola letra más.

viernes, septiembre 21, 2007

La Etnobomba

Consternado leo por ahí que debido a los recientes logros de la ingeniería genética y su lento pero progresivo avance en el desciframiento de nuestro libro de instrucciones, que es el genoma humano (que debe ser como traducir del coreano sin diccionario las instrucciones del microondas); los investigadores del signo contrario, los de la industria militar, que no pierden comba en apuntarse al carro de cualquier descubrimiento civil al que le puedan buscar su aplicación en la industria de la muerte, pues ya andan ingeniando cómo aprovechar estas cosas para tratar de masacrarnos con mayor eficacia y rentabilidad.

Y (ya) no es ningún secreto que los profesores Bacterio de EE.UU., Rusia e Israel llevan algún tiempo trabajando en la infame Etnobomba. Es decir la forma definitiva de armamento y poder militar que sólo destruya a los individuos de las etnias enemigas. La bomba racial y racista, que podremos dejar caer tranquilamente en nuestro propio territorio porque (de momento solo Dios sabe cómo) dañará únicamente a las personas que compartan ciertas características en su código genético, es decir que pertenezcan a una misma raza biológica (la etnia incluye otros aspectos sociales y culturales comunes), que por supuesto será otra distinta de la del que la arrojó.

Es decir, por poner un caso, podremos dejarla caer cómodamente sin salir de casa, sobre Tel Aviv sin ningún temor porque los laboratorios te garantizan que matará a todos los moros y dejará ilesos, o menos dañados, a los hijos de Sem, o semitas. O arrasar a todos los negros (perdón, afroamericanos) de Alabama sin despeinar a los caucásicos ni a los hispanos. Y estos últimos podrán fumigar La Rosilla o las Tres Mil Viviendas para exterminar a todos los elementos de esa raza nómada que despierta tantas simpatías a su paso, sin tener siquiera que molestarse en vestir un traje N.B.Q.


Los perros de la guerra ya deben estar salivando de saber que científicos sin escrúpulos están a punto de servirles en bandeja su ansiado, y hasta ahora utópico, GENocidio total y selectivo, para barrer de una vez por todas de la faz de la tierra a esas razas y etnias tan molestas para sus intereses. Parecía improbable pero en apenas medio siglo estamos haciendo realidad la inmensa mayoría de las distopías (utopías negativas) que presagiaran escritores, cineastas y pensadores de todas las épocas pretéritas.

Esto ya empieza a acojonar de verdad.

jueves, septiembre 20, 2007

La vida salvaje...

... y sus riesgos. Es lo que tiene vivir en el Zoo de Nairobi, rodeado de flora y fauna silvestres. Esta mañana , vistiéndome, al coger un calcetín noto que algo enorme repta por él hacia mi mano. Lo sacudo y lo que cae al suelo es una impresionante:


escolopendra.


(Del lat. scolopendra, y este del gr. σκολόπενδρα).


1. f. Nombre común de varias especies de miriópodos de hasta 20 cm de longitud, con cuerpo brillante y numerosas patas dispuestas por parejas. Viven bajo las piedras y pueden producir dolorosas picaduras mediante dos uñas venenosas que poseen en la cabeza. (Que no le sirven de nada si la revientas a zapatillazos. Nota del insecticida; porque es un insecticidio lo que he cometido, ¿no?).




miércoles, septiembre 19, 2007

Dismenorrea mental

¿A alguien más, aparte de a mí, le repugnan los conceptos "rebequita de entretiempo", "mesa camilla" o "merienda-cena"?

Si la respuesta es sí, ¿tiene alguna remota idea de por qué?

Los que hayan respondido negativamente deberán hacer el siguiente ejercicio de redacción: en una cuartilla a doble espacio escribir sus más horrendos recuerdos infantiles, incluyendo estos conceptos y otros como "abusananos", "marca la pava" y "medianoche de jamón". Los quiero sobre mi mesa el lunes sin falta, o me veré en la obligación de hacerlo circular como un meme. Vds. mismos.

lunes, septiembre 17, 2007

Creando estilo...


... y nuevas tendencias con mi hirsuto asesor de imagen. Tomad nota porque hemos decidido que esta temporada se llevarán los crepados, el pelo frito, el tupé bucle y la antimateria capilar. (La instantánea fue tomada en una macrodiscoteca de bakalao valenciana, después de compartir paella gigante en el parking de la misma con Toni Genil, Leonardo Dantés, El Dioni y Arlequín).

viernes, septiembre 07, 2007

Yonquis electromagnéticos


Esta mañana venía a trabajar en el tranvía porque los guardianes de la Ley me han retirado momentáneamente mi licencia para pilotar cualquier tipo de vehículos a motor (el pasado siempre vuelve para atraparte, nadie se escapa; y si ese pasado es un poquito turbulento pues te jodes y andas). Y estaba abstraído en mis tonterías, mirando embobado a un gracioso bebé que viajaba en su sillita justo enfrente de mí, cuando he tenido una revelación científico-estúpida. Y todo porque el bebé se empeñaba por todos sus medios en coger el teléfono móvil de su madre; comportamiento que he observado en otros muchos niños de teta. Y dado que ese anodino artilugio no es que se distinga por sus vivos colores, por una forma atractiva para los niños ni por un tacto esponjoso y agradable a sus minúsculas manitas, he llegado a la absurda conclusión de que lo que les atrae a los chiquillos es la radiación electromagnética que emana de estos aparatos infernales.

Y todo porque les traen ecos de las “ecos”. Esas ecografías que, puntualmente durante el embarazo, les bombardeaban de agresivas ondas electromagnéticas que perturbaban la enorme paz del útero acogedor y alteraban la calma chicha del líquido amniótico, en el que flotaban impasibles esperando su momento de dejarse caer en el mundo exterior.

Quizás toda esa terquedad en agarrar los celulares de cualquier adulto que les rodee se deba a que la cercanía del aparato les proporciona sus ansiadas dosis de electromagnetismo; que no les resultan ni mucho menos tan estimulantes como sus añorados bombardeos ecográficos, pero que vendría a ser como la metadona electromagnética: un chorrito de ondas provenientes de algún repetidor de telefonía o satélite menor, para ir tirando por la vida moderna. Y cuídate mucho de no arrebatárselo, porque su reacción será una rabieta tan violenta como el peor mono de crack.


Y creo que no exagero, porque a mi sobrino de 7 meses aún no le he escuchado decir “papá”, pero el otro día le escuché perfectamente un clarísimo “Mo-to-ro-la”.

Gú-gú!!

miércoles, septiembre 05, 2007

Fiesta, qué fantástica, fantástica esta fiesta...

Acabo de terminar las vacaciones (no puedo decir “volver” porque no me he ido a ningún lado). Y me voy a tomar la libertad de publicar un photo-post que nuestra querida Aprilia había dejado guardado como borrador; porque parece que esto está un poco parado y, francamente, no tengo la cabeza ahora como para ponerme a escribir chorradas de las mías (y que conste que no es por la depresión postvacacional; lo mío es una depresión postparto: el mío, porque desde que fui parido voy arrastrando penosamente mi alma por este valle de lágrimas).

El impagable documento gráfico corresponde a una fiesta de disfraces que tuvo lugar hace ya algunas semanas en la humilde morada de mi señora (y, por extensión, de un servidor). Dado que el Zoo de Nairobi ya había dado sobradas muestras en ocasiones previas de poder dar cabida y cobertura logística para fiestas multitudinarias y tumultuosas, cedimos gustosamente el Sambódromo a la querida pareja Aprilia-Delrieu para que montaran ellos un sarao que les venía apeteciendo desde hacía algún tiempo. Finalmente resultó un fiestorro memorable y divertidísmo, con más de 30 personas ataviadas con los más pintorescos disfraces, bebiendo y bailando hasta pasadas las 6 de la madrugada. Pululaban por allí trogloditas, cologialas, gnomos, pandilleros, bañistas, futbolistas, indios… y hasta unas Zipi y Zape y un Dr. Cogollo bien aprovisionado.

En fin, os dejo con la selección de fotos que hizo Aprilia de las muchas que hizo su hermano, el gran Juancho (los comentarios que siguen y los "pies" de foto son también de ella):

Y es que ya lo decía la Carrá hace muchos, muchos años, y el Fary (que en gloria esté), con aquello del "verano, verano, alegría, alegría...". Y como dijo mi querido Micro esa misma noche "si es que nos das una careta y dos barbas y mira las risas que nos echamos...". Vamos, que a veces hace falta poca cosa para divertirse... qué bien lo pasamos.

Un pirata ejecutando a una muerta?









Los egipicios, antes de cambiar algunos complementos y cambiar totalmente de personajes.










El matrimonio de Dubai.






Y los moteros de Daytona.