viernes, septiembre 07, 2007

Yonquis electromagnéticos


Esta mañana venía a trabajar en el tranvía porque los guardianes de la Ley me han retirado momentáneamente mi licencia para pilotar cualquier tipo de vehículos a motor (el pasado siempre vuelve para atraparte, nadie se escapa; y si ese pasado es un poquito turbulento pues te jodes y andas). Y estaba abstraído en mis tonterías, mirando embobado a un gracioso bebé que viajaba en su sillita justo enfrente de mí, cuando he tenido una revelación científico-estúpida. Y todo porque el bebé se empeñaba por todos sus medios en coger el teléfono móvil de su madre; comportamiento que he observado en otros muchos niños de teta. Y dado que ese anodino artilugio no es que se distinga por sus vivos colores, por una forma atractiva para los niños ni por un tacto esponjoso y agradable a sus minúsculas manitas, he llegado a la absurda conclusión de que lo que les atrae a los chiquillos es la radiación electromagnética que emana de estos aparatos infernales.

Y todo porque les traen ecos de las “ecos”. Esas ecografías que, puntualmente durante el embarazo, les bombardeaban de agresivas ondas electromagnéticas que perturbaban la enorme paz del útero acogedor y alteraban la calma chicha del líquido amniótico, en el que flotaban impasibles esperando su momento de dejarse caer en el mundo exterior.

Quizás toda esa terquedad en agarrar los celulares de cualquier adulto que les rodee se deba a que la cercanía del aparato les proporciona sus ansiadas dosis de electromagnetismo; que no les resultan ni mucho menos tan estimulantes como sus añorados bombardeos ecográficos, pero que vendría a ser como la metadona electromagnética: un chorrito de ondas provenientes de algún repetidor de telefonía o satélite menor, para ir tirando por la vida moderna. Y cuídate mucho de no arrebatárselo, porque su reacción será una rabieta tan violenta como el peor mono de crack.


Y creo que no exagero, porque a mi sobrino de 7 meses aún no le he escuchado decir “papá”, pero el otro día le escuché perfectamente un clarísimo “Mo-to-ro-la”.

Gú-gú!!

3 comentarios:

Gilito dijo...

como echaba de menos tus posts

vainilla dijo...

Por algo yo soy adicta al móvil y a cualquier artilugio electrónico, como que llevo más ondas y rayos en el cuerpo que una antena.

Chiringui dijo...

Que grande!

Estoy esperando la narración de esa retirada de carnet, seguro que merece ser contada.