lunes, octubre 08, 2007

Gran Marrano (3)

Mis disculpas por el retraso en continuar el relato, pero acabo de reincorporarme al vil redil de las galeras tras una semana de intensas vacaciones por tierras almerienses, en las que no ha faltado la visita al poblado del oeste que sirvió de escenario en tantos westerns inolvidables (visita que bien se merecería un post, o tres), ni la personación en el hotel a las 3 de la madrugada de una pareja mixta de la benmérita, citándonos al día siguiente, sin falta, en el cuartelillo de Garrucha (bonito pueblo limítrofe a Mojácar). Pero sobre esto último mejor corramos un estúpido velo, que uno ya está mayor para tantos sustos y disgustos.


The Micropene way of life: del cuartelillo "Todo por la Patria" de Garrucha al penal del sheriff del Texas-Hollywood de Tabernas, y tiro porque me toca.

Dejé mi historia en que, ofuscado por el olor del dinero, acabé entrando en la página web, metí las claves que me dictó mi amigo, y tras rellenar unos formularios con muchos datos personales, finalmente respondí unos cuestionarios muy extraños, en los que al parecer se ponía a prueba la potencial ¿creatividad? de los aspirantes.

Algún tiempo después me llaman a casa de parte de la productora y me dan unas nuevas claves con las que accedí a otro nivel del proceso, donde la cosa empezaba a ponerse seria y los cuestionarios eran más densos y complicados de responder, puesto que las preguntas apuntaban ya hacia ámbitos mucho más personales y comprometidos.

Pasa algún tiempo más y recibo nueva llamada proporcionando más claves para nuevos cuestionarios de internet, con preguntas ya directamente dirigidas a averiguar de qué pie cojeas, si estás sonado y cómo te las gastas en caso de confrontación.

Después de eso, pasó bastante tiempo y ya me había olvidado del asunto, cuando recibo otra llamada que me comunica que he sido seleccionado junto con otros 199 personajes de toda la Comunidad Valenciana para hacer una última criba. Me hacen por teléfono algunas inquietantes preguntas más y me dicen que si sigo interesado en seguir adelante con la prueba, contesto que sí y me dan los detalles de dónde y cuándo tendrá lugar. El lugar: un hotel de la ciudad de Valencia. El problema fue la fecha: no recuerdo qué día exacto fue pero, como bien comentaba Cripema, caía en plenas fiestas mayores de la ciudad de Alicante (o sea, que tuvo que ser entre el 20 y el 24 de Junio). Y en aquellos tiempos (no tan remotos, por cierto) esas fiestas eran sagradas para la Mötley Crüe, que no perdonábamos ni un solo día de festival y habíamos llegado a alquilar para esas fechas una mesa en una de la Barracas (sería muy largo de explicar ahora este concepto), como punto de encuentro y plataforma logística para el avituallamiento de la tropa festereta durante la semana de desparrame.

Así que, a pesar de haber llegado hasta ese punto del proceso de selección, todo hacía presagiar que no acudiría a aquella cita. Además me pedían que llevara una fotografía reciente que yo considerara que retrataba bien mi personalidad y un texto en el que en apenas un folio me describiera a mí mismo: mi carácter, mis preferencias y fobias, y mi vida sentimental (pasada, presente y futura), y donde también debía escribir brevemente sobre mis relaciones con la familia, los amigos, en el trabajo, etc…

Pues bien, lo que en principio no debía suponer ningún problema para una persona normal, es decir: buscar una foto chula y escribir diez o doce líneas sobre su vida y milagros, para mí sí lo suponía. Porque resulta que en estos tiempos hipertecnificados en que cualquier mono amaestrado hace fotos de alta definición con el móvil y tiene en su disco duro 20 gigas de fotos de sus viajes y parrandas, pues este mono nunca ha estado bien amaestrado y las fotos que conservaba de toda su vida se podían contar con sus dedos prensiles de las manos y los pies, por su puta manía de no viajar nunca con cámara (quizás debido al pequeño inconveniente de que no tuvo, ni tiene, ni a este paso tendrá una), y porque ni siquiera se preocupaba en hacerse con una copia de los que sí se tomaron la molestia de portar algún utensilio para inmortalizar los momentos vividos. Así que finalmente tuvieron que ser sus amigos Aprilia y Delrieu quienes rescataran de su archivo personal una foto de un servidor, en lamentable estado de conservación durante una de sus asistencias al temible festival de Benicassim; imagen que ellos consideraron como muy representativa de mi persona por aquellos tiempos, y no les faltaba razón.

Con lo cual, ya tenía solucionado uno de los requisitos. El otro, lo de hacer una redacción escolar sobre mi persona, ni me molesté en cumplirlo porque no las tenía todas conmigo de que me fuera a presentar a la prueba. Pero estaba muy equivocado.

(Y ya seguiré otro día, que esto es conferencia y nos va a costar un riñón).

1 comentario:

Chiringui dijo...

Hay que joderse...

Cuenta lo de la benemerita, leche!