martes, octubre 16, 2007

Gran Marrano (y van 4)

Gilito, de lo del 9 d’Octubre poco más que añadir a lo que muestra la foto. Por cierto, he flipado porque te había entendido mal y creía que se trataba de una panorámica circular, y ha resultado ser una panorámica esférica y puedes rotar hacia el cielo, el suelo, y cualquier punto del campo visual. Impresionante, de veras. Ese día, como todos los años, es festivo en ésta nuestra comunidad, y sin haberlo previsto ni haber quedado en nada, empezamos a congregarnos en Melrose Place la Mancomunidad del Caos casi al completo (hubo ausencias notables, como Juanxo, Próspero y Sra., etc…) para tomar unas cervezas y reírnos un rato. La cosa se lío y acabaron yéndose a comer y a seguir tomándola por ahí (yo no porque tenía organizada una excursión a Orxeta con la familia y Elöy).

Chiringui, lo de la benemérita al final se quedó en un susto. Resulta que como nuestra justicia también se asienta sobre una burocracia lenta, torpe y kafkiana; había por ahí algún asuntillo pendiente desde nada menos que el año 2000. Y resulta que desde hace unos años todos los establecimientos hoteleros tienen la obligación de pasarle a las autoridades al final de cada día una “relación de viajeros”; y claro, a las tantas de la noche les salta la liebre a los picoletos de que el Sr. y la Sra. Micropene están hospedados en tal hotel de tal población (Mojácar) y ordenan a su cuartelillo más cercano (Garrucha) que se persone allí de inmediato (3 a.m.) y nos cite al día siguiente para notificarnos unas chorradas del año el coño. Y lo gracioso es que esta historia (insisto: una gilipollez, pero no puedo entrar en más detalles) se le debió quedar a la benemérita suspendida en algún limbo burocrático, porque para la administración de justicia ese asunto ya estaba zanjado y olvidado, y el expediente bien guardadito en el archivo definitivo del Juzgado de lo Penal de Alicante desde el año 2002. O sea, que el susto nos lo llevamos seguramente por lo mal informatizada que está la T.I.A., que no te enteras tía.

En fin, sigamos con el rollo del programita, que ya empieza a oler. Llega la noche antes del día D, en la que cada hora fue H, porque yo no tenía nada claro que me fuera a presentar a la prueba de Valencia, y a cada ronda que vaciábamos se alejaba aún más esa posibilidad. Y es que nos estábamos pegando un buen juergón (recordad que estábamos en plenas Fogueres de Sant Joan) que prometía ser de ésos que no se olvidan fácilmente; y, la verdad sea dicha, mis amigos no colaboraban mucho (“Que le den por culo al Gran Hermano y ponte otra copa, ¡coño!”).

Pero por otra parte, aún pesaban más los siguientes inconvenientes:

1.- Empezó a preocuparme seriamente la posibilidad de que, por una de esas carambolas nada raras en mi biografía, acabaran eligiéndome para entrar en la casa. Por un lado me tentaban la pasta y las posibilidades de promoción (léase vivir del cuento), pero por otro me espantaba la simple posibilidad de acabar convertido en eso que entendemos por “un famoso”; ya no digamos en un “famosillo” de garrafón o uno de esos exconcursantes grimosos y fronterizos que salían aireando sus trapos sucios (y los de sus familias y amigos) en todos los circos de atrocidades televisados. El que me salieran exnovias y archienemigos (reales o ficticios) de debajo de las piedras, contando en Crónicas Marcianas o en horario infantil que si la tengo pequeña o que me huele el culo. Recuerdo que a todas horas aparecían en pantalla vecinos, antiguos compañeros de trabajo y exparejas iracundas, destapando intimidades y triturando el honor de los protagonistas del espectáculo y de las madres que los parieron. Así que, la simple amenaza de llegar a ver algún día a un familiar lejano o conocido mío haciendo el ridículo por cuatro duros o por un poco de notoriedad, me asqueaba seriamente.

2.- Dejando aparte el circo mediático que rodeaba a estos seres desde que ponían su pie en la casa, estaba el hecho de la fama en sí misma. El que te reconozcan por la calle y te paren en el Carrefour, debe ser un verdadero coñazo, y un poco triste si la fama te la has ganado de esa manera tan poco meritoria: hacer el ganso en público durante unas semanas. Y no lo digo por decir, porque en cuanto se corrió la voz de que yo estaba simplemente en proceso de selección para la próxima edición de tan exitoso programa, tuve mis pequeñas dosis de “infra-fama”, que me resultaron bastante penosas.

3.- Pero el obstáculo más real para que no fuera a esa prueba era de carácter tangible: que debía personarme a las 8 de la mañana en un hotel de Valencia y eran las tantas de la madrugada y estaba en Alicante (toda ella patas arribas por las fiestas), que llevaba una buena cogorza y no tenía intención de interrumpir la marcha, que no había escrito el texto que se me pedía, que no me había molestado ni en mirar en un mapa dónde estaba aquel hotel o cómo llegar, y que ni siquiera sabía dónde había dejado la foto que me proporcionaron Aprilia y Delrieu; y sobre todo el detalle quizás más importante: que en aquel tiempo yo no tenía coche, y aquella noche ninguno de mis amigos estaba en condiciones de llevarme a Valencia (ni siquiera yo mismo).

Pues a pesar de todo lo dicho, acabé presentándome a la prueba, con dos cojones. (Pero ya seguiré mañana).

3 comentarios:

Guile dijo...

No voy a decir que yo sea de los que sólo ven los documentales de la 2, pero el Gran Marrano, me parece la peor de las formas de prostitución, no estoy en contra de la prostitución, no la utilizo (a veces que más quisiera yo, pero soy demasiado sentimental), pero la defiendo, pero prostituir a la personilla que cada uno lleva dentro es triste, está claro que la pasta, es la pasta, pero prefiero chupar todo lo chupable por pasta, antes que dejar que me chupen de la cabeza, lo único que es mío y personal.

Creo que en la tele deberían poner porno en horario infantil, reponer barrio sésamo también, no creo en censurar nada, pero el gran marrano no me mola nada, es carnaza para las mentes débiles.

No se como acabará la historia, pero espero que te rias de ellos y les mandes a donde se merecen...

Si a alguién le mola el GH, que no se enfade, es mi opinión y sólo mía, seguro que a ellos les parecerá que algunas de mis ideas son pura M, pero es que esa es la clave, yo tengo las mías y tu las tuyas... ¿unas birritas?...

Chiringui dijo...

Esto está emocionante.

Fijo que te habrías tirado a la Milá.

oskar dijo...

Holaaa

Jajaja, está de puta madre tus aventuras del "gran marrano"

Estoy ansioso de saber qué pasó al final y que coño hicieron para no cogerte puesto que pienso reclamar al programa por no haberte elegido

Salu2