viernes, noviembre 16, 2007

Final (a ver si es verdad)

Puntualmente nos estacionan justo debajo de la oficina autobuses de ésos que giran por los municipios para exponer, concienciar o reclamar algún asunto. Lo mismo te montan una unidad móvil para donaciones de sangre, que una oficina de reclutamiento itinerante de las fuerzas armadas, que una exposición sobre la escasez de agua (donde puedes escuchar por la megafonía a algún politicastro dar la murga con que ahorremos agua, cuando él esa misma mañana se ha hecho unos hoyos en el nuevo campo de golf, después de unos largos mañaneros en la piscina olímpica de su chalet, culminados con una sesión de SPA; siglas que pronto dejarán de significar Salutem Per Acqua, y se ajustarán mucho más a Sólo Pa’mí Agua).

La cuestión es que esta semana tocaba autobús temático sobre un asunto repugnante, al que últimamente le cambian el nombre muy a menudo pero el drama sigue siendo el mismo:eslo que ahora han decidido llamar Violencia de género.


Por supuesto, toda iniciativa que se emprenda para combatir esa lacra lamentable me parecerá muy bien; otra cosa es si el enfoque que algunas veces se le da al asunto es el más apropiado. No se me escapa que éste es un problema muy peliagudo que se debe abordar con mucho tino para no andar hiriendo sensibilidades, con lo que las alas de los publicitarios y de los que planifican estas cosas andarán muy cortitas de libertad creativa para evitar alardes de ingenio que puedan tocar los cojones (en este caso más bien los ovarios).

Y en este contexto se ha plantado debajo de nuestras narizotas el autobús que comentaba antes, que abría sus puertas para recibir a escandalosos grupos escolares a los que inculcarles en sus tiernas y dúctiles personalidades infantiles que no se pega a quien se estima; que quien bien te quiere no te hará llorar; y que en esta vida hay que saber perder y cuando se termina una relación o uno resulta rechazado, pues se acabó y a pelártela a tu casa, y dejar que la persona que ya no es tu pareja siga con su nueva vida y no andar dando por culo y complicándosela.

Todo muy bien y todo muy bonito, pero me ha chocado un poco el leitmotiv de esta campaña en concreto: FINAL Violencia de género. Da la sensación de que estén anunciando una gran final futbolística europea, y los colores con que han pintado la carrocería del vehículo no hacen más que reforzar esa impresión: rojo chillón y blanco nuclear (nucelar, nu-ce-lar). Coño, que parece el autobús del Hércules tratando desesperadamente pescar abonados. Sólo le falta la voz de Matías Prats Senior anunciando por megafonía el duelo en la cumbre: “Esta noche en el Rico Pérez, gran final. Los resentidos del Mantapalos F.C., reforzado con los fichajes del bilbaíno Cogorza, el inglés Longhand y el ruso Mostrenko, se las verán con la escuadra del Victims, que espera devolverles la paliza recibida en el partido de ida…”.

(Me permito hacer esta broma tonta porque es un tema que por desgracia conozco personalmente, de 2ª mano pero demasiado bien; y no trato de quitarle ni un gramo de hierro a un asunto que debería avergonzarnos a todos como especie y que, tristemente, no tiene demasiada pinta de acercarse a su anhelado FINAL).

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