viernes, diciembre 21, 2007

Había una vez...


Conté no hace mucho la fobia que siento por los circos y cualquier otro espectáculo que transcurra bajo una carpa. Pues bien, en breves minutos partiré con mis compañeros de trabajo (Cripema se libra porque está con Gilito en Londres; luego no queréis que nos llamen pijos bocazas) hacia Barcelona para asistir a uno. Y no es ningún chiste: resulta que nuestra empresa cumplió en Octubre un siglo de historia y lo piensan celebrar por todo lo alto. Y la verdad es que lo han organizado bastante original y, en vez de reunirnos a todos los esclavos en algún salón de banquetes para abochornarnos a discursos y abotargarnos de canapés, nos van a llevar a un circo donde mientras contemplamos el show podremos degustar un exquisito catering entre olor a tigre y bostas de elefante.

Aunque creo que no había necesidad de desplazarse hasta una carpa si lo que querían era ver domadores y payasos.
Pero al menos así me escaqueo hoy de lo que queda de curro para ser llevado en régimen de paniaguado a la gran celebración circense.

2 comentarios:

Harry dijo...

A ver si donde te llevan es al circo del sol... allí los únicos tigres están pasados por la freidora!

Ganas tengo de leer esa crónica

Mr.Celofan dijo...

Me lo han quitado de los dedos:

A ver si te van a llevar al cirque du soleil. Ya me gustaría a mí !

Que paseis buenas fiestas.