miércoles, diciembre 19, 2007

Lou Lou? Oui, cest moi...

Con la Navidad, esa festividad cristiana que ejerce de puente entre un año y su siguiente, llega también la avalancha de esos llamamientos a nuestro consumismo caprichoso y descerebrado que son los omnipresentes spots publicitarios. Unos cantos de sirena que, como a Ulises y su tripulación, nos resultan irresistibles pero que, en realidad, sólo quieren buscarnos la ruina, al menos la económica. Y ya que estamos hablando de sirenas y de manipular al antojo la realidad, aquí va una observación de enterao repelente: las sirenas eran para los griegos los seres mitológicos con cabeza de mujer y cuerpo de ave. Pero como al parecer éstas no daban bien en pantalla, a partir del Renacimiento decidieron reencarnarlas para sus cuadros y bajorrelieves como mujeres de cuyo cuerpo la mitad inferior fuera una cola de pez. Pero es que eso ya lo habían inventado también los griegos, que las llamaban nereidas. Pero como los artistas renacentistas eran así de caprichosos, hijo mío, pues nada… desde entonces cuando nos mentan las sirenas nos viene a la cabeza Daryl Hannah en Splash. Cosa que, curiosamente, no debería ocurrirle a la propia Daryl, ya que los angloparlantes tuvieron la precaución cuando inventaban su idioma de distinguir una siren de una mermaid; aunque me da a mí que éstos, hoy por hoy, tampoco tienen muy clara tal distinción.

A mí, cuando contemplo estos anuncios navideños, me entra la gran náusea. Especialmente si son de perfumes; quizás porque esos aromas tan empalagosos que prometen me producen arcadas en el alma. Además, ¿qué les pasa en la boca a los que ponen voz a esas atrocidades audiovisuales? ¿Por qué todos estos anuncios acaban impepinablemente con una vocecita ridícula nombrando la marca como si tuviera la boca llena de flemas? A ver si la náusea es lo que les está dando a ellos cuando graban, de decir tantas tonterías; porque es que no hay ni uno en el que hablen normal y digan perfume en vez de pajfum (¿a dónde se irán por estas fechas esos profesionales del doblaje a los que se les entiende todo? A lo mejor es que la gracia creen que está precisamente en eso: en que no se entienda nada y parezca algo como muy exótico, hermético y exclusivo).

Y yo les preguntaría a los creativos de este género tan peculiar que si con esos ambientes fantasmagóricos que muestran en sus creaciones, esos rostros pálidos y vaporosos, y esas conductas tan extravagantes, lo que pretenden es transmitir un aura de lujo imaginable pero inalcanzable; como si en vez de colonia estuvieran vendiendo frasquitos de sinestesia pura: es decir, con su producto ya no sólo no olerás a choto sino que además la fragancia que te embriaga a través de la nariz te hará viajar a mundos que no puedes ni soñar (y por eso ya los sueñan los genios de la publicidad por ti).

Desde que yo recuerde, estos anuncios han sido absolutamente idiotas, pero juraría que ahora, que ya no saben cómo epatar a cualquier coste porque la realidad les pone el listón cada vez más alto a los que se ganan la vida con la ficción, se han soltado la melena en un vale todo de tonterías chirriantes, que da bastante repelús. Hay por ahí una loca que se masturba en un ascensor, que da más miedo que morbo.

Yo prefiero a la motera aquélla con dos cerebros y medio, que en mis tiempos mozos andaba buscando a Jack’s; dónde va a parar… A ésa sí que se le entendían perfectamente las intenciones.

2 comentarios:

Harry dijo...

Obviamente no somos target de colonias.
PD: A mi me gustaba aquella de caperucita roja, aunque aquella de Jack's tenía su punto... sus dos puntos!

oskar dijo...

Ostia!!!

No me jodas que la de Jack's anunciaba colonia?? ;-)