miércoles, enero 02, 2008

IPC = Informa mi Primo Científico

Yo no iba a ser menos que Rajoy y también tengo un primo científico que hace en familia observaciones de gran rigor científico y seriedad conceptual. Pero el mío no es un lumbreras del cambio climático sino de la economía (que también es una ciencia y científicos son sus practicantes, aunque no lleven bata blanca y no usen microscopios), y aprovechando una navideña cena familiar le pedí su ayuda para hacer una tontería de las mías; la siguiente: dado que ya se había hecho pública la estimación oficial del Indice de Precios de Consumo del 2007, calculada en un 4,1 %, desafié a mi primo el científico a recalcularlo nosotros después de los cubatas, siguiendo nuestros propios parámetros, quizás no tan necesarios estadísticamente desde el punto de vista oficial, pero desde luego muchísimo más realistas y fiables que los que maneja el mentirosillo instituto nacional.

Es obvio que estos índices se calculan siempre a la baja para que no resulte una inflación alarmante; pero de ahí al resultado que finalmente arrojan supone una afrenta pública a los ciudadanos que usan sus cerebros para algo más que no sea ir como un autómata cada cuatro años a votar al candidato que salga más guapo en los carteles.

Resulta que en este cálculo no incluyen la vivienda porque lo consideran una inversión y no un gasto. Primera trampa, y la más gorda, ya que puede que la hipoteca no deba formar parte de la cesta de la compra, pero desde luego condicionará enormemente lo que a ti te va a caber en ella. Y con las vertiginosas subidas del euribor, lo mismo hasta tenemos que empeñar la cesta para poder seguir comprando.

Tampoco han decidido tener en consideración los productos provenientes de la venta ambulante, la venta a domicilio ni el comercio electrónico, por lo que quedan fuera de la cesta (aunque todos tengamos alguna en casa) cosas como las pantuflas del mercadillo, el Abdominizer de teletienda y la Viagra y el Cialis o el abono VIP a la web de Private.

De los 12 grupos que ellos han decidido se debe componer nuestra cesta de la compra, sólo 5 de ellos ya nos deberían hacer sospechar de ese minúsculo 4,1 % resultante. A saber: Alimentos y bebidas no alcohólicas (cualquiera que simplemente compre pan todos los días sufre en su bolsillo un incremento de la rapiña muy superior a la que cifra el INE.); Bebidas alcohólicas y tabaco (las escaladas de precios de este grupo las sufro yo personalmente de un modo muy virulento; y me consta que no soy el único vicioso patrio); Transporte (casi todos lo medios de locomoción se mueven gracias a esa fuente de energía no renovable que nos obliga a invadir los países que bajo su árido suelo tienen las menguantes reservas mundiales, cosa que no evita que su precio en las gasolineras se dispare constantemente; a lo mejor no es cosa del crudo, y que es al refinarlo para consumo cuando se encarece...); Hoteles, cafés y restaurantes (algo tan nuestro como "salir a tomarla" ya sólo se lo pueden permitir los potentados); y Ocio y cultura (el precio de libros y discos y las entradas a cines y teatros hace ya tiempo que se volvieron prohibitivos para el bolsillo proletario). Sobre este último grupo me comentaba Gilito que, sin ir más lejos el otro día, acudió con Cripema a ver un espectáculo tradicional alcoyano (las legendarias aventuras del Tirisiti) y la entrada había pasado de costar 1 euro el año pasado a costar 2 estas navidades. Justo el doble; y esto es muy sintomático del sentimiento de presas de la rapiña desaforada que nos invade a los consumidores: que hay que subir el precio de un artículo o servicio, como saben que aún no nos manejamos muy bien con la conversion mental de euros en duros, pues tú no te cortes y dóblale el precio, con dos cojones, y que les den por culo a todos, que total no se enteran todavía muy bien de que, lo que hace 365 día les costó 167 pesetas, hoy van a pagar 334 (justo el doble por lo mismo, si no le aplicamos la depreciación de viejo, porque las marionetas también se desgastan con el paso de los años ¿no?).

La cuestión es que nos pusimos la visera y los manguitos y desempolvamos el viejo ábaco del abuelo y recalculamos un IPC. mucho más acorde con los consumidores de no-ficción que nos movemos por el mundo real del redondeo y la picaresca. Para no aburrir aquí con el desglose de cálculos y estimaciones que llevamos a cabo, sólo diré que empleando la misma fórmula que usan ellos (me dijo mi primo que era la de Laspeyres encadenado, o Robespierre decapitado o algo así) nos dio un resultado que rozaba el 17 %, pero que, tras aplicar el beneficio de la duda y un ligero redondeo a la baja para que no se nos disparase demasiado la inflación de testículos, fijamos en un 16 %. Y este índice sí que refleja fielmente el castigo extra que sufre nuestra cartera cada año que pasa.

Así que, dentro de unos días, cuando se haga pública la cifra oficial del IPC, daré una rueda de prensa para informar que me ha dicho mi primo científico que me la tome a pitorreo, que él ha hecho sus propios cálculos una noche de borrachera y el verdadero índice supera el 16 %. Y si debemos creer que lo del Prestige sólo fueron unos hilillos de plastilina y el cambio climático no es más que el nuevo show de una estrella de la política-espectáculo estadounidense; conmino al INE. a retractarse de su engaño y a tomar en consideración la estimación de mi primo el de Zumosol (con vodka).

2 comentarios:

Chiringui dijo...

Más razón que un santo.

Yo ya estoy temblando, la primera sorpresa ha sido el calendario bisiesto, esta será la segunda mínima sorpresa.

Guile dijo...

Chapeau, y no olvides a los que vivimos de alquiler, a nosotro también nos sube el precio de nuestra pequeña guarida.

Estoy poniéndome al día de tus reflexiones, yo no he podido ser tan extenso en mi blog, estoy sufriendo la resaca mental post-navidades.

Saludos compadre.