miércoles, enero 30, 2008

Roza2

Bueno, pues resulta que por fin una disfuncionaria me explica la movida. La muchacha parecía como alterada y pensé que o bien yo la ponía nerviosa o que la historia era tan estúpida que se le atascaban los hechos en la garganta, que se le atragantaba la astracanada que tenía que comunicarme. Luego Cripema despejó el misterio aclarando que se debía tratar de no sé quién, que trabaja en ese organismo como extorsionista municipal y que nos conoce del instituto (y eso explicaría sus nervios, si llegó a reconocerme).

La cuestión es que en Mayo del 2006 un agente de la (¡su!) ley decide unilateralmente que no me he detenido "suficientemente” (literal) en un paso prioritario (incomprensiblemente no especifica si se trataba de un stop, un ceda el paso o un semáforo en rojo; o al menos no se me quiso informar). Le digo que a mí nadie me multó en esas fechas por nada parecido y me explica que los agentes tienen la potestad de no interceptar al infractor si para ello deben poner en riesgo al resto de usuarios o perjudicar la fluidez del tráfico. O sea, que si el puto patrullero Mancuso se aburre esa mañana y te ve pasar en tu coche, todo feliz con tu cara de gilipollas recién saldio del curro, y por lo que sea (anoche discutió con la parienta, el domingo perdió su equipo, etc…) te echa el ojo; pues que sepas que puede complicarte un poco la vida sin necesidad de despeinarse. Te puede dar por culo sin pedirte siquiera que te bajes los pantalones. Simplemente apunta tu matrícula y te casca una multa porque considera que al detenerte has rebasado un poco la línea, o no has llegado a parar completamente el coche al llegar a un stop. Porque si nos ponemos estrictos, con la (¡su!) ley en la mano, no se salvaría ni Cristo (que arrastró la cruz por el Gólgota sin atarle un trapo rojo para señalizar la viga al resto de usuarios de la vía crucis. Jajaja… perdonad que me ría de mis propias chuminadas, pero reconoced que ahí he estado medianamente inspirado…).

Le digo todo esto mismo (menos lo de Cristo, claro) a la tipa ésta y me dice que es la palabra del agente contra la mía, pero la corrijo y le hago ver que es su palabra contra el silencio, porque yo no había podido ejercer mi voz hasta ese momento, a toro pasado, ya que la primera noticia de todo este tejemaneje me la acababa de dar una hora antes un simpático cajero automático. Y esto nos lleva a la cuestión principal:

¿Por qué no he recibido ningún tipo de aviso de esta infracción?

Porque han sido enviados a mi antigua dirección. Pero tan antigua que ya he vivido en otras 3 casas distintas desde que me mudé de allí.

Y yo le digo que cómo es posible esto si yo estoy actualizado desde hace tiempo en la D.G.T. y me han llegado a mi nueva dirección otras multas y sanciones (retirada por positivo en alcoholemia incluida; que recibí por providencia de apremio, por cierto) e incluso me enviaron el carnet de moto a casa por correo.

Y recibo la respuesta más absurda que podía esperar: porque YO había informado a tráfico de MI cambio de domicilio, pero no el del vehículo. Y yo ahí ya perdí la calma y le dije que por qué coño iba un propietario a informar a la Dirección General de TRÁFICO de un cambio de domicilio si no va a afectar eso al vehículo, que es lo que uno inocentemente cree. ¿Para qué cojones me iba yo a desplazar hasta TRÁFICO, y hacer cola, para contarle al disfuncionario de turno que me cambio de casa, si no es para que quede constancia de esto a todos los efectos relacionados con el TRÁFICO (vehículo incluido)?. La ataqué preguntándole que cómo coño puede cambiar de domicilio un propietario y su vehículo no; que lo mismo se quedó el coche viviendo en la casa antigua, regando las plantas y bajando a comprar el pan él solito. Por que de ser así, el muy cabrón ya me podría haber advertido de que tenía una carta de Vds. en el buzón, etc... etc...

Y la tía allí agobiada con mis gilipolleces, o por recordar alguna judiada del insti. Pero llegó un momento en que, con una maniobra de pinza, la obligué a reconocerme que todo aquello no tenía ningún sentido. La obligué a admitir ante los presentes en la sala que ya que todo el sistema administrativo es tan escabroso y poco práctico para el ciudadano, que al menos ellos, los disfuncionarios, deberían facilitarnos un poco los fatigosos trámites: yo qué sé, por ejemplo que cuando uno va tan incauto a informar a tráfico de que se muda (insisto: dando por hecho que entenderán que su vehículo también, y que por eso mismo se ha dirigido uno al organismo que dirige el tráfico), pues que la disfuncionaria vial tenga la atención de decirle: “Perdone, caballero, supongo que si Vd. ha venido a nosotros a informarnos de sus nuevos datos, es porque es propietario de algún vehículo, ¿verdad? Sí, claro; porque si no ¿para qué iba Vd. a contarnos su puta vida aquí? Bien, pues resulta que para nosotros el que Vd. como conductor, pero también como propietario del vehículo (o los vehículos en casos afortunados), se mude no significa que ellos (los vehículo) lo hagan también con Vd. Sí, sé que suena ridículo, porque dónde iban a vivir los coches si la gente no se los lleva a sus nuevos hogares, ¿verdad?; los pobrecitos, ¿debajo de un puente? Pero lamentablemente esto es así, por lo tanto le sugiero que aproveche esta visita (y estas horas de cola) para solicitar también el cambio de domicilio de su/s vehículo/s. ¿Verdad que sí? ¿Ve?, ya está, arreglado, con esto la familia permanece unida y no desestructuramos ninguna flota y le evitamos a Vd., querido ciudadano apaleado, sorpresas desagradables en el futuro por su poca previsión en asuntos oficiales y por dar por hecho que el sistema en el fondo funciona".


¿Es mucho pedirle esto a las personas sobre las que se sostiene la organización administrativa de un estado habitado por más de 40 millones de personas físicas con todos sus papeleos y follones? Pues al parecer sí y, como buen leguleyo que soy, en un intento desesperado de acogerme a cualquier cosa para arremeter contra el sistema (se me pasó por la cabeza encomendarme la quinta enmienda, que me sonaba de los telefilms del mediodía), creí recordar que ellos tienen un plazo legal para notificarte (certificadamente) este tipo de estafas institucionales; pero alegó en su defensa que mi sanción había salido publicada tal día de tal mes del 2007 en el Boletín Oficial de esta nuestra Comunitat Valenciana, y que una vez hecho público se da por enterado al interesado porque -pásmense- todos los ciudadanos deberíamos leerlo puntualmente ya que es el medio que emplea el estado para informar de sus tejemanejes a los ciudadanos que se preocupan por estar al día de lo que se cuece oficialmente. Le dije que por supuesto yo leo siempre y con mucho inetrés el B.O.E., justo después del As, pero antes de El Caso (para desquitarme un poco), pero que precisamente ése día se me debió pasar comprarlo.

La cuestión es que me jodo y no es que pague, es que ya me lo habían levantado sin yo enterarme, así que le digo que quiero recurrir y me contesta que estoy ¡fuera de plazo! Insisto que quiero ejercer al menos mi derecho a la pataleta y les obligo a aceptarme en el registro una perorata de página y media despotricando sobre lo irracional que resulta el caso. Sabiendo que no iba a servir de mucho y que el caso ya estaba perdido de antemano, al menos me despaché bien a gusto sobre esta buRRocracia que nos toca sufrir.

2 comentarios:

Silviqui dijo...

Si Tráfico no incluye al coche en tus mudanzas ¿qué organismo lo hace? ¿Sanitat? Ahora mismo empiezo a pensar que quizás tenga una pila enorme de multas acumuladas de hace 18 años en mi antigua casa. Horror.


Respecto al post anterior..esa perrica es, de verdad, un regalo. Cuidadla mucho. ¿Cómo la habeis bautizado?

Saludos

Micropene dijo...

Tranquila, Silviqui, que el hado guió las patas de la perrita a la casa perfecta para sus necesidades. Estamos locos con ella y no le faltan mimos y cuidados físicos y espirituales. La hemos llamado Lola; es que somos así de originales (la moto se llama Lola y una de las periquitas de la pajarera también).