lunes, febrero 11, 2008

El ángel del Ángel

El sábado se celebró el Melrose Place la vuelta a casa del Ángel Ario tras unos días de hospitalización a resultas de un grave accidente ciclístico (provocado cuando su biciclo se convirtió súbitamente en monociclo, dejando a nuestro amigo vendido a su suerte; que acabó no siendo tan mala porque la cosa pudo terminar mucho peor). Casualmente esa misma semana un diario de esta provincia publicó una carta al director suya en la que reclamaba más facilidades (o por lo menos, menores dificultades y obstáculos) para los usuarios de ese medio de transporte.

Hubo cuchipanda durante la cual se le hizo entrega de la flamante bicicleta nueva que se le compró colectivamente. Supongo que una estancia cargada de humos de sabores no es el ambiente más adecuado para el reposo de un paciente con neumotórax, y que los efusivos abrazos de los olvidadizos casi le rompen alguna costilla más, pero me consta que agradeció la bienvenida; que no esperaba en absoluto porque los ganchos bordaron su papel.

Que te recuperes pronto, camarada, y espero que tras deshacerte de ese trasto que Paquito bautizó acertadamente como “Christine” (es la segunda vez que intenta desgraciárnoslo, como el coche aquel de la novela de Stephen King), no nos des más sustos, que ya estamos viejos para disgustos.

1 comentario:

oscgim dijo...

¡Muchísimas gracias camarada!
¡Muchísimas gracias camaradas!

La verdad es que el "taller de humanos" y l@s camaradas no me han fallado en ningún momento. Así da gusto recuperarse y pensar en el momento de volver a coger la bicicleta.

Saludos afectuosos,

Oscar