lunes, febrero 18, 2008

Homo ludens

Como buen homo ludens que soy, juego. Y entre otros muchos juegos inocuos, pues también hago mis apuestas. Nada serio: una columna semanal con mi pareja y otra de la oficina de eso que llamamos comúnmente “loto”, cuando en realidad nos queremos referir a “lotería primitiva”, “bonoloto”, “el gordo del domingo”, “euromillones”, o la que anuncie el bote más tentador en el momento de realizar nuestra apuesta. Y muy excepcionalmente, cuando el bote acumulado es una cantidad absurda (como las estrafalarias sumas que se han repartido recientemente), hacemos algún extra con la familia o los colegas. Pero al final de cuentas la cantidad global apostada sigue siendo despreciable estadísticamente y no supone ningún indicio de ludopatía; simplemente se trata de mantener un minimum de ilusión semanal, como la llamita de los calentadores.

Habitualmente, los boletos los compruebo en la administración en el mismo momento que renovamos los votos de fe (que suele ser a mediados o final de la semana, dependiendo de cuándo me acuerde del vicio), pero este lunes, o sea hoy, me ha dado un arrebato y nada más llegar aquí, lo primero que he hecho ha sido entrar, papeletas en mano, en la web de la organizadora nacional de estas timbas legalizadas. Así que ahí me tienes impaciente por descorchar mi mejor cava francés, cuando me sale un mensaje informando que la página está colapsada por la concurrencia de demasiados usuarios, que por favor lo intente más tarde (Too many concurrent users. Please try it again later, dice literalmente en la lengua de Oscar Wilde, un albañil de Suffolk).

Asqueado he descubierto que los albores del lunes se concitan allí todos los ilusos patrios, en una hora punta de miseria y desesperación, en la que la implacable e insobornable trituradora de sueños nos confirma una vez más que no; que mañana, de madrugada, tampoco te escaparás de escuchar de nuevo la banda sonora del fracaso: el ring, ring, ring de un despertador.

Enhorabuena a los agraciados, pero desconsuela saber que no estamos solos.

3 comentarios:

Guile dijo...

Yo soy de los que nunca me toca porque no juego, pero en mi trabajo si juegan, hace algunos meses les tocaron a cada uno unos 600€, y yo les hice un cálculo muy sencillo, con lo que llevaban apostando sin ganar y yo no, ellos habían perdido más de 1.200€ cada uno, yo, había ganado, en todo ese tiempo, esos mismos 1.200€, no apostando, que al 3,5% durante el período eran 42€ año, más o menos, es decir, resumiendo, yo había ganado, no jugando, muchísimo más dinero que ellos jugando...

Ya..., pero.... ¿y si toca?...

vainilla dijo...

Juego todas las semanas una primitiva y un euromillón, todo apuestas automáticas, ya que no podría nunca decidirme por números concretos. Además, siempre que toca una cantidad de esas de desfachatez, el anónimo afortunado siempre ha jugado a través de la apuesta automática. Ahora también cojo un cuponazo para los viernes.

J-vol dijo...

Por estos lares las administraciones de loteria se ponen los lunes con colas de jubilautas hasta los topes para recoger los reintegros y volverlos a "invertir": un día hasta me asusté...