jueves, febrero 21, 2008

Homo sapiens

Anoche me reuní con mi querido amigo Juanma Agulles, talentoso escritor alicantino que el viernes presentará a lo grande su tercer libro publicado (si alguien de por aquí lee esto, si es que alguien de por aquí o de por allá todavía lee esto, y le apetece ir, que sepa que será mañana viernes 22.02.2008 a las 22:30 h. en la entrañable Tetería del Tábano, en la calle del Pozo de Alicante).

Aunque nos veremos en la presentación, nos citamos ayer para poder charlar con calma de nuestro proyecto conjunto. Nos pusimos al día mutuamente con nuestras respectivas investigaciones (se tronchaba de risa cuando le narraba cómo había logrado entrar en [y mantener] contacto con toda una eminencia internacional en la materia y cómo había terminado la cosa en desastre; como ya conté por aquí), me regaló un ejemplar de su nuevo libro y estuvimos charlando animadamente de una y mil cosas durante un par de placenteras horas, bien caldeadas por unos chatos de morapio y solo Philip Morris sabe cuántos cigarrillos.


Horas después, mientras leía en la cama esperando que me asaltara el sueño, me encuentro con este párrafo del libro que llevo entre manos estas noches:

“…, y nada había que yo ansiara con mayor intensidad que nuestro primer encuentro después de tantos meses en los que había tenido que prescindir de la cabeza de Paul y en los que, entre cientos de otras cabezas, en líneas generales y por desgracia totalmente estériles, casi me había asfixiado, porque no nos engañemos, las cabezas que tenemos a nuestro alcance la mayor parte del tiempo carecen de interés, no sacamos mayor provecho de ellas que si estuviéramos con patatas desarrolladas que llevasen una existencia miserable, por desgracia en absoluto digna de compasión, sobre unos cuerpos quejumbrosos con vestidos más o menos de mal gusto." Thomas Bernhard El sobrino de Wittgenstein

1 comentario:

vainilla dijo...

Pero todavía te dejan entrar en la tetería?