jueves, marzo 06, 2008

Miscelánea

Nuestro querido Gilito, haciendo gala de su estatus de hombre renacentista, acaparó la noche del martes toda la atención mediático-artística de su Alcoy natal. Asistimos orgullosos a la entrega de premios de un concurso de fotografía, del que se llevó un merecido primer premio (págate algo, rata. Ah, no, que ya pagaste la cena… muchas gracias, compadre).
De allí, casi corriendo, a inaugurar la exposición que ha creado, organizado y montado para una compañía aseguradora, de las decanas de esta gran nación, que tiene su sede en -y debe su patronímico a- la mentada ciudad industrial. Se trata de un recorrido por la historia de la compañía centenaria, que el gran artista ha resuelto muy inteligentemente.

La verdad es que se me hizo raro (una curiosa mezcla de orgullo y admiración con lástima y conmiseración) cuando veía al mismo Gilito al que “le limpio el culo” allí trajeado, ejerciendo impecablemente de icono cultural alcoyano, rodeado de prebostes y tiburones financieros, tratando de ahogar un bostezo de agobio entre discursitos y palmaditas en la espalda. Por cierto, estando inmersos en la recta final de la campaña electoral, uno se lo puede esperar casi todo de los politicastros, pero que un representante consistorial del Partido Popular, y en semejante entorno, cite a Federico Engels para cazar algún voto indeciso, se me hizo poco menos que curioso (aunque el mensaje fuera con retruécano; que sólo captaron las mentes más dotadas de los presentes en la sala, o sea, Gilito).


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Siempre he sufrido de mis extremidades inferiores, más concretamente de las juntas que articulan las piezas. Esta semana me han hecho nuevas pruebas, que apuntan a un futuro paso por el quirófano (sería el séptimo; para el sur de mi cintura porque por el norte ha habido alguna que otra más). Puede que el creador, ese chef demiurgo, no sea tan buen cocinero al fin y al cabo y me sacara del horno cuando no estaba aún hecho del todo, con las canillas todavía tiernas. Otros se le tuestan más de la cuenta, según el gusto de comensales tiquismiquis.

Me comentaba el traumatólogo los pormenores de mi dolencia con las radiografías en la mano, y resulta que a mí siempre me ha entristecido ver mis huesos al trasluz, porque me recuerda lo poquito que falta para que no hagan falta rayos X para poder contemplarlos a simple vista, en descarne y hueso. Y como mi cerebro hace asociaciones de ideas deprimentes, me asalta el recuerdo de que autopsia es una palabra griega que significa literalmente "ver con los propios ojos", mientras un señor con bata blanca ve con sus propios ojos mi rótula y mi menisco.

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Esta noche asistiré con mi pareja a la entrega de los premios de novela Azorín, que otorga la editorial Planeta en comandita con la diputación alicantina. Ya contaré, si es que hay algo que contar... Y mañana a Valencia a un concurso internacional de paellas organizado para acortar la espera fallera.

1 comentario:

Guile dijo...

Por partes, de las fotos de Gilito, algún link o algo para poder contemplarlas, de lo de las dolencias de Micropene, ánimo, a todo el mundo, nos pasa algo, es esa imperfección la que nos hace más interesantes aunque es una putada, "mejor no lo pienses, o piénsalo, aún sabiendo que preocuparte es como intentar resolver una ecuación mascando chicle".

En cuanto a lo de zampar, ánimo y lia alguna para que podamos disfrutarlo los que estamos enganchados a la narración de tu punto de vista de las cosas.

Besitos.