martes, mayo 06, 2008

Me estoy quitando (las orejeras)

[R.A.E.: Orejera. 4. f. En las guarniciones de las caballerías de tiro, cada una de las piezas de vaqueta que se ponen al animal para impedir que vea por los lados].


Muchas mañanas me doy un paseo hasta el mercado de abastos de esta ciudad para comprar la fruta que iré consumiendo desganadamente durante mi jornada laboral.


Sólo que últimamente me estoy reeducando [R.A.E.: Reeducar. 1. tr. Med. Volver a enseñar, mediante movimientos y maniobras reglados, el uso de los miembros u otros órganos, perdido o dañado por ciertas enfermedades].

Me estoy reeducando a trotar y no galopar; a pasear la ciudad y no recorrerla; a contemplarla a la vez que camino; a levantar la mirada y disfrutar de algunos edificios que merecen la pena ser vistos. Me estoy quitando poco a poco las orejeras (esto no es cosa de un día) y reeducando mi vista atrofiada de urbanita estresado.

Y reeduco también mis pezuñas a no arrastrarme como una mula vieja por la acera, ajetreada y ansiosa pero cabizbaja y apesadumbrada por un mundo que le viene dos tallas más grande. Ahora procuro piafar como un caballo jerezano en un desfile (y no voy dejando boñigas en los semáforos no sé por qué...).


Cuesta acostumbrarse al cambio, y al principio, recién retiradas las orejeras, la luz deslumbra y puede cegar; pero la vista acaba por adaptarse y disfrutar del paisaje urbano.

Ahora queda la segunda fase: dejar de mirar cornisas y balaustradas y armarme de valor para mirar a la cara a esos seres tan extraños que me cruzo.

2 comentarios:

Guile dijo...

Míralos, a la cara a ellos y al culo a ellas y después a la cara, a los pechos, que bonito es pasear y mirar e imaginar, bonito, sano y barato...

Un abrazo.

Cripema dijo...

Eso, eso, levanta la cabeza que parece que vayas chepao! :D