viernes, julio 04, 2008

Superfetatorio

[RAE: superfetación. 2. f. En una exposición oral o escrita, multiplicación de elementos innecesarios].

Recién vuelto (revuelto) de unas cortas (duración objetiva), cortísimas (percepción subjetiva) vacaciones me encuentro esto, el blog, desamparado. Después de tres años rajando por aquí de lo divino y de lo humano, quizás ya no nos quede mucho que decir; o lo que nos queda no merezca ser contado. Así que voy a hacer un ejercicio de pura y dura superfetación (ver arriba), o sea, de relleno, por poner algo y que no decaiga la cosa.

Por ejemplo contaré que durante un visionado serial y vacacional de los DVDs que componen la serie de películas gore Saw (vete tú a saber por qué; cuando me da por algo...), para ser exactos durante el visionado de la cuarta entrega, se nos fue la luz en casa por tres veces. Iberdrola no fue capaz de darnos telefónicamente una explicación convincente del incidente, pero nos regaló, sin venir a cuento, una accidentada velada de cine casero (expresión mucho más castiza que home cinema), que nos tenía en ascuas más ardientes por cuándo se nos volvería a joder el invento, que por la macabra acción que se mostraba en el filme (Serrucho, ya que nos ponemos castizos). Tantos sustos y apagones precipitaron mi mente a la siguiente conclusión:

Aún partiendo de la premisa de que lo que estábamos contemplando (intermitentemente) era pura ficción cinematográfica (la forma castiza para hollywoodiense resulta demasiado ridícula: bosque-de-acebos-ense) podemos estar todos muy tranquilos porque aquí, en Murphylandia (en castizo: España) un asesino así no podría existir nunca; jamás de los jamases.

Porque si a mí se me cruzara el cable (aún más) mañana y me diera por asesinar personas físicas mediante complicadísimos automatismos, mareando en el proceso a la policía con un goteo de crípticas pistas proporcionadas mediante sofisticados medios técnicos, que los agentes custodios deberán seguir atropelladamente, como si de una gymkana sangrienta se tratara; pues me comería dos mierdas como puños, porque a la primera de cambio se me desbaratarían los planes gracias a los excelentes estándares de calidad que nos brindan los oligopolios de este bendito país.

Imaginad (los que hayáis visto algunas de las pelis, supongo) que yo he dejado dispuesto en la escena del crimen que cuando la víctima/policía/puteado-a-secas abra una puerta, un sistema de argollas y poleas debe poner en marcha un televisor donde se emitirá en video mi mensaje para darle nuevas instrucciones o simplemente para angustiarlo aún más.

Bien, imaginad ahora que esa misma tarde-noche en que mi presa debe encontrarse todo el mantecao y pasarlo mal, Iberdrola, sin dar más explicaciones, ha cortado la luz tres veces en toda la manzana donde tengo oculta mi mazmorra de los horrores, y a resultas de su inoperancia se me ha desprogramado el canal del vídeo, o se me ha reiniciado la cuenta atrás que conecta la taladradora, o se me ha desconfigurado el chiringuito en general. ¿Qué pasaría? Pues que en vez de como un psicópata retorcido y sofisticado, quedaría como un chalado patoso y garbancero. Es decir, el psycokiller cañí, el depredador made in Spain.

Podemos dormir tranquilos, que aquí no nos despertaremos nunca encadenados en una lúgubre mazmorra, donde se nos hará pasar las de Caín high-tech (que le den por culo ya al casticismo), mediante móviles con cobertura hasta en el infierno, que no fallan en los momentos clave; cámaras con visión nocturna todavía en garantía; sensores de movimiento que no se averían por tenerlos en lugar húmedo y frío; etc...). No, amigos, aquí no despertaréis nunca en la suntuosa mansión de un caníbal refinado que os alimentará con finas porciones fritas de vuestro propio cerebro, regadas con carísimo Chianti, mientras resuenan en la estancia las Variaciones Goldberg de J.S. Bach Jr.Sr. (Johann Sebastian Bach, Junior porque descendía de músicos prestigiosos, y Senior porque engendró a su vez una piara de músicos prestigiosos).

No, aquí lo máximo que os puede pasar es que os pegue un navajazo el Jarabo o que os metan cuatro tiros traicioneros dos mostrencos de Puerto Hurraco.

Y ojo, que a lo mejor todos estos despojos iban para asesinos legendarios y con caché (en EE.UU. habría hostias entre ciertas mujeres por desposarse con ellos en el corredor de la muerte), pero los medios a su alcance no acompañaron para poder refinar su arte para la muerte de los demás.

1 comentario:

malaputa dijo...

Verdades como puños, compañero, como puños