martes, septiembre 30, 2008

Hibernación

[RAE: hibernación.1. f. Estado fisiológico que se presenta en ciertos mamíferos como adaptación a condiciones invernales extremas, con descenso de la temperatura corporal hasta cerca de 0° y disminución general de las funciones metabólicas.

3. f. Estado semejante que se produce en las personas artificialmente por medio de drogas apropiadas con fines anestésicos o curativos.]

Sábado. Interior. Tarde. Por carambolas de agenda me he quedado como Macaulay Jackson (Culkin era su apellido de soltera), o sea sé: solo en casa. Arrastro el sillón relax hasta encararlo a la ventana. Me sirvo un gin-tonic preparado (con todo lo que el adjetivo “preparado” conlleva en estos caos, y que en el mío en concreto es todo un ritual que puede llevarme minutos; por ejemplo, tratando de encontrar la puta botellita de angostura...). Arrastro la mesita hasta situarla como auxiliar del sillón y dispongo maniáticamente en ella todo el utillaje del confort al alcance de mi mano: el copazo con su posavasos, tabaco y cenicero, el mando del equipo musical y la lectura (prensa y libro).

Estos últimos elementos de placer (los de celulosa) acabaron intactos, ya que ninguna ficción ni realidad impresa podía competir en aquel momento con el espectáculo visual del cambio de estación incidiendo en las plantas del jardín. Así como el mando sólo sirvió para acallar a distancia a la mezzosoprano Cecilia Bartoli, pues sus hermosos gorgoritos interpretando a Scarlatti (Senior) fueron menos preferibles que el simple ulular del viento hostigando los hibiscos.

A día de hoy, ésa es toda la acción que le pido a un fin de semana.

2 comentarios:

Guile dijo...

Si señor como un lord inglés, pues hombre hay findes pa to, pero no es necesariamente un mal plan cuando no es forzado.

vainilla dijo...

ay por Diosss, como hemos cambiado..