jueves, septiembre 11, 2008

Pensamiento divergente

Viendo el otro día en DVD cierta película en la que Frodo se ve envuelto en una serie de crímenes universitarios (veredicto del crítico: pues eso, un crimen), creí ver reflejado en el film algo que ya leí hace muchos años, seguramente en la revista Muy Interesante, y que me parece, pues eso también: muy interesante...

Analizándolo ahora, me temo que lo que vi en la película no tiene mucha relación con lo que leí en la revista, pero como mi torre de control es así de inoperante, pues aceptaremos pulpo como animal acuático, y sigo escribiendo (que cualquier excusa es buena para seguir llenando este espacio con chorradas).

La cuestión es que recordé un artículo sobre los pros de la educación divergente. [“Torre de control a piloto... torre de control a piloto: para que luego me llames inoperante; pero qué bien te viene a ti, criatura fallida, tener un cerebro autístico, con memoria fotográfica incorporada, para que cuando al señor le da por recordar cualquier gilipollez del año del coño, luego le toca a uno, que ya no está para estos trotes, correr por los pasillos del archivo a buscarla. Porque al señor no le vale un recuerdo somero, no... él lo quiere con todos los detalles y a todo color, y luego me tienes a mí, cargado de dosieres y cartapacios, corriendo de una celdilla a otra... Ay, esa jubilación que no llega, con lo bien que nos va a venir a los dos...”].

Venga, no te des tanto pisto que no eres más que un vulgar cúmulo de circunvoluciones y anfractuosidades. A lo que íbamos, recuerdo (por 3ª vez) que se calificaba de convergente al sistema educativo imperante (resumiendo mucho: los problemas tienen una única solución correcta, consensuada, inamovible, granítica. Las cosas son así porque así nos las han contado. Y punto). Y lo contrastaban con un revolucionario método que ya se estaba imponiendo en algunos países (sí, en ésos que ya estáis pensando. Esas naciones septentrionales que, supongo que por el frío perpetuo, siempre andan como inquietos e innovando). Se trata de la educación divergente: en lugar de domeñar la imaginación de los niños y hacerla converger hacia los lugares comunes de la enseñanza maquinal, la espolean a volar libre y proponer nuevas soluciones a los mismos problemas. A usar la imaginación y ser creativo en vez de un papagayo que repite como un eco las fórmulas que han pensado otros antes.

Y ponían un ejemplo muy ilustrativo [“Aquí torre de control a kamikaze: no me harás ir ahora corriendo a buscar el barómetro y todo aquello, ¿verdad? Porque paso...”]. Venga tira para allá, y no me seas maganto, que, si no, no me como el plátano y hoy te quedas sin tu papelina de potasio. [“Uf, qué ganitas tengo de librarme de ti, hijo mío... El día menos pensado, me derramo y acabo con todo”]. Ya estás tardando... así me gusta.

Bien, le planteaban a los alumnos divergentes el siguiente problema: “Estás en lo alto de un rascacielos y necesitas conocer su altura. A mano sólo dispones de una báscula y un barómetro”. El rebaño responde mayoritariamente: “Peso el barómetro en la báscula y lo dejo caer al vacío, cuento los segundos que tarda en reventar contra la acera, y aplicando a la inversa la fórmula de la aceleración de los cuerpos por la fuerza de la gravedad, puedo calcular la distancia que ha recorrido”. Pero en estos colegios vikingos al que buscan, para que les invente otro Ikea, es al que respondió: “Bajo a recepción, averiguo quién es el arquitecto que lo construyó, me persono en su estudio y le digo: 'Le regalo esta báscula y este barómetro si me dice la altura exacta del rascacielos'". Jajaja...

Éste es el tipo de razonamiento divergente, alternativo, fresco, original, en el que reside la esperanza futura de auténtica evolución del pensamiento humano. Lo demás es una cadena de montaje de cerebros predispuestos a un tipo de pensamiento preestablecido, el común denominador.

Hace algún tiempo me pasaron una parida por correo electrónico, para reírse con supuestas respuestas descabelladas en exámenes matemáticos. Eran muy graciosas, sí, pero puede que ahí precisamente resida el verdadero genio. O, si no, mirad esto:

No me digáis que no es una respuesta mucho más "lógica" que cualquiera a la que puedas llegar recombinando todos esos esos símbolos abstractos.

4 comentarios:

Guile dijo...

Muy interesante la entrada, quizá la clave de la evolución resida en eso, en empezar a pensar de manera distinta al resto y en no condenar a quién lo hace, busquemos en las instituciones mentales, tal vez tengamos las respuestas a todos los problemas de la humanidad o tal vez, ya sea demasiado tarde tarde...

Mr.Celofan dijo...

Ese tipo de respuestas yo las relaciono directamente con el “ sentido de humor inteligente ” que parece estar condenado a la extinción.

P.D. Tu cerebro funciona igual que el del protagonista de “ El cazador de sueños ”.

vainilla dijo...

jua! que bueno...

Me salen alas (si me paras los pies...) dijo...

Hola,
mmm....bueno, como empezar... he llegado a este blog ¡¡¡de casualidad!!! y como me mola...
Si algún dia te hago una reseña en el mio...jo tio no te pongas asi!!! jejeje
Beso.