viernes, septiembre 26, 2008

Una gran velada

Debido a los compromisos profesionales de mi pareja, asistimos juntos a menudo a todo tipo de saraos de postín. Al principio me parecía divertido y me dejaba deslumbrar por la pompa y el boato de la mayoría de estos actos, pero una vez que has asistido a cinco o seis se te quitan las ganas de repetir. En cuanto confirmas tu creencia de que detrás del lujo no hay nada, que la pompa es de jabón y que si la rasgas no encuentras más que aire (y un poquito de jabón que irrita bastante tus ojos), pues da bastante pereza comparecer a mucha de esa vida social, y uno sinceramente preferiría quedarse en casa en pijama.

Pero hay excepciones insospechadamente agradables, como la de ayer.

También anoche asistí receloso, después de un duro día de trabajo (con el bote de hastío acumulado durante los días que lo precedieron en la semana), a pesar de tratarse de una cita que a priori debía entusiasmarme: beber y fumar. (Traductor de fino: La escuela de catadores de esta ciudad realizó un encuentro para estudiar el maridaje entre distintas clases de fondillón [RAE: vino rancio de Alicante] y habanos).

Disfrutamos como perras, pero antes de seguir escribiendo, y tratándose de una cata de vinos, lo justo es que la relate donde procede: en el blog del vino (que me acabo de fijar en la columna de la derecha e indica que hace 2 años que no le hago ni puto caso). Por lo tanto, a quien puedan interesar los pormenores de una cata de puros y vino rancio, o contemplar al menos alguna foto de este indigno bufón atragantándose con humo importado del Caribe, pues que haga el favor de pinchar el enlace de Sobre vino, que está el pobrecito ahí muerto de asco, después de un bienio tocándose los webos.

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